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Emiliano Guido

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Khatchik DerGhougassian: “El Ejército Islámico es más poderoso que Al Qaeda”

El profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad explicó las características del grupo fundamentalista sunita que intenta crear un Estado propio a partir de la fractura territorial de Siria e Irak. La versión original de la nota puede verse aquí: http://sur.infonews.com/notas/el-ejercito-islamico-es-mas-poderoso-que-al-qaeda

La transmisión por el canal electrónico YouTube de la decapitación del periodista James Foley a manos de un terrorista islámico enfundado en una túnica negra puso los ojos del mundo en el denominado Ejército Islámico de Irak y el Levante (EIIL). Paralelamente, la rápida y poderosa incursión militar del EIIL en Irak y Siria precipitó una alianza geopolítica inédita entre Estados Unidos y el gobierno de Bashar al Assad, distanciados diplomáticamente desde hace décadas. Esta semana, por ejemplo, el Pentágono inició un patrullaje aéreo sobre Siria, con el visto bueno de Damasco, para cercar los movimientos de los yihadistas.

Paralelamente, en los últimos días, Washington y Bagdad unieron fuerzas para recuperar posiciones en la ciudad iraquí de Amerli, considerado una “línea roja”por el régimen iraquí. Para leer estos hechos, y su repercusión en un tablero territorial sacudido por la guerra entre israelíes y palestinos,Miradas al Sur entrevistó a Khatchik Der Ghougassian, uno de los mayores especialistas en Argentina sobre el mundo islámico.

–¿Hasta qué punto el EIIL reformula la lógica ideológica y de estrategia político-militar que implicaba Al Qaeda en su momento de máximo desarrollo?

–El EIIL, o el Estado Islámico (EI), es probablemente aquella culminación de la lucha que Al Qaeda empezó a mediados de los noventa. Sin embargo, el EIIL no es la creación de Al Qaeda; al contrario, es un competidor al liderazgo de Ayman al Zawahiri –el sucesor de Bin Laden–. En principio, Al Qaeda adoptó el terrorismo como medio de lucha violenta con la intención de sublevar las masas musulmanas para propagar la Yihad –la guerra santa–. Pero ni siquiera Bin Laden se atrevió a declarar el califato. En este sentido, el EIIl no es la continuidad de Al Qaeda. Más aún, el EIIL se impone como un actor estatal y tiene recursos propios a una escala que Al Qaeda no tenía. El terrorismo era la única táctica para Al Qaeda; por el contrario, el EIIL está luchando una guerra clásica contra varios enemigos, incluyendo dos estados: Irak y Siria.

–Por qué afirma en sus últimos papers que la actual agitada coyuntura en Medio Oriente debe leerse siguiendo el mapa de la tensión intra-islámica más que desde la lógica de guerra intra-estatal?

–Por la dimensión transnacional de las guerras civiles en Siria e Irak. El Ejército Islámico de Irak y el Levante (EIIL) busca decretar la creación del califato, que es la imposición de una institucionalización de la organización política de la Ummá –la comunidad musulmana–. Dicho proyecto se remonta a la dinastía de los Omaya y a la derrota de quienes se habían declarado partidarios de Alí, el primo y yerno del Profeta, y su familia como sucesores legítimos de Muhammad en el liderazgo del islam. La tensión intra-islámica refiere a la fractura histórica entre los sunitas y los chiitas pero, en la coyuntura actual, la proclamación del califato genera problemas,por lo menos potenciales problemas, también a las monarquías del Golfo.

–¿Por qué razón Arabia Saudita y Turquía apoyan el levantamiento militar del EIIL? ¿Qué países se disputan en la actualidad la hegemonía del balance de poder del mundo árabe?

