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“House of Cards muestra una visión brutal de la política norteamericana, pero se pasa en el realismo”

Lorena Moscovich, Julián Gadano y Diego Reynoso participaron de una charla en la que analizaron, en clave política, la serie protagonizada por Kevin Spacey y que retrata el ascenso al poder de un legislador demócrata. El audio completo del encuentro puede escucharse aquí: https://soundcloud.com/udesa

“A diferencia de Frank Underwood nosotros no estamos acostumbrados a tanto público”. Julián Gadano abrió así el encuentro, que se realizó este lunes en el aula 36 del campus y que estuvo lejos de tratarse de “una crítica televisiva” a una de las series más vistas de la actualidad.

Hecha la aclaración, Gadano consideró que House of Cards “muestra una visión cruda y brutal de la política norteamericana”, aunque “se inscribe en la tendencia del mundo televisivo estadounidense de mostrar personas más reales de cómo se hacía en los 70 y los 80”.

En ese contexto, aseguró que la serie “se pasa en el realismo” de algunas situaciones: “Tiene que mostrar un hombre que hace cosas malas, porque luchar por el poder pareciera que para el público es hacer algo malo. Entonces terminan mostrando que Frank Underwood hace en el metro de Washington cosas que no hace un hombre que va a ser vicepresidente”, dijo.

“Este tipo de políticos –opinó Moscovich- tienen ambición, pero por cada Frank Underwood hay 1.500 que trabajan las 24 horas por siete días en la semana. No conozco ninguna otra profesión que trabaje más que los políticos. La cantidad de tiempo que le puede dedicar a cosas non santas es mínima”, sostuvo.

Moscovich analizó el modo en que Underwood encara la negociación de una ley vital para el gobierno estadounidense en la ficción y también evaluó algunos aspectos de la personalidad de Claire, la esposa del protagonista, que también tiene injerencia política a medida que avanza el argumento.

Además, destacó que la serie exhibe una “desacralización del periodismo” y la relevancia de algunos medios alternativos, entre ellos los blogs, que reemplazan a los tradicionales diarios.

“Mi frase favorita es cuando Underwood mira a la cámara y dice: ‘La democracia está sobreestimada’. La serie me gusta más allá de las exageraciones y la ponderación o el aumento con el que se representan algunas realidades”, expresó Reynoso.

En tal sentido, señaló que House of Cards “distingue lo político, la política y las políticas. Lo político como esa instancia donde se deciden las cosas comunes a todos, cómo sería la buena política; después la política, como los actores disputan poder para decidir sobre esas cosas; y luego las políticas, cómo se construyen las políticas públicas y qué hay detrás de ellos. Lo que la serie refleja bastante bien en términos de realidades –agregó- es que para que esto funcione tiene que haber personas que se ponen al hombro a la conducción de los procesos”.

Underwood, criticó Moscovich, aparece en varios momentos de la serie como un “personaje exclusivo que parece lidiar bien con situaciones que organiza. Crea la situación y luego decide”.

“No lo miren mal a Frank: es un tipo que trabaja para tener mayorías en el congreso y tener gobernabilidad. En eso cumple un papel importante, más allá de que en su vida personal tenga algunas características especiales. Maquiavelo distinguía la moral de la política, aquellos atributos por las cuales nosotros valoramos a la persona como buena o mala y aquellos atributos que lo hacen buen o mal político”, afirmó Reynoso.

Para Leiras, en cambio, la figura de Underwood representa “un retrato muy poco verosímil. No sé por qué alguien le obedecería algo a un hombre que no tiene plata, ni especial popularidad y acceso a la burocracia. La política también es intercambio, algo tenés que darle a alguien. Eso demuestra lo maravilloso que es como actor Kevin Spacey”, dijo.

Gadano, por último, consideró que en la segunda temporada de la serie los realizadores llegan a un “contrato con la audiencia”, que pide “‘si me estás mostrando la política desde dentro, quiero la verdad, quiero ver políticos que matan gente’”.

“Eso es una banalización de la política real. La vuelve una ficción tan maniquea como mostrar que Dwight Eisenhower era perfecto porque invadió Normandía. No necesitan mostrar una bestia sin ideas como inteligente y a un imbécil como presidente”, finalizó.