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Las Organizaciones Sociales Ambientales, ante el gran desafío del trabajo articulado

El Seminario Abierto "Experiencias de Organizaciones Ambientales: Articular para impactar", convocó a integrantes de organizaciones ambientales, iniciativas sustentables, funcionarios públicos y referentes de responsabilidad social empresaria. Contó con las presentaciones de Andrés Nápoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN); Angie Ferrazzini, fundadora de Sabe la Tierra, y Pablo Frère, Secretario Ejecutivo de Redes Chaco.

Trabajar en redes, lograr la participación articulada de las comunidades e incidir en la creación de políticas públicas fueron algunas de las conclusiones a las que llegaron unos 50 representantes de diferentes organizaciones civiles reunidos en el Encuentro 2014 del  Programa de Fortalecimiento para Organizaciones Sociales Ambientales, una iniciativa del Centro de Innovación Social (CIS) de la Universidad de San Andrés.

“El objetivo de este Programa es convocar a distintos sectores de la sociedad civil y generar un marco de pensamiento, diálogo y construcción de articulaciones que consideramos indispensables para potenciar el impacto que tienen las organizaciones ambientales”, expresó en la apertura del encuentro Gabriel Berger, director del CIS y miembro del Comité de Dirección de la Escuela de Administración y Negocios de San Andrés.

El Seminario Abierto "Experiencias de Organizaciones Ambientales: Articular para impactar",  convocó a integrantes de organizaciones ambientales, iniciativas sustentables, funcionarios públicos y referentes de responsabilidad social empresaria. Contó con las presentaciones de Andrés Nápoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN); Angie Ferrazzini, fundadora de Sabe la Tierra, y Pablo Frère, Secretario Ejecutivo de Redes Chaco.

“Cada vez hay más diversidad de organizaciones que se dedican a temas ambientales en un mundo cada vez más complejo, que no siempre se conocen e interactúan. Durante el primer año del Programa para Organizaciones Ambientales, surgió de los participantes la necesidad de encontrar un espacio de interacción entre todos estos actores y a partir de eso fue que diseñamos los contenidos de este seminario”, dijo Mariana Lomé, directora del Programa del CIS.

“El caso del Riachuelo va a mejorar en la medida en que todos hagamos algo”

“Una de las fórmulas para lograr un éxito relativo  es el trabajo en conjunto, que para nosotros ha sido central, clave, ideal y fundamental”. Andrés Nápoli es director Ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

FARN fue fundada en 1985 y lleva casi la mitad de su existencia involucrada en el trabajo de recuperación y saneamiento de la cuenca Matanza- Riachuelo, uno de los 30 sitios más contaminados del mundo en el que habitan más 3 millones de personas,  de las que la mitad por lo menos, vive  en zonas de riesgo, sin acceso al agua potable y redes cloacales.

La cuenca Matanza-Riachuelo tiene tres fuentes principales de contaminación: los efluentes industriales, los desagües cloacales y los basurales a cielo abierto. Sobre sus márgenes funcionan 11 mil industrias y 6 mil de ellas poseen efluentes, entre las que 1.200 resultan un agente contaminante para el medio ambiente.

“Cuando hablamos de calidad de vida muchas veces se hace referencia solo a la distribución del ingreso como una condición para mejorarla, pero también es muy importante la calidad del entorno. Y desde el punto de vista ambiental tenemos mucho para aportar. Hay que buscar más allá de la distribución del ingreso propiamente dicho,  mejoras en el entorno para superar los condicionantes que tiene la población”, expresó Nápoli.

En 2008 la Corte Suprema constituyó un cuerpo colegiado para  coordinar las medidas de saneamiento de la cuenca y garantizar su cumplimiento por parte de los Estados nacional, porteño y bonaerense. Ese cuerpo colegiado está integrado por la Defensoría del Pueblo y un grupo de organizaciones de reconocida trayectoria, que incluye a FARN.

Este caso ha sido importante porque permitió incorporar el tema en la agenda pública y visibilizó a la justicia como un factor central para sostenerlo”.

“El caso del Riachuelo va a mejorar o no en la medida que todos hagamos algo. En la medida que solo lo dejemos en manos del Estado o de la Justicia, encerrada entre cuatro paredes, será un tema que va a extenderse en el tiempo”, sostuvo Nápoli.

“Sabe la Tierra es una experiencia de compra que cumple un rol social"

Angie Ferrazzini tenía “el sueño de poner en marcha mercados de pequeños productores”. Como periodista de la revista “Chacra” había recorrido tanto el campo argentino que había podido ver las dificultades de los campesinos locales para mantenerse en “el lugar de origen y, al mismo tiempo, crecer económicamente”.

