Información Institucional


Misión
 
La Universidad de San Andrés es una comunidad académica empeñada en la búsqueda de la verdad y en contribuir al progreso de la Argentina y al bienestar de sus habitantes.
 
Adhiere a los valores sociales y morales legados por sus fundadores y se empeña en transmitir conocimiento establecido, crear nuevo conocimiento, promover la educación en general y fortalecer las instituciones.
 
Tiene como objetivo poner la educación que brinda a disposición de personas con aptitudes intelectuales, vocación de servicio y dedicación al estudio, más allá de sus recursos económicos.
VALORES SOCIALES Y MORALES DE LA INSTITUCIÓN
 
Los valores de los fundadores de la Escuela Escocesa San Andrés, establecida en 1838, y de la Universidad San Andrés, fundada en 1988, se sustentan en las Sagradas Escrituras y su herencia presbiteriana.
 
En ese marco, la Universidad de San Andrés promueve el debate orientado a la libre y honesta búsqueda de la verdad, en el ámbito diverso y plural que la caracteriza.
 
Aspira a que sus integrantes asuman un liderazgo al servicio de la comunidad y del país, que se caractericen por tener una mente abierta e inquisidora, que sean solidarios con todos los miembros de la sociedad y que exhiban integridad moral, espíritu conciliatorio y respeto por la diversidad.
PROPUESTA EDUCATIVA
 
La Universidad de San Andrés es un proyecto educativo sin fines de lucro y laico, que ofrece una formación amplia y multidisciplinaria. Es la universidad con mayor proporción de alumnos becados de la Argentina.
 
Tiene como objetivo jerarquizar la educación argentina y ponerla a disposición de todas aquellas personas con ganas de formarse y superarse, más allá de sus recursos económicos.
 
BREVE HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD DE SAN ANDRÉS
 
Históricamente, la Iglesia Presbiteriana, que surgió en 1560 a partir de la Reforma Protestante en Escocia, sostuvo que toda aldea debía contar con una iglesia y un colegio. La convicción era que ambos, iglesia y colegio, permitirían a la comunidad tener acceso a la lectura de la Biblia, mejorar su situación social y fundar el país en el que se encontraban sobre la base de valores que surgían de los principios bíblicos. Con esta convicción se fundaron las primeras universidades (Glasgow y St. Andrew) las que para mediados del siglo XVIII fueron el instrumento de la renovación y crecimiento del país y la cuna de pensadores de la talla de Adam Smith, James Boswell, David Hume y Sir Walter Scott, entre muchos otros.
 
Los primeros colonos escoceses llegaron a la Argentina en 1825 y ya en 1838 y, siguiendo la tradición de origen, fundaron la Escuela Escocesa San Andrés. El Documento Fundacional de la Escuela señalaba que “la educación transmitida (…) estará basada en las Sagradas Escrituras y las normas de la Iglesia de Escocia”.
 
En 1985 la Comisión Directiva de la Asociación Civil Educativa Escocesa San Andrés (ACEESA), de quien dependía la Escuela Escocesa San Andrés, resolvió efectuar un estudio sobre la situación universitaria en la Argentina, con la convicción de que no existía una entera satisfacción con la educación superior disponible en el país. Se delegó la tarea de efectuar un relevamiento y elaborar un informe que permitiera definir la pertinencia, relevancia y conocer las posibilidades concretas de que ACEESA asumiera la responsabilidad de la creación de una universidad.
 
Analizando detenidamente el informe presentado, y luego de un importante proceso de reflexión relacionado con la misión de ACEESA y sus aportes educativos al desarrollo del país, se decidió crear una nueva universidad. (1) Esta decisión fue, para algunos de los protagonistas, un ejemplo de audacia y, quizás, desconocimiento de la magnitud y complejidad del desafío. En línea con la frase atribuida a Bernard Shaw: “Porque eran inocentes no sabían que era imposible… entonces, lo hicieron”.
 
