Un viaje ideal y necesario


Por Gino Pauselli, asistente de investigación y docencia de la Universidad.

Mauricio Macri viaja a China y Japón, las dos principales economías de la región más pujante y poblada del mundo. Lo hace semanas después de visitar Estados Unidos y reunirse con su nuevo y controvertido presidente, y meses antes de las elecciones de medio término en Argentina que varios analistas las señalan como claves para el futuro de su Presidencia. La importancia de este viaje es doble: asegurar el financiamiento chino para la realización de centrales nucleares y represas hidroeléctricas, por un lado y la consolidación de una inserción internacional del país diversificada, por el otro.

En el plano interno, el despegue económico no ha sido el esperado por el Gobierno. Las inversiones tampoco han aparecido en la magnitud prevista. Y las elecciones se acercan. El valor que le asignan los empresarios de países industrializados occidentales a la estabilidad, la credibilidad y el compromiso con el libre mercado es diferente al asignado por los empresarios-políticos chinos. Dada la urgencia del Gobierno de Cambiemos en atraer inversiones que impulsen el crecimiento económico y, de esta forma, afianzar apoyos de cara a las elecciones legislativas, China parece ser un potencial inversor y financista que demanda estándares distintos a los occidentales.

Llamativamente, y a pesar de las importantes diferencias que existen entre Cambiemos y el FpV, esto es lo que era tan atractivo de China para el kirchnerismo y otros países del Tercer Mundo. En el plano externo, el Gobierno de Cambiemos busca una inserción internacional diversificada del país. Esto significa no dejar de lado oportunidades con ningún país, mucho menos si este es la segunda economía más grande del mundo. Además, significa no privilegiar ninguna relación por sobre otra.

Esto es importante en el contexto actual por dos motivos. Primero, la mayor diferencia que existe entre las preferencias de política exterior de China y el nuevo Gobierno de Estados Unido parecería configurar un mundo más cercano al bipolarismo que los años de Barack Obama. Segundo, la muy publicitada visita de Macri a Estados Unidos ha sido seguida en muy poco tiempo por su viaje a China: nos llevamos bien con Estados Unidos, seguro, pero también muy bien con los chinos. Se buscará convencer a los chinos que las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic tienen el visto bueno del Gobierno y que las evaluaciones de impacto ambiental del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, que lidera Sergio Bergman, no continuarán obstaculizando su construcción. También Juan José Aranguren tendrá la tarea de comprometer a los chinos en la construcción de las centrales nucleares Atucha IV y V.

La mayoría de los presidentes del mundo desfilan por Beijing o Shanghai en algún momento de sus mandatos. Sin embargo, Macri estará en China en un momento particular: asistirá al Foro “Una Franja y Una Ruta para la Cooperación Internacional”, la presentación del proyecto de infraestructura más importante del mundo en la actualidad. El Presidente de China propuso la Iniciativa de la Franja y la Ruta en 2013, con el objetivo de construir una red de comercio e infraestructura que conecte a Asia con Europa y Africa a lo largo de las antiguas rutas comerciales de la Ruta de la Seda.

A este foro asistirán 30 mandatarios del mundo (más delegaciones de más de un centenar de países) y solamente dos de ellos son latinoamericanos: Macri y Michelle Bachelet. Por esto, el momento del viaje de Macri a China es tanto ideal como necesario: es parte de su estrategia de diversificación, pero también uno de los pocos socios que podría asegurarle las inversiones necesarias para darle una bocanada de aire fresco. Japón representa otra escala más en el acercamiento argentino al Occidente desarrollado.

El Economista
15 de Mayo de 2017