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Alejandra Gallo: "El Gobierno busca un culpable público para endilgarle la devaluación"

"Este botón de muestra conduce a un único destino en el cortísimo plazo: suspensiones de turnos y eventuales despidos. Lo dicen en todos los sectores empresarios y ya lo comunicaron a sus respectivos gremios", sostuvo la periodista y profesora de San Andrés.

Para potenciar una buena carne al asador, nada mejor que una ensalada de hojas verdes crujientes y frescas. Dicen los que saben que el secreto de este maridaje está en el momento exacto en que se saca la carne y en que se coloca la vinagreta. Cuando se pasa de punto; los sabores agrios y amargos pueden ?lastimar? al paladar. En el sector privado saborearon, sin pausa, ambos maridajes en el último mes.

En la sobremesa del 18 de enero en Mamá Ganso (la coqueta chacra del dueño del banco Macro, Jorge Brito, en la Barra, Punta del Este) ya se había colado la preocupación sobre la puja salarial 2014. Los gremios auguraban un piso de 30% pero allí como el asado había llegado a punto y las hojas verdes estaban crujientes hasta hubo un cauto optimismo por una eventual negociación salvadora con el Club de París. Casi diez días después, el lunes 27 en el Predio de la Sociedad Rural, nació formalmente el Foro de Convergencia Empresaria que agrupó a una docena de cámaras de sectores distintos, incluso algunos que años atrás habían esquivado fotos colectivas. Esta convocatoria fue a la hora del té y no hubo asado. ¡Menos mal! No sólo porque hubiera salido un 20% más caro, sino porque las hojas verdes se hubieran convertido en una diversidad de billetes verdes crujiendo.

En sólo diez días hubo una devaluación de casi un 20% que tomó a todos por sorpresa, las Reservas del Banco Central están por perforar los u$s 28.000 millones y todas las variables económicas se desequilibraron con un soplido. No queda muy claro si el Gobierno sabe la razón aunque no hay dudas de que no será gratis para nadie. Si las paritarias se auguraban difíciles en este momento están en alerta naranja, igual que la inflación.

Cada sector privado que desfila por las oficinas del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el secretario de Comercio, Augusto Costa, hace su diagnóstico sin medias tintas. Siguen sólo algunos ejemplos. Las automotrices ya avisaron en la voz del presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, que el impuesto a los autos de lujo fulminó las ventas y pidió que se elimine cuando se converja a un dólar único. La Cámara de Comercio Automotor advirtió que hay un cóctel letal y que hace 45 días que las concesionarias no operan. Las alimenticias y los supermercados también señalaron que es difícil cumplir con el 100% de abastecimiento en 1.300 bocas de expendio en todo el país como preveía (antes de la devaluación) el acuerdo de precios (des)cuidados. Las cadenas textil y de indumentaria están sin precio desde hace un mes. La Mesa de Enlace aclaró que la proyección por liquidación de soja es de u$s 13.700 millones como el año pasado y no de u$s 30.000 millones como dijo Capitanich. Las cadenas de electrodomésticos hacharon a la mitad las cuotas sin interés con tarjeta, sólo seis por ahora.

Este botón de muestra conduce a un único destino en el cortísimo plazo: suspensiones de turnos y eventuales despidos. Lo dicen en todos los sectores empresarios y ya lo comunicaron a sus respectivos gremios. De hecho, hasta la CGT oficial subió a 37% o 40% el piso para las paritarias y, además, reclamó (como también lo hizo el camionero Hugo Moyano y el gastronómico Luis Barrionuevo) una suma de emergencia con los haberes de este mes.

El cóctel inminente de una paritaria al rojo vivo y precios en alza es la mayor preocupación en el sector privado. Un sector del Gobierno cree que sobreactúan para bajar las expectativas sindicales. Con todo, dentro de los gremios nadie apuesta a que Gerardo Martínez (desde una UOCRA aún aliada a la Casa Rosada) consiga seguidores en su reclamo del 25%. De hecho, el reto público al metalúrgico Antonio Caló por sus dichos sobre la inflación no parecen haber evitado que intente seguir desmarcándose del Gobierno.

Frente a este panorama, según cuentan algunos empresarios, el tándem Capitanich-Kicillof se muestra tranquilo cuando está frente a cadenas amigables como electrodomésticos, electrónica y construcción; o irascible frente a otros sectores señalados por ellos como especuladores: petroleras, productores agropecuarios, frigoríficos, cerealeras.

De todos modos, en el sector privado saben que el Gobierno está buscando un culpable público para endilgarle la devaluación y el sayo le puede caer a cualquiera. La cadena nacional que dio el martes la presidenta, Cristina Kirchner, pareció confirmar que se va en esa dirección. Por eso, en las mesas chicas de algunas entidades hay autocrítica para quienes cuando los bolsillos personales estaban más holgados hicieron silencio público frente a la inflación que por lo bajo cuestionaban. En definitiva el asado y la ensalada nos igualan a todos: si se pasan de punto nadie aplaude al asador.