El “sueño”, entonces, tomó forma en el jardín de su casa y lo bautizó “Sabe la Tierra”. El objetivo: promover una cultura sustentable. “Me multaron cuando abrí la primera feria en mi casa”, recordó Ferrazzini. Aquel emprendimiento personal se transformó hoy en una asociación civil que logró darle visibilidad al trabajo de pequeños productores, mayoritariamente de alimentos, y que en cada día de venta logran revalorizar que el simple acto de compra vuelva a ser importante, como “los mercados de antes”.

“Sabe la Tierra” monta su experiencia semanalmente, con un “gran esfuerzo, sin recibir subsidios ni inversiones”, en San Fernando, Vicente López y Pilar. De a poco, además, tiene pensado desarrollar un espacio en la ciudad de Buenos Aires, adonde llegaron con el formato de “gira sustentable” pero con el objetivo de instalarse en un lugar fijo “para llegar a más personas”.

De los primeros 20 productores familiares que elaboran sus alimentos con productos orgánicos que se animaron a participar de las primerias ferias ya pasaron a más de  200. “El mercado es una experiencia de compra y un espacio común en el que se unen las familias, desde los abuelos a los nietos”, comentó Ferrazzini.

Muchos se enteran de “Sabe la tierra” por las redes sociales, las notas en los medios de prensa o, simplemente, por el boca en boca. “Como consumidores tenemos que preguntarnos a quién queremos apoyar con nuestra compra. Todos podemos contribuir con estos productores, pero vemos que hay una falta de educación alimentaria. No hay una cultura, por ejemplo, de comer frutas y verduras, no hay campañas públicas que digan dónde y qué comprar”, lamentó.

Uno de los proyectos a futuro de “Sabe la Tierra” es desarrollar un catering con los alimentos de los productores. La iniciativa busca darle visibilidad a la producción sustentable y acercarla a las empresas.

“El nuestro es un espacio promotor de los derechos humanos”

“Los wichis me dicen ‘loro hablador’ o ‘radio con pilas nuevas’ porque hablo fuerte  y mucho”. Pablo Frère, secretariado Ejecutivo de Redes Chaco, es veterinario, vive en Salta o en el lugar donde lo “agarre la noche”. Dice que el espacio que integra es “caórdico”, porque allí conviven “el caos y el orden”. Recuerda que en 2008 surgió la idea era conformar una “red de redes” que pudiera darle visibilidad a los temas vitales y acciones colectivas en el Gran Chaco Americano, una región de 100 millones de hectáreas que comparten Argentina, Bolivia y Paraguay. Allí habitan más de 20 comunidades indígenas y se localiza una de las mayores reservas de agua dulce del mundo. Pero también es un territorio que día a día es arrasado por las topadoras: sólo en octubre pasado se desmontaron  80 mil hectáreas de bosques para emprendimientos agroproductivos a gran escala como la soja.

Los desalojos de campesinos e indígenas; los problemas de migración; la falta de acceso al agua potable, que afecta a la mitad de la población; y los altos indicadores de pobreza en en la región también preocupan a organizaciones como las que integran Redes Chaco.

“Pensamos que tenemos que buscar lo que nos une y no qué cosas nos separan. Y para eso es necesario también tener iniciativas de gestión política con gobiernos y empresas. Es la construcción de una gobernanza transfronteriza”, sostiene Frère.

En el último tiempo, Redes de Chaco convocó a intendentes argentinos, paraguayos y bolivianos para analizar en conjunto posibles soluciones y medidas referidas a cuestiones de medio ambiente, al avance de la frontera agrícola  sobre los bosques nativos y la construcción de reservorios de agua potable. “Tenemos que generar canales de diálogo entre los tres países y generar un ámbito de confianza”, indica.

¿De qué modo funciona esta organización que interactúa con otras tantas de países vecinos? “Redes de Chaco no tiene personería jurídica y no tiene dueños, sino que todo el mundo entra y sale cuando quiere. Aprendimos eso casi intuitivamente”, admite.

Como resumen de la jornada, los asistentes reflexionaron junto a los panelistas y mencionaron como situaciones a resolver por las organizaciones ambientales  el desafío y el esfuerzo para trabajar en conjunto,, aceitar las estrategias de comunicación, resaltar la ausencia de las energías renovables como temas importantes de discusión a nivel estatal, trabajar por la articulación que permita instalar estas problemáticas en la agenda del Estado, lograr el compromiso de las empresas en la materia y encontrar la forma de convertir el pensamiento y el diagnóstico  en estrategia y metodologías de trabajo efectivas.

En la web del Centro, www.udesa.edu.ar/cis se podrá ver el video de este seminario. El Programa de Fortalecimiento para Organizaciones Ambientales del CIS ya tiene prevista una actividad de intercambio e interacción entre miembros de estas organizaciones para el mes de abril del año 2015. Los interesados en participar pueden escribir al correo prodos@udesa.edu.ar.