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Miguel Ángel Boggiano: El Mundial tuvo un costo de u$s 14.000 millones

"Brasilia bien podría derribar el estadio luego del último juego de la Copa del Mundo y ahorrarse los gastos de mantenimiento. Lo mismo podrían hacer otras ciudades sedes como Manaos, Cuiaba y Natal. El costo total de estos cuatro estadios que quedarán sin prácticamente uso asciende a 3.120 millones de reales; es decir que casi un 40% de lo gastado en ese rubro es dinero prácticamente tirado a la basura", analizó el profesor de la Maestría de Finanzas de San Andrés. La versión original de la nota puede verse aquí: http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=749314

La estimación surge de diversos estudios de economía y refleja la fuerte inversión que el Gobierno de Dilma Rousseff realizó para lograr una fiesta que, en lo futbolístico, resultó un fiasco para la selección local, que recibió las goleadas más grandes de su historia en los dos partidos finales (1-7 ante Alemania y 0-3 ante Holanda).

Según Miguel Boggiano, CEO de Carta Financiera LLC y docente de la Maestría en Finanzas de laUniversidad de San Andrés, el costo de la construcción de los estadios fue solamente un cuarto de los gastos totales.

"Esto se debe a que para recibir un enorme flujo de gente en un lapso muy breve son necesarias diferentes inversiones en infraestructura", explicó.

Boggiano advirtió que el costo terminó siendo "sospechosamente alto y cuatro de los doce estadios mundialistas no tienen viabilidad económica".

En el caso del Mané Garrincha de Brasilia, donde Argentina venció a Bélgica, y Holanda derrotó a Brasil, es considerado por los expertos como "ejemplo emblemático de sinsentido económico".

"Ningún club de Brasilia juega en las principales dos divisiones de la liga nacional brasileña. Incluso sucede que el equipo fuerte de la localidad, Brasilia Futebol Clube, disputa solamente en la liga estatal local, con una asistencia promedio de menos de mil aficionados (el estadio construido tiene capacidad para 70 mil)", indicó el estudio.

Consideró que Brasilia "bien podría derribar el estadio luego del último juego de la Copa del Mundo y ahorrarse los gastos de mantenimiento. Lo mismo podrían hacer otras ciudades sede como Manaos, Cuiaba y Natal".

El costo total de estos cuatro estadios, que quedarán prácticamente sin uso, asciende a 3.120 millones de reales.

Es decir, casi 40% de lo gastado en estadios es dinero "tirado a la basura", alertó Boggiano.

El costo puntual del estadio de Brasilia se triplicó desde las proyecciones iniciales y hay grandes sospechas de corrupción (terminó siendo el segundo estadio más caro del mundo).

Otros tres estadios son privados: el Arena Corinthians de San Pablo (cuyo dueño es el Club Corinthians), el Arena da Baixada (perteneciente al Club Atlético Paranaense) y el Beira-Rio (del Club Porto Alegre).

Buena parte del gasto para mejorar y reformar estos estadios se financió con préstamos de bancos estatales brasileños.

En principio, existe un compromiso para que los clubes vayan devolviendo ese préstamo.

Boggiano advirtió que "el costo de los estadios terminó siendo mucho más alto que el proyectado inicialmente. Parte del aumento puede atribuirse a que el acero para construir un estadio representa una quinta parte del costo total (se cotiza en dólares, y el tipo de cambio en Brasil pasó de 1,6 real por dólar a 2,2 reales por dólar)".

Sin embargo, bajo casi cualquier estándar, los costos fueron astronómicos cuando los comparamos con el costo de los estadios en el Mundial de Sudáfrica 2010 y en el de Alemania 2006.

En promedio, cada asiento de los 12 estadios brasileños costó 5.800 dólares, mientras que en Sudáfrica fue de 5.200 dólares y en Alemania, de 3.400.

Si además se toma en términos absolutos el costo de los estadios, las cifras son vergonzosas: si se suma todo lo gastado en estadios en los últimos dos mundiales, no se llega a lo que se gastó en Brasil 2014.

"Parece quedar claro, entonces, que estas grandes fiestas deportivas le hacen ganar mucho dinero a muy poca gente. Podemos ver también que cuanto menos transparente sea el país, más grande puede ser la corrupción", sostiene Boggiano.

El economista recordó que las olimpíadas de Londres 2012 costaron 14.600 millones de dólares (unos 500 millones de dólares menos que lo presupuestado inicialmente).

"¿Alguien se anima a decir cuánto se gastó en Pekín 2008? ¿Y en los juegos invernales de Sochi 2014? En China se gastaron 44.000 millones de dólares para las olimpíadas de 2008 y en Rusia se gastaron 51.000 millones de dólares para los juegos invernales de este año. Algo me dice que alguien en Rusia está muy contento de que el próximo Mundial de fútbol sea allá, ironizó.