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Sebastián Campanario

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Daniel Heymann: "Todo lo que digamos hoy del mediano y largo plazo es muy conjetural"

El profesor del Departamento de Economía de San Andrés sostuvo, además, que los avances tecnológicos y científicos que priman en la actualidad, y que tienen más que ver con software y biotecnología, tornan las mediciones de crecimiento y productividad en entes más difusos, lo que hace que la discusión se monte sobre una escena de arenas movedizas. La versión original de la nota puede verse aquí: http://goo.gl/qztdcX

Mientras la familia Stark comienza a vislumbrar su tragedia y, más allá de la gran muralla, la Guardia de la Noche comprueba que varios cuerpos fueron mutilados por salvajes, una frase comienza a repetirse y a ganar peso en los primeros episodios de la serie Juego de tronos (Game of Thrones), que se emite por HBO: "El invierno se aproxima".

En el ciclo, los inviernos duran varios años y suelen traer desgracias de todo tipo. En el debate más candente por la economía global, "el invierno se aproxima" se traduce con un concepto de moda: "Estancamiento secular".

Si los libros más leídos de economía sirven para marcar el tono de la discusión y el estado de ánimo de quienes animan la ciencia, hay que decir que este 2014 viene sombrío.

Con El capitalismo del siglo XXI, el economista francés Thomas Piketty batió récords de ventas en su intento de convencernos de que se vienen décadas de crecimiento bajo y empeoramiento de la distribución del ingreso.

En Flash Boys, también publicado este año, Michael Lewis se adentra en el mundo de las transacciones ultrarrápidas (se realizan en nanosegundos) y deja flotando la sensación de que la crisis financiera de 2007 es un poroto al lado de la que podría sobrevenir en un mercado donde los reguladores corren de atrás. Ambos libros fueron comentados en esta columna.

Días atrás, se distribuyó en forma gratuita, como e-book, una compilación de artículos de economistas de primer nivel sobre el debate por un supuesto "estancamiento secular". El convocante es el académico de la Universidad de Harvard y ex secretario del Tesoro de Estados Unidos (durante la administración de Bill Clinton) Larry Summers, y allí se publican artículos largos de Barry Eichengreen, Paul Krugman, Robert Gordon y el propio Summers, que escribe una introducción en la que funda los lineamientos de esta hipótesis.

Desde la crisis de 2007, las economías occidentales no mostraron el típico rebote que solía suceder en los ciclos que siguen a las recesiones, el nivel de creación de empleo sigue siendo anémico y las herramientas tradicionales de política monetaria y fiscal parecen haber perdido poder de fuego. Summers traza un paralelismo entre los largos períodos de estancamiento que se suceden en Japón y en Europa, y se pregunta si este equilibrio de tasas más bajas de crecimiento no será una nueva "norma" a nivel global.

A nivel estructural, la hipótesis del estancamiento secular se nutre de distintos argumentos: deudas muy elevadas (sobre todo de los hogares en Estados Unidos), menor suba de la productividad, infraestructura pobre, desigualdad, pirámides poblacionales envejecidas y "esclerosis" en los mercados de trabajo por pérdida de capacidades de la fuerza laboral luego de largos períodos de desempleo.

La visión pesimista sobre el avance tecnológico (que los actuales progresos, como el que supone Internet, conllevan un valor agregado mucho menor al de los grandes inventos que se dieron en la Revolución Industrial) también sobrevuela en los análisis del libro.

"Hay una creciente preocupación de que podemos estar en una era de estancamiento secular, en el que existe una demanda de inversión insuficiente para absorber todos los ahorros financieros realizados por los hogares y las empresas, incluso con tasas de interés tan bajas como para arriesgar las burbujas financieras -dice Summers-. Mi preocupación se basa en un número de consideraciones.

En primer lugar, tras la crisis financiera la recuperación sólo se ha mantenido al día con el crecimiento demográfico y la suba normal de la productividad en los Estados Unidos, y ha sido peor en el mundo industrial que en otros lugares. En segundo lugar, las burbujas manifiestamente insostenibles y la relajación de los estándares de crédito durante la mitad de la última década, junto con el dinero muy fácil, fueron suficientes para impulsar el crecimiento económico sólo en forma moderada. En tercer lugar, las tasas de interés a corto plazo se ven seriamente limitadas por las de límite inferior cero: tasas reales pueden no ser capaces de quedarse lo suficiente para estimular la inversión suficiente para llevar al pleno empleo", explica el ex secretario del Tesoro.

"Tengo una profunda envidia por Larry [Summers] porque dijo en forma mucho más vendedora cosas que yo vengo sosteniendo", ironizó Krugman en un comentario posterior.

"Larry es un gran instalador de temas", contó a LA NACION el profesor de la Universidad Di Tella Pablo Gerchunoff. El economista cree que la noción del estancamiento secular es exagerada y algo fatalista. "Mi visión es una mezcla de las elaboraciones de «hoja de balance» de Koo y algo de Eichengreen", sintetiza.

Richard Koo es un economista del Nomura Institute cuya idea de la "recesión de hoja de balance" cobró relevancia a partir de algunas similitudes que se observan entre lo que fue el largo estancamiento japonés y la situación global actual.

La idea es que cuando explota una burbuja financiada por deuda los balances de las empresas y las familias quedan sobreendeudados. Entonces, las familias y las empresas tratan de pagar deuda al mismo tiempo y la demanda queda estancada. Koo propone que la política fiscal chupe el exceso de ahorro.

La línea de Eichengreen, que también suscribe Gerchunoff, postula que la baja inversión que se dio en sectores como infraestructura y educación dieron lugar a un casi estancamiento de la productividad de los factores.

"Todo lo que digamos hoy del mediano y largo plazo es muy conjetural", dice ahora Daniel Heymann, profesor de las universidades de Buenos Aires y de San Andrés, y director del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP). Heymann agrega que los avances tecnológicos y científicos que priman en la actualidad, y que tienen más que ver con software y biotecnología (y no tanto con productos tangibles), tornan las mediciones de crecimiento y productividad en entes más difusos, lo que hace que la discusión se monte sobre una escena de arenas movedizas.

"A esto hay que sumarle lo que muchos economistas están advirtiendo: que el salto tecnológico puede ser sustituto de mano de obra a gran escala, con lo cual hay muchos interrogantes por el lado del mercado laboral."

El profesor de la UBA ve también un punto complicado en el hecho de que haya tasas de interés bajas por largo tiempo: "¿Qué va a pasar con las personas en edad activa que hoy están ahorrando para su jubilación?", plantea.

Las explicaciones sobre la última gran recesión no se agotan, ni mucho menos, en el libro de Summers. Desde su blog, Olivera recomienda "House of Debt: How They (and You) Caused the Great Recession, and How We Can Prevent It from Happening Again" (Castillo de deuda: cómo ellos [y vos] causaron la Gran Recesión, y cómo podemos prevenir que pase de nuevo", de Atif Mian y Amín Sufi. "Hay exceso de deuda (y en ese sentido es una recesión de hoja de balance), pero hay que poner el foco en bajarles la deuda a los consumidores endeudados antes que a los bancos y a los acreedores. Este libro tiene algunas cosas de research fascinantes. Hacen mucho trabajo usando los códigos postales para distinguir entre tipos de hipotecas y deudores", dice Olivera.

Con el calorcito que llegó a la Argentina en los últimos días, la frase puede sonar descolocada, pero para muchos economistas del exterior, al igual que para los Stark de Juego de tronos, el invierno se aproxima.