Si bien no se tomó un modelo pedagógico en particular, el modelo de la Universidad de San Andrés (UdeSA) se inspiró en ideas y esquemas de funcionamiento de representativas universidades de EE.UU., Canadá, Australia y Gran Bretaña. Incluso se invitó a consultores de estos países y se diseñó un programa que resultó ser diferente a los existentes hasta el momento en el plano local.
El enfoque pedagógico propuesto se asemejaba al de las “Artes liberales”, o Liberal Arts en terminología anglosajona. En la actualidad, este concepto educativo describe un tipo de currículum que propone el desarrollo de aptitudes para indagar y razonar críticamente, que promueve la comprensión y el análisis por sobre la difusión de información, impulsa la expresión discursiva y la elocuencia, así como el desarrollo de las capacidades intelectuales esenciales en contraposición con un currículum profesional, y de formación técnica.
 
Desde un principio, la Universidad se empeñó en concebir los estudios de grado como una educación académica y no meramente como una capacitación profesional. Se pretendía que fuera un lugar donde los estudiantes y la mayor cantidad posible de los profesores tuvieran dedicación exclusiva y contaran con la biblioteca como eje central de los estudios. Una institución donde los estudiantes se desarrollaran intelectual, cultural y espiritualmente, y no donde simplemente cursaran una carrera con salida laboral.(2) Para llevar adelante este modelo de universidad era imprescindible un campus, que con el tiempo se consiguió poner en marcha en San Fernando.
 
Continuando con las propuestas innovadoras de ACEESA, en 1996 se creó la Escuela de Educación, considerando que esta sería otra importante contribución para mejorar la educación en la Argentina. En un principio esta escuela era exclusivamente de posgrado, para funcionarios del sistema educativo con niveles altos de responsabilidad como directores de colegios e integrantes de los distintos ministerios de educación. Luego se contempló un sistema de actualización para el ejercicio de la tarea docente, en tanto pudiera incorporarse al trabajo cotidiano y como un sistema de formación permanente.
Los estatutos de la Fundación Universidad de San Andrés (FUdeSA) ratificaron el compromiso de la Escuela Escocesa San Andrés y declararon, en el Artículo 3, que la educación y demás actividades de la universidad se ofrecerán “en el marco de los valores éticos y morales de su herencia presbiteriana y las Sagradas Escrituras”.
 
De este modo, la Universidad, como muchas otras instituciones fundadas originariamente por escoceses, adhiere a los valores presbiterianos pero, esto es muy importante resaltar, no ofrece una educación confesional. Muy por el contrario, promueve una educación que respeta genuinamente la forma de pensar de otros y, en especial, se preocupa por la inclusión de la diversidad y el respeto y cuidado de las minorías. La institución, siendo fiel tanto a sus orígenes de libre pensamiento como a la valoración de las diferencias, no practica ninguna forma de proselitismo. Promueve la reflexión sobre las bases esenciales de los códigos morales que regirán la vida de sus egresados. La Universidad aspira a que sus miembros sean personas que compartan los principios y fundamentos de la comunidad de San Andrés y pretende conservar el derecho a no mantener en su seno a quien ofenda obstinadamente las leyes y las creencias que la rigen.(3).
 
Hoy ya se ha difundido en la Argentina la modalidad de funcionamiento del claustro de San Andrés junto al reconocimiento creciente de la sociedad hacia UdeSA como una institución ejemplar, poseedora de un modelo educacional único en el país.(3).
 
En síntesis, los colonos escoceses que llegaron a estas tierras llevaron con ellos sus esperanzas, deseos de progreso y su fe. Y hoy, la iglesia San Andrés (1829), la Escuela San Andrés (1838) y la Universidad de San Andrés (1988), son producto del espíritu de misión desarrollados por esos hombres y mujeres en Argentina y por todos aquellos que –sin ser escoceses ni presbiterianos–se comprometieron y siguen comprometidos con su visión educativa y con los valores que la sustentan.
 
1) Registrado en acta del 25 de marzo de 1985.
(2) Fue creada el 1° de septiembre de 1988 por la Asociación Civil Educativa Escocesa San Andrés, fue autorizada para funcionar provisionalmente como universidad privada por el entonces Ministerio de Educación y Justicia, a través de la Resolución N° 1543 del 23 de agosto de 1990, dictada en el marco del decreto 8472/69.
(3) Adaptado de Carta sobre la tolerancia, John Locke.
SISTEMA DE GOBIERNO
 
Desde su creación, en 1988, la Universidad funcionó dentro del ámbito de la Asociación Civil Educativa Escocesa de San Andrés (ACEESA). Años más tarde se decidió escindir su funcionamiento. Para ello, en el año 2010 se creó la Fundación Universidad de San Andrés (FUdeSA), entidad que se haría cargo del gobierno y gerenciamiento de la Universidad.
 
