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Alberto Föhrig: El populismo penal de la xenofobia

El Gobierno recurre al fantasma de la xenofobia porque brinda réditos electorales: populismo penal puro y duro que no generará ningún cambio en la inseguridad. Hay maneras de operar sobre la criminalidad compleja con ramificaciones trasnacionales sin xenofobia. Esto se logra a través de chequeos migratorios preventivos, inteligencia criminal y una política de lavado de dinero, expresó el profesor del Departamento de Ciencias Sociales de San Andrés. La versión original de la nota puede verse aquí: http://ar.bastiondigital.com/notas/el-populismo-penal-de-la-xenofobia

La política de expulsión de extranjeros impulsada por el Gobierno de Cristina Kirchner es irrelevante desde el punto de vista de la política criminal. Ya existe un procedimiento administrativo de expulsión de extranjeros en la ley de Política Migratoria (art 29 inc. C de la ley 25.871). Basado en este artículo se realizaron 3993 expulsiones en la última década. Además los extranjeros solo representan el 5,7% de los presos en cárceles argentinas. Analizar la inseguridad desde los extranjeros es mirar la realidad por el ojo de una cerradura.

Sin embargo, esta iniciativa es doblemente peligrosa. En primer lugar, señala como posible solución a los problemas de inseguridad una medida que puede ser aplicada solamente de manera excepcional –porque solo se aplica a condenas leves- y que por tanto no generará ningún cambio en la situación de inseguridad reinante en el país. La falta de efectos de esta política aumentará la percepción de que el estado es impotente ante la inseguridad.

Por el otro, estigmatiza a la población extranjera como “causante” del problema de la inseguridad cuando los datos existentes guardan una muy escasa relación con este fenómeno. Hay por ejemplo 550.000 paraguayos en la Argentina y solo 1014 presos; 345.000 bolivianos y solo 622 presos; y 157.000 peruanos y solo 490 presos –este último número es similar al de argentinos presos en España-.

¿Cuál es el propósito entonces de avanzar con propuestas a todas luces inconducentes para modificar tendencias en materia de delito? Agenda. El gobierno nacional carece de una política consistente contra la inseguridad, y al igual que otros candidatos oficialistas y de la oposición recurre al fantasma de la xenofobia porque brinda réditos electorales. Populismo penal puro y duro, pero que sin embargo, aseguró una semana de debate sobre esta cuestión en los medios y crecimiento en las encuestas de algún funcionario.

El efecto sobre la población en general y sobre los extranjeros en particular es mucho más riesgoso. Establece imaginarios de peligrosidad sobre los extranjeros en momentos de una larga recesión económica que continuará en los próximos tiempos y que comienza a afectar al empleo.

¿Cómo operar sin xenofobia sobre la criminalidad compleja con ramificaciones trasnacionales?

Se requiere contar con un sistema eficiente de chequeos preventivos en puestos migratorios. Existen una cantidad de puestos en la Argentina donde la Gendarmería suplanta a la Dirección Nacional de Migraciones y asienta datos migratorios a mano. Sí. Sin computadoras. Obviamente, en esos pasos el chequeo preventivo no es posible.

En segundo lugar, es necesario llevar adelante tareas de inteligencia criminal sobre bandas con conexiones internacionales. Todos los principales delitos complejos tienen ramificaciones internacionales. Para ello es fundamental compartir información de inteligencia con gobiernos extranjeros. La Argentina es cada vez menos considerada para estas relaciones de reciprocidad en el intercambio de datos de inteligencia por países centrales y vecinos. Sus resultados de desarticulación de bandas complejas son pobres.

Finalmente, la política contra el lavado de activos provenientes de la criminalidad compleja lleva inexorablemente a los anillos centrales de estas bandas delictivas. La política contra el lavado del gobierno responde a otras prioridades políticas y no hay antecedentes de bandas desarticuladas en función de este tipo de investigaciones.

Con chequeos migratorios preventivos, inteligencia criminal sobre bandas complejas y una política de lavado de dinero articulados de manera consistente, la penetración de bandas de criminalidad compleja puede mitigarse. El requisito básico para que esto se logre es que no haya complicidad dentro del aparato estatal.