"Debemos recuperar el espíritu innovador y la creatividad"


Gabriel Aramouni, director del Centro de Educación Empresaria de la Universidad de San Andrés, reflexionó en la revista Forbes sobre el impacto de la apertura comercial de la Argentina en las escuelas de negocios.

En 2016, la economía argentina buscó potenciar su apertura comercial, recuperar mercados y destrabar algunas negociaciones para avanzar en una mayor integración internacional. Este aire distinto ya se empezó a sentir también en las escuelas de negocios y en los institutos donde se forma el top management. Aunque, mientras que las casas de altos estudios aseguran que están listas para el desafío con un combo potente de programas, posgrados e intercambios, los alumnos recién empiezan a enfocarse en esta necesidad.

Sebastián Auguste, director de programas de MBA de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), es el primero en admitir que antes había poco interés de los alumnos en la materia de negocios internacionales. “Solo se fijaban en cosas básicas, como importar y exportar. Ahora ven algo distinto y van a tener que estar más preparados para una argentina inserta en un escenario global”, comenta. “El optimismo existe y hay señales de que la Argentina puede volver al mundo. Pero no se resuelve nada de un día para el otro. Si queremos competir, tenemos que entrenarnos, porque hemos perdido competitividad”, añade Gabriel Aramouni, director del Centro de Educación Empresaria de la Universidad de San Andrés. Y esto, según afirma el docente de UdeSA, será para algunas empresas más una necesidad que una opción: “Vivir los nuestro es cosa del pasado. Es hora de trabajar en la postergada competitividad interna de cada firma, en lugar de poner la culpa afuera, ya sea el contexto o un ministro de Economía”.

En los últimos años, no todas las empresas se “stockearon” de profesionales con las capacidades y conocimientos necesarios para emprender, por ejemplo, desafíos de internacionalización. Por eso, el nuevo escenario requerirá tiempo y preparación: “Cuando cambian las reglas de juego, los responsables del área tienen que reacomodar su estrategia, su agenda, y eso lleva tiempo”. indica Auguste. Esto sirve también para pensar la arena para los negocios globales y no solo las revisiones realizadas a nivel local. “La Argentina volvió al mundo, pero hoy se percibe un contexto más desfavorable, con un regreso del proteccionismo”, continúa el catedrático de UTDT. Para él, los profesionales deberán estar preparados para enfrentar ese desafío y entender que el comercio internacional no es absolutamente libre sino también administrado. “Afuera todavía somos poco conocidos y hay mucho por hacer”, remata.

En tanto, desde el gobierno nacional aún se espera la llegada de inversiones y aseguran, optimistas, que el país despierta cada vez más interés en el exterior. Por otra parte, se impulsa a los empresarios locales a pensar más allá de las fronteras. De cumplirse estas expectativas, se generarán oportunidades para profesionales capaces de entender el funcionamiento de distintos mercados, así como la multiculturalidad de los equipos y clientes, entre otros ejes.

“Es necesario preparar al directivo con el mindset global requerido para interactuar con personas de diferentes culturas y desarrollar negocios donde sea”, coincide Paula Rodríguez Etchard, directora de Executive Education de IAE Business School. “Creemos que hay desafíos particulares en el contexto de negocios latinoamericano, como la volatilidad macroeconómica. las diferencias entre segmentos de consumidores. consideraciones de riesgo en las finanzas, o la importancia de los contactos personales”.

Para Aramouni, habrá cinco competencias que deberán fortalecerse. La primera es “recuperar el espíritu innovador y la creatividad”, lo que significa “volver a proyectar escenarios, a calcular riesgo, a pensar en inversiones e imaginar la oportunidad de crecer”. La segunda es recuperar el liderazgo interno porque “cultura mata estrategia”. La tercera es salir al mundo con visión global, hacer benchmarking y estar atentos a los cambios de jugadores en el mercado. La cuarta consiste en recuperar la competitividad a partir de la mejora de procesos y la incorporación de sistemas de información. Por último, es necesaria “una vuelta a los valores, a la transparencia y no solo la declaración de la responsabilidad social, sino del compromiso social de las empresas”.