La forma de gobierno de la FUdeSA constituye un esfuerzo de innovación en el campo de la educación superior en la Argentina, y se inspira en el sistema presbiteriano de gobierno de las instituciones civiles, un producto de la Reforma ideado por Calvino para Ginebra, luego extendido al mundo anglosajón y, muy especialmente, a las universidades norteamericanas.
 
El sistema se basa en los siguientes principios:
  • División del poder: Se alienta con el fin de evitar la concentración del poder en manos de personas o grupos que pudiesen desviar a la institución de sus objetivos comunitarios en beneficio de intereses más estrechos.
     
  • Gestión y Gobierno: Se considera gestión a la tarea eminentemente técnico-administrativa, responsable del funcionamiento cotidiano de la institución, puesta en manos de profesionales. Por su parte, el gobierno de la Universidad vela por el cumplimiento de la misión en el largo plazo, y compete a todos los integrantes de la comunidad.

  • Toma de decisiones: Se constituyen cuerpos de gobierno con la facultad de ejercer el poder en forma colectiva, creando controles y contrapesos en los procedimientos de toma de decisiones.
     
  • Consenso y transparencia: Se considera especialmente meritorio el consenso de todas las partes interesadas, evitando las situaciones de conflictos de intereses. Ante la evidencia de conflicto, el mismo se manejará en forma pública.
     
Sobre la base de estos principios se decidió crear el Consejo de Administración, máximo órgano de gobierno de la FUdeSA. El Consejo está constituido por doce (12) miembros en representación, por partes iguales, de los modos de pensar de los tres principales grupos responsables de nutrir e inspirar a la Universidad con sus ideas y capacidades de conducción. Estos grupos son:
 
1) Fundadores, tanto los iniciadores de la universidad en 1988, como quienes dieron origen a la tradición institucional y educativa de la ACEESA.
 
2) Benefactores, que apoyaron y apoyan con contribuciones financieras o con trabajo voluntario a la Universidad desde sus orígenes.
 
3) Comunidad académica, de cuyas ideas se nutre la institución.
 
Los candidatos a integrar el Consejo de Administración en representación de cada uno de los grupos son propuestos siguiendo diferentes mecanismos, a saber:
 
  • Los fundadores (4) son propuestos por la ACEESA y, a diferencia de los dos grupos siguientes, estas nominaciones tienen carácter de designaciones firmes y no están sujetas a la conformidad del Consejo de Administración de la Universidad.
     
  • Los benefactores (4) son propuestos por el Comité de Nominación de Patronos, debiendo los graduados, máximos interesados en conservar la calidad y contribución que la Universidad puede hacer para educar a todos aquellos con el talento y compromiso necesarios, estar representados.
     
  • Los representantes académicos (4) son propuestos por el Comité de Nominación de Académicos, que es un grupo reducido de destacados académicos caracterizados por su pluralismo disciplinar y de pensamiento, adherentes al concepto institucional y académico de la institución y que no se encuentren en potencial situación de conflicto de intereses.
     
Las nominaciones de ambos Comités tienen solo carácter propositivo, reservándose el Consejo de Administración la facultad de confirmarlas o revocarlas, de acuerdo al mejor entendimiento de sus integrantes, y al mayor beneficio de la institución en el largo plazo.
 
Los doce integrantes del Consejo de Administración no actúan por orden y cuenta de sus nominadores, ni reciben instrucción alguna de éstos. Se espera que actúen de manera independiente, a su leal saber y entender, sólo guiados por el deseo de bien de la institución codirigida, iluminando sus decisiones con los enfoques conceptuales, principios y valores de las respectivas corrientes nominadoras.
 
Finalmente, solo para situaciones excepcionales o como recurso de última instancia, la ACEESA se reserva la facultad de intervenir en casos de desacuerdos internos graves que impidan tomar decisiones.