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Alejandra Gallo: La brecha entre Vanoli y Fábrega

"Las internas con Economía fueron creciendo y el discurso de la Presidenta del martes pasado fue la gota que escribió la renuncia indeclinable de Fábrega. No llegó a cumplir ni un solo de los 6 años con los que contaba en su pliego votado por unanimidad en el Congreso", destacó la profesora de la Maestría en Periodismo de la Universidad. La versión original de la nota puede verse aquí: http://www.cronista.com/columnistas/La-brecha-entre-Vanoli-y-Fabrega-20141003-0018.html

Los banqueros que lo vieron en los últimos días, coincidieron en que estaba "receptivo, como siempre" aunque al finalizar el encuentro, bromeaba con un gesto corporal. Sentado en la coqueta mesa del despacho que pertenece al timonel de la autoridad monetaria argentina, el ex anfitrión del BCRA, Juan Carlos Fábrega con una tibia sonrisa inclinaba su cabeza hacia adelante casi reposando la frente con la lustradísima madera. Como quien descansa del peso de una enorme mochila que lleva en sus espaldas. Más que gráfico, ¿no?; casi un festín para Sigmound Freud.

También en los últimos días, Fábrega solía deslizar una suerte de muletilla chicanera hacia el Ministerio de Economía. "Coleccionamos papeles con lindas declaraciones pero ni un solo dólar", solía decir sobre los pronunciamientos a su favor que logró el Gobierno de Cristina Kirchner en las Naciones Unidas y otros foros internacionales por la pelea con los holdouts pero la nula inversión privada directa obtenida en la economía real.

Ya a fines de mayo, el ex timonel del Central había deslizado públicamente su malhumor cuando, si bien defendió la devaluación del Gobierno, dijo también con sonrisa tibia en un almuerzo del CiCyp: "Llevó 6 meses pero parecen seis años". Las internas con Economía fueron creciendo y el discurso de la Presidenta del martes pasado fue la gota que escribió la renuncia indeclinable de Fábrega. No llegó a cumplir ni un solo de los 6 años con los que contaba en su pliego votado por unanimidad en el Congreso. El miércoles por la que era aún su oficina desfilaron hasta pasadas las 22 horas técnicos y profesionales de línea del BCRA. "No trajo a nadie ni se lleva nada", insistieron en su entorno. Sin embargo, dos directores que lo vienen acompañando desde el Banco Nación, se quedarán, en principio (sus pliegos vencen en 2019) en el BCRA a pelear la embestida. Fuentes de La Cámpora en el Palacio de Hacienda ya le apuntan a Eduardo Barbier y Juan Carlos Bustamante por haber cajoneado, supuestamente, los expedientes que mencionó la Presidenta. En los pasillos del BCRA y en el mercado financiero recuerdan que en las áreas de control de bancos estuvieron a cargo de pingüinos en 10 años hasta que Fábrega habría puesto como condición ocupar esos cargos con técnicos. Ahora la Presidenta, quien aceptó aquella condición, pasaría con dureza extrema su factura.

Cerca del mediodía, luego de reunirse con la Presidenta en Olivos, desembarcó en el BCRA su flamante presidente, Alejandro Vanoli. Entró a su nuevo despacho erguido con paso firme, ruidoso y seguro pero sorprendido por un paro de empleados de la entidad, que desde el lunes reclamaron que allí se apliquen maniobras administrativas como las de Aerolíneas Argentina para aminorar el impacto del impuesto a las Ganancias en los bolsillos de los trabajadores de esa dependencia.

Hasta ahora, a Vanoli el kirchnerismo le deparó la suerte de suceder a otro funcionario que dijo no. Por ejemplo, le pasó a Fábrega con el ex secretario Guillermo Moreno en Nación y con Papel Prensa a Eduardo Hecker, su antecesor en la Comisión Nacional de Valores (CNV).

En el sector privado y en el Gobierno coincidieron en algunas de las características que tendría la gestión del nuevo timonel del Central. Nadie en el entorno del ministro Axel Kicillof, espera que Vanoli le reclame bajar el gasto público luego de la devaluación, o al menos clavarlo en los mismos niveles que 2013 (como sí lo hizo Fábrega en ocasiones, incluso, frente a la Presidenta). En ese sentido, los giros del Tesoro, que están al borde de la cosmética financiera seguirán transitando ese camino (en el mejor de los casos).

En su agenda inmediata tendrá dos puntos clave. Por un lado, más cepo al dólar ahorro y, por otro, tener a todo el sector financiero en frente. Su instrumento del debut podría ser la ley de abastecimiento, sobre la que hasta ahora ni el Grupo de los Seis (Unión Industrial, Sociedad Rural, Cámara de Comercio, Adeba, Cámara de la Construcción y Bolsa de Comercio) ni las 50 cámaras privadas (entre ellas ABA, IDEA y AEA) que integran el Foro de Convergencia Empresarial (FCE) hicieron por ahora presentación judicial para declarar la inconstitucionalidad de la norma porque los abogados les recomendaron tener un caso concreto para impulsar una cautelar.

A lo mejor le tocaría a Vanoli gatillar ese caso o encontrar explicaciones sobre por qué en la lista que mencionó la Presidenta el martes pasado hay más entidades bancarias que operan con el sector público que con el privado. Muchas de esos bancos sospechados por la Rosada fondean operaciones de la ANSES, que preside Diego Bossio.