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Mariano Tommasi: "Gary Becker fue un verdadero pionero para cruzar fronteras que nunca antes se habían atravesado"

El profesor del Departamento de Economía, que fue ayudante de cátedra del Premio Nobel 1992, destacó como legado del economista "su creatividad". La versión original de la nota puede verse aquí: http://goo.gl/XdsFy4

En estos tiempos donde la economía está en todas partes y libros como Freaknomics venden millones de ejemplares, hablar de matrimonio, crimen, religión o donación de órganos desde una perspectiva económica podrá no sorprender a nadie, y hasta parecer un lugar común.

Pero cuando Gary Becker incorporó esta agenda a la economía, ya desde los años 50, su movida era extremadamente audaz: durante décadas sus estudios fueron objeto de burla entre sus colegas, y los sociólogos, psicólogos, médicos y criminólogos lo trataban en forma hostil, como un invasor que venía a atacar su territorio.

Con el Premio Nobel de 1992, llegaría el reconocimiento para el profesor de Chicago que falleció el domingo pasado, a los 83 años. "Por eso, lo primero que hay que rescatar del legado de Becker es su creatividad -una cualidad que no abunda en el gremio de los economistas- y el hecho de que fue un verdadero pionero para cruzar fronteras que nunca antes se habían atravesado", cuenta Mariano Tommasi, profesor de la Udesa.

Tommasi estudió en Chicago su doctorado, y allí Becker formó parte de su comité de tesis. En 1992, tras el Nobel, Tommasi, un especialista en temas institucionales y en economía política, fue el primero en compilar los trabajos del padre de la economía del crimen, del matrimonio y de la discriminación para una edición en castellano.

"Becker vino a la Argentina media docena de veces, no era un experto en la economía de nuestro país, pero le interesaba. Era una persona muy curiosa, a la que enseguida le brillaban las pupilas cuando escuchaba hablar a otro de un tema que no conocía."

Uno de los últimos viajes de Becker a Buenos Aires fue en 2006, para inaugurar el Licip, un laboratorio de investigaciones sobre economía y crimen que funciona en la órbita de la Universidad Di Tella. "Fuimos con él y con Rafael Di Tella a la Casa Rosada a ver a Aníbal Fernández -cuenta Ernesto Schargrodsky, rector de la UTDT y especialista en economía del crimen-, entonces ministro de Justicia y Seguridad. Me impresionó que Aníbal no quería escucharlo, sino que estaba interesadísimo en contarle lo que estaba haciendo e influir sobre su imagen de la Argentina; el ministro era un verdadero animal político. Becker, justo al revés, quería escuchar muy interesado sobre la Argentina."

Según Schargrodsky, Becker fue "uno de los mejores economistas de la historia, iniciador del imperialismo por el cual la economía exportó su análisis de incentivos (y abriendo la puerta también para su instrumental econométrico) distintas áreas del comportamiento humano como el delito, el matrimonio, las faltas de tránsito, la discriminación, el trasplante de órganos, etcétera".

Este último tema -el del mercado de trasplante de órganos-suscitó muchas controversias y fue un tópico que Becker estudió junto a un economista argentino: Julio Elías, profesor de la Ucema.

"Becker creía fervientemente en la colaboración interdisciplinaria y la practicaba de forma activa -cuenta Elías a LA NACION-. Uno de los primeros lugares en donde presentamos nuestro trabajo sobre el análisis del mercado de órganos para trasplantes fue ante una audiencia de médicos. Nuestra propuesta de pagar a los donantes de riñones para alentar la oferta de riñones fue recibida de manera sumamente hostil, en particular por el cirujano de trasplantes que hacía de comentarista. En ningún momento Gary Becker perdió la calma, por el contrario, de manera gentil y amable, respondió a cada una de las críticas, que en algunos casos eran a los gritos. Ése era su estilo, era un verdadero caballero."

Un investigador variado Elías viajó en diciembre a Chicago para un agasajo a los profesores Eugene F. Fama y Lars P. Hansen, ganadores del Nobel de Economía en 2013 junto a Robert J. Shiller. "Almorcé con Becker en la escuela de negocios y trabajamos sobre un artículo para The Wall Street Journal. En el artículo, publicado en enero, planteamos nuevamente la introducción de incentivos monetarios para los donantes de riñones como una herramienta para eliminar el faltante de órganos, y de esta manera mejorar la calidad de vida de las personas que necesitan un trasplante y eliminar las muertes en la lista de espera. Al despedirme le di un fuerte abrazo, sin saber que sería nuestro último encuentro", recuerda Elías.

Esta semana, el blog focoeconómico.com, que editan Andrés Neumeyer, Juan Pablo Nicolini, Sergio Berensztein y Sebastián Galiani, abrió un "muro" para recordar al profesor de Chicago fallecido. En la nota introductoria, el argentino Iván Werning, quien trabajó junto a Becker en los últimos años, resumió así su carrera: "Su tesis doctoral en Chicago, aprobada en 1955 y publicada como libro en 1957, analizó la discriminación racial y fue escrita en medio de un creciente movimiento de derechos civiles que tendría su apogeo entre fines de los años 50 y mediado de los 60. Luego, en plena época de Mad Men y la segunda ola del movimiento feminista, se volcó al estudio del capital humano y más tarde a la economía de la familia, con implicancias, entre otras cosas, para las decisiones de carrera y fertilidad de las mujeres. A la par de la Naranja Mecánica y en el medio de una ola de crimen en Estados Unidos, nos dio una nueva forma de pensar, mucho más optimista, sobre crimen y criminales: no es una enfermedad incurable".

Entre sus actitudes más controversiales, hay que mencionar el apoyo acrítico de Becker al trabajo de los "Chicago Boys" durante la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile. "En retrospectiva, la aceptación de los economistas de Chicago para trabajar junto a Pinochet y cambiar el curso de la política económica fue una de las mejores cosas que le podrían haber pasado a Chile", escribió en un artículo.

Una de las críticas que se le hacen a Becker es que sus modelos son "simplistas" porque reducen las conductas en entornos muy complejos a esquemas de incentivos racionales. Para Werning, que fue calificado por la revista The Economist como "uno de los 10 economistas jóvenes más promisorios del mundo", Becker fue pionero y tuvo la visión de incorporar altruismo, amor y odio a su análisis. Según el contexto, trabajaba con los deseos humanos más variados. "Por ejemplo, en un artículo estudió los efectos que tendría el hecho que la gente prefiere comer en un restaurante donde es difícil conseguir mesa.

En otros artículos exploró las implicancias de que los individuos presten atención a sus estatus social. Por tanto, es totalmente errado sugerir que sus modelos nos reducen a frías, egoístas y simples máquinas calculadoras. Calculadoras sí; frías, egoístas y simples, no".


 

de Marcelo Cavarozzi, 19 de May de 2014

Estimado Mariano,
Concuerdo en valorar las contribuciones de Becker. Creo, sin embargo, que calificar su juicio sobre los economistas de Pinochet simplemente como "controversial" es un tanto generosdo.