Ante semejante escenario, las principales casas de estudios superiores se esfuerzan por desarrollar programas que brinden experiencias internacionales atractivas. Por ejemplo, el Programa de Alta Dirección para Líderes de las Américas (PADLA) del IAE se cursa en tres ciudades: en el campus de Pilar, la sede del IPADE de México y en la base de IESE Business School en Nueva York. Está pensado para empresarios con más de 15 años de trayectoria y con responsabilidades en Latinoamérica. Asimismo, en el Executive MBA los alumnos pueden elegir materias de escuelas como Harvard. IESE, Darden School of Business, China CEIBS. entre otras.

En Di Tella, aseguran que creció el interés en hacer intercambios y que, si bien aparece la pretensión de viajar a' Estados Unidos y Asia. Europa aún encabeza las expectativas. La universidad tiene convenios de intercambio con 31 casas de estudios extranjeras, y sus partners en la región son la Pontificia Universidad Católica de Chile y Fundaçao Getulio Vargas en Brasil. Asimismo, hay una modalidad del MBA con doble titulación, que se cursa un 50% en Buenos Aires y la otra mitad en el HEC París. Además, este verano se realizó por primera vez un summer camp de negocios internacionales en países emergentes, con tres materias que se dictaron en inglés y viajes al exterior. Participaron unos 60 estudiantes de universidades de los Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, entre otras.

Según Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo (UP), las experiencias de intercambio son las que construyen el "CV oculto" de los profesionales: "Una cosa es que te cuenten de la multiculturalidad y otra es vivirla en carne propia. Tiene que ver con el desarrollo personal", apunta. Por eso, en la UP ofrecen intercambios con la Universidad de Nueva York (NYU) a quienes cursan el MBA. Pero no es solamente con viajes que se adquieren habilidades para los desafíos internacionales. De hecho, las universidades creen que se puede aprender sobre otras culturas sin salir de Buenos Aires. Rodriguez Etchard cuenta que en el MBA full-time del IAE hay alumnos de América latina, Estados Unidos y la Unión Europea. además de profesores extranjeros y proyectos de consultoría internacional. Y el 46% de los participantes del EMBA Regional provienen de países como Colombia, Chile, Ecuador y Paraguay.

En la UP, abonan la teoría de que el mejor networking ocurre en clase. "Somos la universidad privada de la Argentina con mayor proporción de alumnos extranjeros, por lo tanto, el estudiante está inmerso en un ambiente donde se habla de otras realidades y mercados todos los días", dice Foglia. Y en la misma sede de Palermo, se ofrece un programa de cuatro años en management que se imparte en inglés y entrega una doble titulación, avalada por la Universidad de Londres.

También existen opciones para quienes busquen conocimientos específicos sobre comerciar con el exterior y que abordan las condiciones actualizadas del modelo económico argentino. En la Universidad de San Andrés, se lanzó un programa de tres jornadas titulado GPS ASIA, para adquirir habilidades para formular, planificar y desarrollar actividades comerciales, profesionales o laborales en los mercados asiáticos. Y su novena edición del Senior Management Program, que comenzará en agosto, ofrece una semana de cursada intensiva en el ESADE Business School de Barcelona para completar la mirada global de los CEOs y fortalecer su comprensión del contexto geopolítico y económico y la relación de la Argentina con los principales actores que influyen en su desarrollo.

En la Universidad Católica Argentina, la problemática se aborda en el posgrado en Negocios Internacionales, que busca que los egresados adquieran habilidades y conocimientos para identificar, evaluar, planificar y ejecutar estrategias en mercados externos, y sean capaces de desarrollar un plan de negocios que contemple todas las facetas de una actividad comercial internacional. En esta misma universidad se lanzó un programa ejecutivo de Management Portuario y Logística del Comercio Internacional. "Esta actividad es un puntal indelegable para la reinserción de la Argentina en el mundo, así como también para cumplir con el necesario desarrollo social y económico del país", concluyen desde la UCA.

Forbes
05 de Mayo de 2017