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Eugenia Mitchelstein: "Al público online le atraen más las noticias tradicionales"

La profesora del Departamento de Ciencias Sociales escribió en coautoría con Pablo Boczkowski, director del programa de Medios, Tecnología y Sociedad de la Universidad Northwestern, en Chicago, el libro "The News Gap: When the Information Preferences of the Media and the Public Diverge". El trabajo analiza la brecha existente entra la producción informativa de los principales portales del mundo y los temas que son de interés para los usuarios. Aquí reproducimos parte de la entrevista a los autores que publicó el diario La Nación el domingo 1 de diciembre.

-¿Cómo describirían el contexto sociopolítico y económico que determina la brecha entre la oferta de los medios y las preferencias de las audiencias?

Pablo Boczkowski: Es probable que esta brecha entre "lo importante y lo interesante" exista desde hace mucho tiempo. Como dijo Robert Park, famoso sociólogo y periodista norteamericano, hace más de setenta años "las cosas que nos gustaría publicar no son las mismas que queremos leer. Estamos ansiosos de publicar lo que es, o parece ser, edificante, pero queremos leer lo que es interesante". Esta brecha se origina, entre varias causas, por la fuerte posición competitiva que tenía la mayoría de los medios de noticias hasta hace un par de décadas; las barreras que existían para que público participara en actividades periodísticas; la baja visibilidad de las preferencias informativas de los consumidores en las redacciones, y la tendencia de larga data de los consumidores a interesarse por temas relacionados con el ocio y su vida cotidiana, más que por noticias sobre política. La brecha persistió porque las empresas periodísticas tenían gran éxito comercial y por ende los periodistas podían cumplir con su misión de servicio público aunque el público no le prestara mucha atención a esas noticias.

-¿Qué significado tiene esa brecha en el escenario actual?

Pablo Boczkowski: Uno diferente. Varios desarrollos sociales y tecnológicos bajaron los costos de entrada a la industria de medios y aumentaron la competencia a los jugadores establecidos en el mercado. A su vez, cuando el público tiene la oportunidad de convertirse en productor de noticias se empieza a cuestionar el estatus de los periodistas como únicos proveedores de esta información. Estos mismos desarrollos tecnológicos hacen que sea mucho más fácil para los consumidores seleccionar sólo lo que les interesa, y más difícil para los periodistas y editores ignorar esas preferencias.

-¿Qué estrategias recomiendan para hacer un balance entre contenido liviano y duro en las portadas de los medios online?

Eugenia Mitchelstein: Se han discutido varias opciones entre los medios periodísticos, los consultores y los académicos. La primera es innovar en los formatos en los que presentan las noticias, a través de cambios en la forma de narrar y de darles más espacio a los consumidores como productores de contenido. Sin embargo, encontramos en nuestro análisis que al público online le atraen más las noticias tradicionales, contadas en forma de pirámide invertida, que las crónicas largas con datos color e innovaciones estilísticas, y que casi no leen el contenido generado por otros usuarios. Más de la mitad de las historias más leídas son noticias contadas con un formato tradicional (centrado en los hechos, breve y al grano), y menos de 1 cada 1000 es contenido generado por las audiencias. La segunda es abandonar la condición de medios generalistas para convertirse en medios de nicho. Pero el espacio en el mercado para proveedores que se dediquen exclusivamente a la información política es limitado. La tercera es darles a los consumidores más de lo que parecen querer, aumentando la cantidad de temas "livianos" que cubren y disminuyendo los temas "duros". Esa estrategia es riesgosa, porque implica competir con tabloides y medios online que se dedican exclusivamente a temas de deportes y espectáculos con mucho éxito, y porque pone en peligro el prestigio de los medios periodísticos generalistas.

Pablo Boczkowski: Creemos que lo mejor para los medios es adoptar una estrategia de producción de noticias flexible, que cambie la oferta informativa según las demandas del público: más información "dura" en momentos de mayor actividad política, como elecciones y crisis gubernamentales, y más temas "livianos" durante momentos rutinarios. En algún punto, los medios siempre han intentado hacer esto, pero han enfrentado restricciones organizacionales, como la cantidad de periodistas asignados a cada sección y el diseño del diario, sitio o programa televisivo o radial, con espacios fijos para determinados temas. A su vez, estas restricciones están basadas en los valores y formación tradicional de los periodistas y editores, que creemos que son una barrera importante para adoptar un modo de producción flexible.

-¿De qué manera afecta a la estructura y los procesos de trabajo de los medios este eje de tensión entre lo que les interesa a los usuarios y lo que importa en términos de fortalecimiento de las sociedades democráticas?

Eugenia Mitchelstein: Pone en cuestión la identidad laboral del periodista y del editor. Si antes el periodista estaba seguro de que su principal objetivo era proveer información que fortaleciera la democracia, más allá del éxito que obtuvieran esas noticias en el mercado, hoy se cuestiona cómo cumplir con su rol sin perder lectores. Por ahora, los periodistas continúan privilegiando la provisión de información dura, pero no está claro cuánto van a resistir los viejos valores a las demandas del público y de los sectores comerciales del medio.

-Se habla mucho del contenido generado por los usuarios, pero en líneas generales son pocos los medios que han aprovechado este movimiento de cocreación.

Pablo Boczkowski: Uno de los motivos es la resistencia de los productores profesionales de contenido a ver su territorio invadido por amateurs. Aun así, es interesante que si bien los medios publican poco contenido generado por los usuarios (en promedio, una nota de cada 100 entre las más prominentes en la portada se dedica a estos temas), las audiencias no tienen interés en leerlo. El éxito de redes sociales como Twitter y Facebook indica que al público sí le interesa enterarse de los acontecimientos de la vida cotidiana de sus amigos y conocidos, pero que cuando buscan información por fuera de sus círculos sociales, los usuarios de sitios de noticias establecidos están interesados en información precisa producida por periodistas profesionales.

¿Están perdiendo los medios capacidad para establecer la agenda de interés público?

Eugenia Mitchelstein: Los medios pierden la capacidad de establecer una agenda de alcance social amplio y centrada en temas de política, economía e internacionales durante períodos de actividad política rutinaria. Pero la recuperan, en parte, durante períodos de alta actividad política, cuando los ciudadanos sí les prestan atención a las noticias sobre temas públicos. En este sentido, el público se comporta como "ciudadanos monitoriales", un concepto creado por el sociólogo Michael Schudson: están aparentemente inactivos, pero listos para ponerse en acción si es necesario.