–No creo que lo apoyen directamente, aunque hay información bastante creíble que fueron los servicios de inteligencia militar de Turquía quienes auspiciaron la creación del EIIL.Tampoco hay dudas de que si Ankara no hubiera facilitado la logística al grupo para el traslado de combatientes y armas,el EIIL difícilmente hubiera tenido el éxito rápido que tuvo. El problema tanto para Turquía como Arabia Saudí es el control que pueden tener o no sobre un fenómeno que les sirve en tanto que impide la creación y consolidación de una continuidad territorial de influencia iraníchiita que vincula Teherán con Bagdad, Damasco y Beirut. Por otro lado, la dinámica conflictiva actual no permite vislumbrar ningún país que pueda imponer su hegemonía en la región; Irán con (el ex presidente) Ahmadineyad, y luego Turquía bajo (el presidente) Erdogan lo intentaron y fracasaron.Hay países claves –Turquía, Irán, Arabia Saudita,Qatar y Jordania–; pero ninguno puede imponer una hegemonía. La fragmentación territorial de Siria e Irak es un hecho, y si bien es demasiado temprano para cualquier especulación en cuanto al futuro del EIIL, no es imprudente apostar al probable reconocimiento del Kurdistán en el norte de Irak como un Estado independiente. De hecho, todas las instituciones de un Estado independiente en Kurdistán,con Erbíl como capital, existen. Por último, la amenaza del EIIL reveló la importancia geoestratégica de Kurdistán como zona de estabilidad y refugio, aunque reste el reconocimiento oficial kurdo en el ámbito internacional.

–EE.UU. volvió a bombardear Irak luego de anunciar, varias veces, su retiro de tropas en la zona. ¿Este movimiento pendular presupone un fuerte debate interno dentro del Pentágono?

–En realidad, Estados Unidos no bombardeó Irak sino que atacó las zonas donde domina el EIIL, previa invitación de Bagdad. No hay dudas de que existe un debate,no sólo en el Pentágono, sino en Washington en general entre los intervencionistas, quienes proponen el regreso militar de Estados Unidos a Irak, y la posición de la administración de Obama,que se opone.Es altamente dudable que Obama quisiera que Estados Unidos volviera a Irak en un año en que, en principio, terminaría la presencia militar en Afganistán. Por otra parte, no puede haber un regreso sin el pedido del gobierno de Irak, al menos que haya otra intervención militar. Otra ocupación que no sólo es poco probable, sino que es todo un desafío estratégico a la hora de resolver cómo realizarla; finalmente, la clave de la consolidación de la política de Obama en el Medio Oriente es el acuerdo con Irán, que si se consolida puede cambiar las reglas de la dinámica del balance de poder.

–¿Cómo afecta la nueva crisis iraquí el inédito diálogo que están sosteniendo las potencias de Occidente con Irán sobre el programa nuclear persa?

–Evidentemente, los últimos hechos revelan la importancia de Irán como actor clave en la región.El desafío es cómo contener su posicionamiento como potencia regional. La apuesta occidental es que en Irán se consolide la línea de Rouhani (actual presidente). Más allá de que Rouhani preserve la independencia de decisión en la política exterior de Teherán, es decir exceptuando cualquier rol de “gendarme” de Estados Unidos ni de cualquier otra potencia como había sido durante la Guerra Fría, el deseo de Washington es que, al mismo tiempo, Rouhani se abstenga de cualquier aventurerismo altamente costoso sino peligroso para el interés nacional, como se había arriesgado su antecesor, llevando a las ruinas la economía de su país y creando situaciones explosivas en el Medio Oriente.

–¿Se anima a explicarles a los lectores,de manera didáctica y sucinta, las tres principales diferencias entre chiitas y sunitas ya que, según su análisis, es la principal línea divisoria en Medio Oriente?

–Los sunitas y los chiitas convivieron durante siglos y no necesariamente deberían enfrentarse en una guerra intra-islámica. De hecho, este enfrentamiento y la magnitud de la violencia no se entienden sin la interferencia y la manipulación que las potencias occidentales, sobre todo Estados Unidos, implementaron desde 1979 en adelante. Es decir, si bien la diferencia tiene una dinámica propia e inherente a la historia del islam, la escalada a este nivel de enfrentamiento se explica en el contexto histórico de los eventos que se suceden desde 1979 donde el intervencionismo estadounidense se ha transformado en un factor clave en la exacerbación de las diferencias.