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Mónica Beltrán

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Gabriel Aramouni: El "líder coach" llega a las pymes

“El 20% de quienes trabajan en organizaciones no cree en sus jefes. Hay una erosión de confianza en la Argentina, se duda de los maestros, de los políticos y, si un líder no inspira confianza, no atrae al resto", indicó uno de los miembros del Comité de Dirección de la Escuela de Administración y Negocios de San Andrés. La versión original de la nota puede verse aquí: http://www.cronista.com/pyme/El-lider-coach-llega-a-las-pymes-20141009-0030.html

Hablar de liderazgo en pequeñas y medianas empresas en sociedades hiperconectadas, cuando el gran impacto tecnológico nos acerca a unos y otros a través del mundo, es cada vez más pensar en fórmulas creativas que permitan liderar, al tiempo que se deja crecer el potencial de los empleados con sus múltiples recursos. Para esto, hace falta un nuevo liderazgo, que los expertos denominan “líder coach”.

El dueño de las pymes ya no es más el conductor múltiple que corre de un lado al otro, controlando cada detalle. Hasta los ‘90, tomaba todas las decisiones. Pero, cuando esa pyme creció y el mundo se hizo más complejo, ese modelo no puede sobrevivir.

Hoy, si la cabeza de una pyme no cambia, indefectiblemente, el crecimiento de la empresa se va a detener, aseguran los especialistas consultados.

Para Humberto Giani, director de Administración de Empresas de UADE, “un líder coach” de una pyme no es “alguien que te dice qué tenés que hacer y te enseña cómo hacerlo, sino quien ayuda a los empleados a ver los caminos.

Deja que sus colaboradores propongan objetivos y se abran caminos con recorridos propios”.

Nadie puede centralizar todas las decisiones. Los especialistas afirman que es clave la comunicación, crear redes de confianza con el personal y permitir que fluya el brillo de cada empleado.

La confianza

Puede considerarse utópico hablar de liderazgo coach en una pyme, porque, cuando hay crisis, los empresarios tienden a “centralizar las decisiones”, pero “si se cambia la mentalidad, se mantiene la descentralización de las decisiones, a largo plazo, eso lleva a obtener más ganancias”, asegura Giani.

En la pyme, el liderazgo “tiene que ser confiable”, aconseja Gabriel Aramouni, director de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de San Andrés.

Y cita una encuesta global: “El 20% de quienes trabajan en organizaciones no cree en sus jefes. Hay una erosión de confianza en la Argentina, se duda de los maestros, de los políticos y, si un líder no inspira confianza, no atrae al resto. La falta de confianza tiene que ver con que no hay coherencia entre lo que se dice, lo que se promete y lo que se hace”.

En las pymes, el dueño, los gerentes y los jefes tienen que confiar en el personal con el que trabajan, para descentralizar las decisiones y crear una sinergia de trabajo con actitud positiva para mejorar el rendimiento, afirman los expertos.

La educación y la coherencia Aramouni recuerda que la mortandad de una pyme suele ser a los 30 años. “Tiene que ver con la muerte de un fundador que ejerce el poder centralizado. En los empresarios pyme, la nueva forma de liderar no es ordenar y controlar, sino coordinar, inspirar, promover y cultivar equipos de trabajo. Un diferencial es que estas empresas pueden ser ámbitos naturales para aprender. La educación no está solo en la universidad, sino que se aprende y mucho en las instituciones”, dice.

Una de las grandes ventajas de las pymes puede ser justamente la posibilidad de aprender que ofrece a sus empleados. “Estamos en contacto con emprendedores y suelen ser una excelente alternativa como destino laboral de los chicos que salen de las universidades.

Primero, porque las grandes corporaciones no dan más la seguridad que ofrecían. Y porque los estudiantes saben que al trabajar allí estarán más en contacto con el management, con las decisiones que toman los líderes, que van a ser más escuchados”, dice Juan Manuel Menazzi, director del Centro de Emprendedores del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

Se trata de un “liderazgo participado”, apunta Menazzi. Y recurre a la figura de José de San Martín.

"San Martín veía detrás de la cordillera. Eso pasa con un líder, hay algo natural, ve más allá, sabe a dónde uno tiene que ir y qué actitudes pueden adquirirse con la capacitación. Tener una visión a largo plazo y el conocimiento de las tendencias del mercado fortalece la figura del líder participativo, que es el que hoy tiene vigencia”.

El liderazgo es una actitud, se contagia, se ejerce junto a otros y para poder liderar grupos primero hay que hacer un gran trabajo interior, “liderarse a uno mismo”, dice Menazzi.

El empresario pyme puede llegar a ser un líder coach pero tiene que trabajar mucho consigo.

“El primer paso es reconocer que no puede centralizar la toma de decisiones de todos y que la gente que trabaja con él tiene muchas capacidades. A partir de esa base de humildad, se puede empezar a construir”, declara Giani.

Casi como el hexagrama XV del I Ching, que habla de la modestia: “La modestia va llevando al éxito. El noble lleva a buen término”, dice en su dictamen.

“El empresario pyme debe reconocer que no puede centralizar todo”, dice Humberto Giani, de UADE.

“Se trata de un liderazgo ‘participado’”, sintetiza Juan Menazzi, director del Centro de Emprendedores del ITBA.

Paso por paso

Los principales pasos que tiene que seguir un empresario para ejercer su nuevo liderazgo son:

Escuchar. Más que hablar hay que escuchar. Al personal, a los clientes, a los vendedores, a los colaboradores. Armar reuniones de trabajo, de equipos, por sectores, individuales. Eso le va a permitir conocer los objetivos de cada uno y ver cómo eso puede potenciarse a beneficio del crecimiento de la rentabilidad de la empresa.

Confianza. Establecer canales de confianza, armar puentes de confianza con el personal. Para esto hay que conocer mucho a la gente, saber su potencial, su capacidad y conciliar objetivos individuales con los de la empresa. Eso va a evitar la necesidad de tener que estar encima controlando el trabajo de cada uno todo el tiempo.

Bajar el control. Hay que dejar de lado mando y el control del pasado. Reemplazar la toma de decisiones centralizada por otra participativa, para que la compañía funcione más rápido.

Las redes sociales. Delegar el manejo de las redes sociales en los más jóvenes de la empresa, que conocen al dedillo su lenguaje y todas las herramientas. Dedicarse solamente a monitorear lo que allí se genera. Las nuevas formas de marketing, las reuniones virtuales con los clientes y la relación con otras carteras incluso en el exterior, son algunas de las ventajas del uso de las redes en las empresas.