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Alfredo Urteaga: “Carmen Argibay consideraba que la ley y la Constitución no le pertenecían”

El secretario letrado de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, entre referentes del Derecho, participó este jueves de la primera jornada homenaje a la ministra del máximo tribunal, que se organizó en San Andrés. “Hacía uso de su libertad política con responsabilidad y respeto a aquellos que habían puesto un caso en sus manos”, sostuvo.

La figura de Carmen Argibay, ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y miembro del Consejo Asesor del Departamento de Derecho de San Andrés, fue recordada este jueves durante la primera jornada de homenaje realizada en el campus universitario.

“Argibay tenía una idea muy sólida de que cualquier decisión que tomara estaba regida por la ley. Un juez debe pensar que en democracia debe regir el gobierno de la ley y no el de las personas”, recordó Alfredo Urteaga, secretario letrado del máximo tribunal de Justicia del país y colaborador de la magistrada que falleció en mayo último.

El jurista señaló que para Argibay “el peso de la ley era decisivo, independientemente de que tuviera un argumento” para no cumplir su mandato.

“Consideraba que la ley y la Constitución no le pertenecían. Tenía una actitud de lealtad al derecho. Esa era la búsqueda que debía realizar un juez. Eso se había comprometido a realizar. Si algo no consideraba Argibay era que alguien fuera inferior a ella, aun personas que pudieran haber cometido crímenes horrendos”, expresó.

Urteaga mencionó que Argibay inició su carrera en la justicia en 1959 y que lo hizo, “como le gustaba decir, de ‘recontra pinche’”.

“Tenía como modelo a los jueces de los buenos, que se iban después del último empleado, tenían al día su juzgado y respetaban a rajatabla las leyes sancionadas por el Congreso, que en aquellos años eran pocas. Se propuso –indicó– ser una jueza que incorporaba muchas virtudes, entre ellas el sentido y el valor que tenía poder decir que aplicaba la ley, que era un bien escaso. Vimos en sus años de la Corte Suprema a una de esos jueces de aquellos años, endurecidos por un ambiente político irrespirable. Lamentamos la pérdida de una jueza así, una maestra en mi caso”, admitió Urteaga.

Federico Morgenstern, Magister en Derecho Penal de Universidad Torcuato Di Tella, consideró que Argibay fue “una jueza ejemplar” a la que, sin embargo, “no se debe canonizar”.

“La gran lección que dejó Argibay es, en un contexto de degradación, sostener que el éxito lo da hacer bien la tarea y no conquistar espacios de poder”, analizó.

Para Morgenstern, la jueza “tenía una visión republicana, de la división de poderes y respeto de los derechos individuales. Había sido nombrada para resolver casos y no para imponer la agenda personal”.

“Lo paradójico es que cuando fue nombrada jueza de la Corte los sectores conservadores, por así llamarlo, la vilipendiaron y los sectores progresistas la saludaron. Pero luego todo se dio vuelta. Argibay terminó siendo una jueza del Derecho, no de derecha”, opinó.

En tanto, Lucas Grosman, director del Departamento de Derecho de San Andrés, que organó el encuentro, resaltó que Argibay distinguió “sus opiniones morales e ideológicas y de la función del juez. Mostró el costado de quien se apega a los hechos y la ley. Debería ser el modelo de juez que a todos se nos cruza en la cabeza”, comentó.

Las jornadas de homenaje continuarán el 18 de septiembre próximo, cuando expondrán  José Sebastián Elias, Doctor por la Escuela de Leyes de la Universidad de Yale (Estados Unidos); Julio Rivera (h), Doctor en Derecho por la Universidad de Harvard (Estados Unidos); Alberto Garay, profesor de posgrado de las universidades de Buenos Aires y Torcuato Di Tella; Alejandro Carrió, profesor de la Maestría en Derecho de la Universidad de Palermo; Martín Farrell, Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires; y Francisco Carrió, Magister en Derecho por la Universidad de Lousiana (Estados Unidos).