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Juan Pablo Luna: “Se puede pasar muy rápido de equilibrios pacíficos a violentos”

El profesor asociado del Instituto de Ciencia Política (ICP), de la Pontificia Universidad Católica de Chile, disertó en la conferencia internacional “La teoría del Estado y los estados de América Latina”, que organizó la Maestría en Administración y Políticas Públicas de San Andrés para celebrar los 15 años de creación.

El estudio de “modelos ecológicos para entender la relación” entre los “agentes estatales y desafiantes territoriales”, el rol de "depredadores y presas" en la disputa de un espacio y las consecuencias de las acciones de fuerza sobre determinados grupos fueron algunos de los temas que Juan Pablo Luna, Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Carolina del Norte (Chapel Hill) y profesor del Instituto de Ciencia Política (ICP), de la Pontificia Universidad Católica de Chile, abordó durante su exposición en la Sede Capital de San Andrés.

Acerca del avance del narcotráfico y el rol del Estado al momento de afrontarlo, “si miramos un poco a México y Colombia, y también a Paraguay y Bolivia, creemos que se puede pasar muy rápido de equilibrios violentos a pacíficos y a la inversa”, expresó.

Como parte del trabajo que encaró junto a diferentes colegas del ICP y de otras instituciones latinoamericanas y estadounidenses, Luna analizó la influencia del Estado y su penetración inspirado en el “texto fundacional” de Guillermo O’Donnell acerca de las “zonas marrones”.

Luna mencionó el ejemplo de Colombia, que fue “considerada un estado fallido en los ‘80 y los ‘90” pero que, sin embargo, en los años 2000 comenzó a recuperar la “capacidad de penetración estatal” hasta funcionar “hoy con niveles mucho más fuertes”.

Para trazar una comparación, recordó que México en los 80 era descripto como “un caso de  fuerte capacidad estatal sobre el territorio, que llegaba hasta las localidades más pequeñas”.

Pese a esto, en las décadas siguientes, a partir de la lucha contra el narcotráfico que el Estado colombiano decidió dar con impulso de Estados Unidos, la actividad criminal que desarrollaban los carteles se trasladó a México, que comenzó a sufrir un “creciente espiral de violencia”.

“Hay cosas que pasaron en Colombia, que tuvieron que ver con el proceso que generó el Plan Colombia,  con mecanismos de interdicción más eficientes, con el cierre de la llamada Ruta del Caribe de la droga colombiana que iba por vía marítima a Estados Unidos y que empieza a pasar por tierra a través de México. En cierto momento los narcos colombianos hacen un arreglo con los dueños de las plazas mexicanas para mantener el tráfico, pero luego los mexicanos se dieron cuenta que no tenían por qué ser empleados, cortaron ese trato y se quedaron con el negocio de la droga. En México creció el consumo de drogas, se generó una proliferación de micro-tráfico y de bandas que empezaron a competir por el negocio. Se fragmentaron los carteles y comenzaron a crecer los niveles de violencia”, explicó Luna.

Al respecto, señaló que durante la presidencia de Felipe Calderón (2006-2012) el Estado mexicano decidió “invertir muchos recursos” económicos para el combate contra el narcotráfico, envió a las fuerzas armadas al territorio en conflicto para reestablecer el orden” pero, en cambio, generó “un espiral de violencia que termina con México en un lugar similar en el que estaba Colombia en los 80”, sostuvo.

En los trabajos encarados, Luna identificó que los agentes estatales y los desafiantes territoriales pueden moverse en diferentes tipos de modelos: cooperativo (“el caso de la Policía bonaerense regulando el mercado ilegal en connivencia con los criminales"), simbiótico (“hay una cooperación entre los agentes estatales y los desafiantes para lograr fines comunes, porque el Estado no tiene los bienes para hacerlo solo”) y conflictivo (“una presencia policial que, por tener bajos recursos, se mueve de un lado a otro donde hay criminalidad”).

“Nos parece importante hacer un ejercicio de la reflexión sistemática sobre este tema y tratar de alimentarla con la organización de actividades e investigaciones. Esta no es una percepción solo nuestra sino también de un conjunto de colegas que reflexionan sobre el papel de los estados, su influencia y la fuerza de las organizaciones públicas para estructurar la vida social”, resaltó Luna.