Iván Werning recibió el premio al Graduado 2015



Iván Werning, considerado uno de los economistas más importantes del mundo, aseguró que la economía “ayuda” a quienes la ponen en práctica “a llegar a una frontera de posibilidades eficientes”.
 

“La economía bien usada, en las manos correctas, es una herramienta poderosa para pensar a la realidad desde un punto de vista más objetivo, para ayudar a descartar opciones y reducirlas a un menú de posibilidades racionales. Al economista no siempre hay que preguntarle qué hacer, sino que hay que pedirle un menú de opciones en vez de una sola recomendación”, dijo Werning, mencionado por la revista “The Economist” como uno de los ocho economistas jóvenes más destacados del mundo.
 
Werning integró la cuarta promoción de estudiantes de la Universidad de San Andrés y por su relevancia internacional fue reconocido como “Graduado Destacado 2015”, un premio que le entregó el rector, Carlos Rosenkrantz. La distinción a Iván fue decidida por los integrantes del Comité de Difusión de Valores de la institución.
 
A la ceremonia de reconocimiento asistieron familiares, amigos, compañeros de curso de Werning y las autoridades de la Universidad. La premiación fue concretada con motivo del 27o. aniversario de la fundación de UdeSA.
 
“Siento que los economistas se sienten menospreciados y quizá hasta que ya no son tan útiles o importantes. Pero frente a estas embestidas, no hay que achicarse. Porque la verdad es que nada puede estar más lejos de la realidad. Es ridícula y no representa a la profesión ni a lo que yo hago en lo más mínimo, ni a lo que pasa en los círculos académicos internacionales, ni lo que aprendí acá mismo en San Andrés. Y sería un error gravísimo dejarse llevar por esa manera de pensar, porque nos retrasa”, opinó.
 
Para Werning, “los ideales académicos, la pasión por la búsqueda del conocimiento y la verdad son los grandes valores de las mejores universidades del mundo. Pero en el contexto actual de la Argentina esto se contrapone con un discurso tendencioso acerca del cual tengo miedo de que se vaya instalando. Escucho a muchos, incluso en altos cargos, sugerir que la economía está teñida de ideología o, incluso, que es meramente una postura ideológica donde se debaten distintos bandos, casi como si todo el resto fuera una farsa para tapar los motivos políticos e ideológicos”, dijo en su presentación.
 
En este contexto, recordó que las diferentes situaciones económicas que vivió el país en los últimos años, algunas de ellas “interesantes y dramáticas”, lo marcaron “mucho como economista”.
“Las hiperinflaciones, la Convertibilidad, luego vino el (Efecto) Tequila y ya en Estados Unidos, estudiando mi doctorado, seguí como pude la crisis de 2001, el descontento social y los vaivenes de los últimos años. Todo esto afectó el tipo de investigación que hago, que se concentra sobre todo buscar política optimas en distintos contextos, especialmente macroeconómicos y de finanzas publicas temas impositivos que tocan sobre la desigualdad”, indicó.
 
Werning desarrolló toda su carrera profesional en Estados Unidos. En 2002 obtuvo allí su doctorado en la Universidad de Chicago y en la actualidad es profesor del Departamento de Economía del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
 
En 2013 fue nombrado parte de la Econometric Society y un año después fue incluido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la lista de los 25 economistas menores de 45 años más brillantes del planeta. En julio pasado Werning ingresó a la Academia de Ciencias y Artes de los Estados Unidos.
 
Y afirmó: “Los ideales académicos, la pasión por la búsqueda del conocimiento y la verdad son los grandes valores de las mejores universidades del mundo. Pero en el contexto actual de la Argentina esto se contrapone con un discurso tendencioso acerca del cual tengo miedo de que se vaya instalando. Escucho a muchos, incluso en altos cargos, sugerir que la economía está teñida de ideología o, incluso, que es meramente una postura ideológica donde se debaten distintos bandos, casi como si todo el resto fuera una farsa para tapar los motivos políticos e ideológicos”.
 
Luego de su disertación, Werning compartió una entrevista abierta que fue coordinada por los profesores Mariano Tommasi y Gerardo della Paolera, pertenecientes al Departamento de Economía de la Universidad.
 
El siguiente es un fragmento de la exposición que realizó Werning tras recibir el premio al "Graduado Destacado 2015":
"Quiero agradecer a la Universidad, al rector y a sus autoridades, y especialmente dado que ayer fue el Día de los Fundadores, recordar a los fundadores que con su visión a futuro hicieron todo esto posible, y por supuesto a los profesores y alumnos que hacen a la Universidad todos los días. También me siento un poco más cómodo por tener a amigos y familia por acá hoy—es bueno traer tu propia hinchada.
 
"Para mí este reconocimiento fue una muy linda sorpresa y un gran honor. Lo acepté con mucha alegría. Me emociona tener una excusa para estar de vuelta acá en San Andrés, un lugar que me dio tanto. Aprendí y crecí muchísimo, gracias de mis profesores y también a mis compañeros. Me gradué hace casi 20 años, pero me imagino que todo debe ser más o menos igual que antes, aunque veo muchos edificios nuevos.
 
