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Juan Pablo Mugnolo: Huelga general, o una historia de Cronopios y de Famas

El profesor del Departamento de Derecho de la Universidad analizó el escenario en que se concretó el paro convocado por el sindicalismo disidente al gobierno nacional. La versión original de la nota puede verse aquí: http://bastiondigital.com/notas/una-historia-de-cronopios-y-de-famas

Las razones que motivan la huelga general de hoy podrían ser analizadas desde dos ópticas distintas: una, la de los Cronopios, como una lógica respuesta sindical a la situación económica social; la otra, la de los Famas, teñida por la repetitiva lógica de poder y el juego político del gremialismo argentino.

D
esde el punto de vista económico y social, nadie puede poner en duda que la situación de los trabajadores viene empeorando. Aquellos que se encuentran formalmente empleados (y ni que hablar aquellos otros en la informalidad) sufren la erosión de sus salarios como consecuencia del aumento de la inflación, lo que los lleva, en muchos casos, a solicitar la reapertura de las negociaciones salariales cerradas durante el primer trimestre. A ello debe agregarse la ausencia de una actualización de la base imponible para calcular el impuesto a las ganancias, que sitúa a gran parte de los trabajadores ante un juego de suma cero entre lo recibido como aumento salarial y el porcentaje que se les descuenta por el tributo. Debe también resaltarse una desaceleración del crecimiento con efectos directos sobre la situación de empleo que ha obligado a no pocas empresas a disponer y acordar suspensiones masivas o despidos cuantitativamente relevantes.

El escenario sociolaboral no es el más apto para los trabajadores y ante ello se defienden mediante la huelga, como gustarían los Cronopios. Huelga sobre cuya legalidad no cabe redundar luego de la  incorporación al ordenamiento jurídico con jerarquía constitucional del Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre libertad sindical (reforma constitucional de 1994). Sobre este tipo de medidas de fuerza han señalado los órganos de control de la OIT que los interés profesionales y económicos que los trabajadores defienden mediante el derecho de huelga abarcan no solo la obtención de mejores condiciones de trabajo sino que también engloban la búsqueda de las soluciones a las cuestiones de política económica y social.

Ahora bien, desde el punto de vista de la repetitiva lógica de poder y el juego político del sindicalismo argentino, el alejamiento y el rechazo al Gobierno por un lado, como asimismo su adhesión y defensa por otro, responde a esa promiscua relación entre el Estado y los gremios tan aceptada en nuestro país. Dicho vínculo se explica ante un activo accionar estatal que desde temprano (ya tras el golpe de Estado de 1943) configuró un tipo de sindicalismo al que le otorgó un rol político relevante y lo benefició – a decir de Goldin – con compensaciones mediante recursos "organizacionales", lo que implicó en ocasiones, favorecer más a los sindicatos y sus dirigencias que a los trabajadores por estos representados. Ello puede explicar la ductilidad en el acompañamiento sindical de políticas laborales tan disímiles como las implementadas en los años 90 en clave de flexibilización y otras más protectorias puestas en vigencia en los últimos años, siempre por gobiernos peronistas. Del mismo modo ayudará a comprender la hiperquinesia acomodaticia (o la otrora confrontativa) que ante el poder estatal padecen hoy las distintas asociaciones sindicales. Se mueven como Famas y muchos Cronopios añorarían esa posición de poder.

Desde la mentada óptica de las relaciones de poder entre Estado y sindicatos, y no obstante el contexto económico descripto, no faltarán quienes tilden a la huelga como “puramente política”; si fuera ese el caso, debo señalar que no estarían cubiertas por el principio de libertad sindical, según han señalado los órganos de control de la OIT.

Comenzó la huelga general. Cronopios y Famas compartirán calles más o menos desiertas intentando arrancarse razones. Las condiciones de trabajo empeoran. El empleo pareciera entrar en zona de peligro. La economía no da respuestas. Quizás en algún momento, los Esperanzas se apoderen del tiempo y el espacio. Quizá entonces algo cambie.