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Juristas y académicos coinciden en que es “probable” reabrir las causas por delitos de corrupción

Fue durante la conferencia “Herramientas contra la corrupción”, que organizó la Universidad en el British Arts Centre (BAC) y sirvió como marco para la presentación del libro "Cosa juzgada fraudulenta. Dos ensayos sobre la llamada cosa juzgada írrita", escrito por Federico Morgenstern, investigador adjunto del Departamento de Derecho, y Guillermo Orce. La versión original de la nota puede verse aquí: http://www.infobae.com/2014/09/30/1598534-debaten-la-posibilidad-reabrir-las-causas-fraudulentas-delitos-corrupcion

La posibilidad de reabrir un juicio en el que se dictó una sentencia “injusta” con el objetivo de “blindar a un acusado frente a futuras investigaciones” fue aceptada por un grupo de juristas y académicos del Derecho durante la conferencia “Herramientas contra la corrupción”, que organizó la Universidad de San Andrés.

El encuentro se realizó en el British Arts Centre (BAC), en el centro porteño, con motivo de la presentación del libro "Cosa juzgada fraudulenta. Dos ensayos sobre la llamada cosa juzgada írrita", escrito por Federico Morgenstern, investigador adjunto del Departamento de Derecho de San Andrés, y Guillermo Orce, Magister en Derecho Comparado por la Universidad de Bonn, Alemania.

La revisión de juicios y sentencias dictadas en forma “fraudulenta es más probable que prospere” en casos de corrupción, aceptó Morgenstern en su exposición, aunque advirtió que se tratará de una decisión que no debe tomarse “alegremente y tampoco implica juguetear con las instituciones”.

La llamada cosa juzgada fraudulenta, dijo, “forma parte de la tradición jurídica argentina, no requiere cambiar leyes, remover a nadie  de su función ni armar una comisión de notables. Creo que hay un terreno fértil para impulsarla y no sólo para un delito de corrupción público, sino también para casos de homicidios, violación o crímenes de lesa humanidad”, sostuvo Morgenstern.

Y agregó: “Este es un tema que se va a debatir en serio este año y el que viene”.

Orce, en tanto, consideró que el concepto legal de “cosa juzgada” debe “subsistir con independencia de su correspondencia con la verdad”, tanto que una sentencia puede ser justa aunque, en un sentido relevante, no sea verdadera.

“En algún momento debemos terminar de discutir un tema y dejar de molestar a una persona que ya estuvo imputada. Si hay un valor en la finalización de una discusión es que puede terminar de una manera que resulta mal para lo que nosotros pensábamos”, indicó Orce.

A la presentación del libro asistieron, además, Lucas Grosman, director del Departamento de Derecho de San Andrés; Agustín Zbar, profesor de Derecho Constitucional (UBA); y Alberto Garay, especialista en Derecho Constitucional, Administrativo y Comercial, quienes reflexionaron acerca del abordaje que desde la justicia se realiza de los hechos de corrupción y sus consecuencias.

“Existe el riesgo de que los actos de corrupción realizados por quienes, en el momento que sea, se encuentran en el poder sean jugados de una manera que no se procure analizar realmente si cometieron un delito, sino que el juicio sea una puesta en escena para tener una sentencia absolutoria que blinde al acusado frente a futuras investigaciones”, evaluó Grosman.

Para  Zbar, es en el “poder con mayúsculas, el político y económico, donde se radican los supuestos más plausibles del fraude procesal, el dolo, la estafa y la capacidad de inclinar la cancha para alterar radicalmente el resultado de un proceso. Hay –indicó el jurista- derecho a ser eximido de culpa, pero no en una pantomima orquestada para beneficiar a un imputado que eligió la partitura que van a tocar en ese proceso, burlándose de todos los que respetan la justicia”.

“Que un juicio no haya encontrado la verdad no basta para poder reabrirlo, pero el problema es cuando el juez nunca trabajó para encontrar la verdad. Este el caso que nos debería preocupar”, mencionó Grosman.

Por su parte, Garay coincidió en que los casos de corrupción pueden resultar los más proclives a la reapertura en caso de comprobarse una acción fraudulenta de quien debió llevar el resultado de un proceso al cumplimiento de la justicia.

“Los casos de corrupción destruyen la confianza de la gente en las instituciones. La gente y, en particular, los juristas tenemos una desconfianza muy grande hacia el manejo de los casos de corrupción en los tribunales. Es el Estado el que se juzga a sí mismo, porque tanto el juez, el fiscal y el funcionario público dependen del Estado”, analizó.

A criterio de Garay, el libro escrito por Orce y Morgenstern proporciona “herramientas para que toda una sociedad decida si va a tomarse en serio. De todos nosotros depende tener una sociedad que vive realmente de acuerdo a las leyes y que está dispuesta a dejar sin efecto sentencias que son una burla, una tomada de pelo. Creo –agregó- que estamos frente a un trabajo que nos va a ayudar a pensar el futuro y sentar bases diferente para vivir un poco mejor”.

de dante scotti, 10 de October de 2014

Buenas tardes, podrían darme datos sobre la obra en cuestión. Su valor y dónde se puede conseguir.
Desde ya gracias.