En mi paso por San Andrés, tuve la suerte de tener profesores brillantes, muy exigentes, y con ganas de enseñar, que me abrieron la cabeza, como Mariano Tommasi, Osvaldo Schenone, Fernando Álvarez, Rolf Mantel, Adolfo Sturzenegger e incluso mi papá. Varios de ellos daban cursos o seminarios extra sobre materias más avanzadas para aquellos con la vocación de tomarlas. Éramos muchos que sí. También tuve muchos profesores que me abrieron la cabeza en otras materias.
 
Tuve una camada de compañeros excepcionales. Gente muy exitosa y conocida. La mayoría empresarios, como Teófilo Lacroze que viene a hablar acá la semana que viene, pero también politicos como Nicolás Ducoté o Jorge Triaca, o economistas emprendedores de políticas públicas como Mike Braun. Y podría seguir y seguir.
"Junto a la intensidad intelectual del aula también pasaban cosas en el país, cosas interesantes y dramáticas que me marcó mucho como economista. De chico las hiperinflaciones, ya en San Andrés la convertibilidad. Me acuerdo recién llegado en primero año y Juan Carlos de Pablo dándonos fotocopias de la ley. Luego vino el Tequila, creo que estaba en el Banco Central en una pasantía en ese momento, y ya en EEUU estudiando mi doctorado, seguí como pude la crisis del 2001, el descontento social y los vaivenes de los últimos años.
"Todo esto afectó el tipo de investigación que hago, que se concentra sobre todo buscar política optimas en distintos contextos, especialmente macroeconómicos y de finanzas publicas temas impositivos que tocan sobre la desigualdad.
"Me siento orgulloso de haber sido parte de esta Universidad y de recibir un reconocimiento por mi carrera Académica de investigación, dado que di mis primeros pasos en esa dirección justamente acá. Simplemente me puse a imitar lo que hacían muchos acá. Acá me enamoré de las preguntas que se pueden hacer y la rigurosidad con la cual se puede buscar respuestas en Economía y decidí que nunca podía largarla, bien o mal que me pese. Así le pasó y le pasa a muchos estudiantes acá de Economía y otras disciplinas que se fueron a hacer PhD. Alguien debería mirar los números, pero la fracción de PhD de los graduados de Economía de acá sospecho que es alta. Te preparan para eso, pero más también te generan la curiosidad. Te pica un bichito y de pronto no pueden hacer otra cosa. La Argentina tiene una gran cantidad de economistas académicos geniales. En San Andrés, en Argentina y en el mundo. Figuras en el exterior muy reconocidas. Eso también ayuda.
 
"Siento que los economistas se sienten menospreciados y quizá hasta sientan que ya no son tan útiles o importantes. Pero frente a estas embestidas, no hay que achicarse. Porque la verdad es que nada puede estar más lejos de la realidad. Es ridícula y no representa a la profesión ni a lo que yo hago en lo más mínimo, ni a lo que pasa en los círculos académicos internacionales, ni lo que aprendí acá mismo en San Andrés. Y sería un error gravísimo dejarse llevar por esa manera de pensar, porque nos retrasa. "Claro que lo ideológico roza a un costado de la economía. Para hacer políticas públicas hay que mezclar economía con otras cosas.
 
"En mi opinión la economía bien usada, en las manos correctas, es una herramienta poderosa para pensar a la realidad desde un punto de vista más objetivo, para ayudar a descartar opciones, y reducirlas a un menú de opciones racionales. Poner todo sobre la mesa. Y a esa altura tienen que jugar otros factores, juicios de valor subjetivos, ideológicos y cuadros políticos. El concepto que estoy diciendo es que al economista no siempre hay que preguntarle qué hacer sino qué no hacer. Y hay que pedirle un menú de opciones en vez de una sola recomendación.
 
"Esto no es nuevo. Es un punto simple que hacía Samuelson (ese que usamos con Juan Carlos de Pablo): la economía te ayuda a llegar a una frontera de posibilidades eficientes. Luego, para elegir tenemos poco que agregar. A mí me gusta ir más lejos y decir que no tenemos nada que agregar. Que en realidad seguramente entre las distintas opciones eficientes, las que ayudan a uno o al otro, hay mucho mejores referencias. Quizá el Papa para algunos. O Angelina Jolie para muchos otros. Los economistas no tenemos ninguna ventaja para elegir un punto. Desde nuestras torres de marfil o los programas de TV.
 
"Bueno, eso es lo que quería decir sobre la academia, la investigación y la docencia; su importancia, su interacción con el mundo práctico, lo que fue y será. Y dentro de ese contexto, es un alivio estar en este bastión del conocimiento que es San Andrés, a la espera de tiempos menos oscuros. Soy muy optimista".