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Lester Salamon: “Los caminos filantrópicos requieren nuevas formas de financiamiento”

El director del Johns Hopkins University Center for Civil Society Studies brindó una conferencia destinada a inversores sociales, fundaciones donantes, líderes de organizaciones de causa y emprendedores. El encuentro fue organizado por el Centro de Innovación Social (CIS), la Cátedra Estados Unidos y el Posgrado de Organizaciones Sin Fines de Lucro de San Andrés, y contó con el apoyo de Mundo Sano y el Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE). El académico estadounidense fue presentado por Gabriel Berger, integrante del Comité de Dirección de la Escuela de Administración y Negocios y director del CIS.

En 2011 Lester Salamon analizó con atención una iniciativa impulsada por tres fundaciones –dos estadounidenses y una británica- y dos fondos de inversiones para asistir económicamente a granjeros africanos afectados por una crisis climática. La intervención de este conjunto de actores con herramientas vinculadas al mercado financiero benefició a los campesinos con una suma de 25 millones de dólares y hasta generó un millón más en ganancias. Aquel proyecto, dijo Lester, “favoreció la acción de las fundaciones filantrópicas”.

“Hay nuevas herramientas para los actores del mundo filantrópico: préstamos, fondos de garantía, acciones de la Bolsa y bonos que se destinan para financiar la inversión social”, comentó el especialista durante un encuentro que organizaron  el Centro de Innovación Social (CIS), la Cátedra Estados Unidos y el Posgrado de Organizaciones Sin Fines de Lucro de San Andrés, y que contó con el apoyo de Mundo Sano y el Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE).

Para Lester, “los caminos filantrópicos requieren de nuevas formas de financiamiento. El escenario actual para invertir en los problemas sociales y ambientales es prometedor, especialmente cuando los recursos de los gobiernos son limitados”.

“Nos estamos dirigiendo más allá de las tradicionales donaciones. No queremos eliminarlas y alejarnos de este tipo de herramienta sería un error. Pero estamos frente a un punto superador: cómo capturar las acumulaciones de riqueza y hacerlos fluir hacia acciones solidarias”, indicó Salamon.

En su opinión, el “apalancamiento” financiero representa un mecanismo que logra multiplicar las herramientas limitadas, traducir recursos limitados y hacerlos fluir hacia acciones a través del mecanismo financiero”.

“Desde el punto de vista que las conocemos, las organizaciones sin fines de lucro aparecen como muy diferentes frente a los inversores sociales. El objetivo es el mismo pero representan a empresas privadas con fines de lucro. Buscan una mezcla de retorno financiero y social”, sostuvo.

Salamon reconoció que este “es un tema polémico, pero hay suficientes ejemplos que sugieren que moralmente no es tan terrible. Es –agregó- un nuevo ecosistema. Los beneficiarios son los mismos, pero lo que ha cambiado es todo lo que está antes de llegar a ellos. Hay nuevos actores que acumulan capital para obtener un impacto y nuevos agentes para lograrlo. Nos preguntan si esto es una moda, pero creo que hay suficiente razón para afirmar que es un fenómeno que va a permanecer”.

“Hay un crecimiento enorme de las necesidades en el mundo, entre ellas el agotamiento de las fuentes de agua potable, el calentamiento global, el crecimiento de la población y la falta de recursos por parte de los gobiernos. En medio de la crisis financiera mundial, estas inversiones ofrecen un retorno mayor que los métodos tradicionales y aparecen como un Big Bang de la Física”, comparó.

En la actualidad hay en el mundo unas 3.000 entidades de este tipo que acumulan 300.000 millones de dólares para financiar las inversiones sociales. Solo en Estados Unidos conviven 1.300 instituciones. En continentes como el americano el fenómeno todavía es incipiente. Por eso, para incrementar su conocimiento y funcionamiento, entre los desafíos que mencionó Salamon se encuentran “romper con la idea de que se tratan de personas que ganan dinero a costa de los pobres”.