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Juan Pablo Montiel: Massa y el populismo punitivo

"El razonamiento de que a mayor pena, mayor es la disuasión sólo reproduce meras intuiciones del ciudadano. Está probado que la probabilidad de sanción importa más que la magnitud de la sanción. Lo más grave es que este discurso esté en boca de quien aspira a gobernar el país a partir de 2015", sostuvo el profesor del Departamento de Derecho acerca de la postura del diputado nacional (Frente Renovador) sobre el anteproyecto de reforma del Código Penal. La versión original de la nota puede verse aquí: http://tinyurl.com/ohfnghc

En su carrera hacia la Casa Rosada, Sergio Massa parece tener todas sus antenas paradas para captar al máximo la sensibilidad del pueblo frente a la inseguridad. Meses atrás propuso el derribo de narco-aviones como una solución posible al flagelo del narcotráfico. Hace un par de semanas se lo oyó decir que la eliminación de la prisión perpetua implicaba pensar “en el delincuente y no en la gente” y que además convendría someter la reforma penal a una consulta popular. Poco parece importar que el relato no se corresponda con la Constitución ni con los datos empíricos sobre prevención de delitos, cuando lo que se persigue es, lisa y llanamente, la ovación (y el voto) del popolo. Todo parece apuntar a que el aspirante a suceder a CFK quiere convertirse en el abanderado del populismo punitivo en el nuevo Congreso.

El antecedente más renombrado en derribo de aviones lo constituye la ley alemana de seguridad aérea, que autorizaba al Ministro de Defensa ordenar a las Fuerzas Armadas el derribo de una aeronave presuntamente secuestrada si era el único modo de evitar su uso para atentar contra la vida de las personas. Sin embargo, en 2006 la Corte Constitucional alemana declaró su inconstitucionalidad. Si bien aquí no se analizaba específicamente el derribo de narco-aviones y se estudiaba la Constitución alemana, las particularidades del caso y los contundentes argumentos legales son trasladables al caso argentino. Esto significa que la propuesta del massismo es de dudosa constitucionalidad.

El razonamiento “+pena=+disuasión” sólo reproduce meras intuiciones del ciudadano, pero no se encuentra avalado por datos empíricos. Está más que probado que las variaciones en la probabilidad de sanción importan más que las variaciones en la magnitud de la sanción. De modo que poco sirve preocuparse por tener penas altas si seguimos contando con un sistema policial y judicial ineficiente que sigue reduciendo las probabilidades de que la sanción sea impuesta efectivamente.

La Constitución veda expresamente que proyectos de ley en temas penales surjan de una iniciativa popular, pero guarda silencio respecto a la consulta popular. Sin embargo, existen razones de peso para entender que esta restricción constitucional debería alcanzar también a la estrategia del massismo. La decisión de aislar cierto tipo de decisiones político-criminales de los humores populares no es el fruto del (supuesto) conservadurismo ni del capricho del constituyente del 1994, sino del propio liberalismo que caracteriza a la Constitución. Justamente, aquí se ha sido consciente de lo delicado que son los temas penales y de que el manejo del poder de castigar debe estar sujeto a una reflexión profunda y no a los populismos de turno. Incluso lo razonable sería exigir una mayoría parlamentaria cualificada para aprobar leyes penales.

Está claro que el populismo punitivo no es una credencial exclusiva de Sergio Massa. Este mal aqueja tanto a grupos de centro-izquierda, de centro-derecha, peronistas y no peronistas. Quizá lo más grave sea que este discurso sin asidero y de dudosa compatibilidad con la Constitución esté en boca de quien aspira a gobernar el país a partir de 2015. Más bien, el deber que les cabe a todos los referentes políticos es informar sobre los métodos que verdaderamente inciden en la prevención del delito, en lugar de aprovecharse de intuiciones infundadas que sólo ayudan a que la clase política siga utilizando herramientas altisonantes y populistas, pero poco eficientes. Esperemos que este nuevo llamado a las masas no sea un nuevo intento de atropellar la Constitución con el pretexto de una manipuladora “democratización”. Aunque aquí también la escuela K parece dejar un indeleble magisterio en el ex intendente de Tigre.

de Juan Palavecino, 21 de March de 2014

Excelente nota Juan, aunque disiento con la frase final.