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Belén Sánchez: “Tenemos que asegurar buenas condiciones de trabajo para los docentes"

“Apostar a la docencia. Desafíos y posibilidades para la política educativa argentina” es un libro escrito por Florencia Mezzadra y Cecilia Veleda, investigadoras del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), con la colaboración de Belén Sánchez, licenciada en Educación y profesora asistente de San Andrés.

"Yo siempre digo que hubiese sido maestra si hubiese estado atravesada por toda esta visión. De hecho, me costó un mucho elegir Ciencias de la Educación como carrera a seguir. Pero hoy estoy orgullosa de la decisión que tomé". Belén Sánchez es Licenciada en Educación, profesora asistente de San Andrés y Analista del Programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). Meses atrás tomó parte en el libro "Apostar por la docencia. Desafíos y posibilidades para la política educativa argentina", de Florencia Mezzadra y Cecilia Veleda.


+ San Andrés: ¿De qué se trata este libro?

Belén Sánchez: El libro gira en torno a una idea sobre la que existe mucho consenso a nivel internacional: que la calidad de la educación y los aprendizajes dependen de la calidad de los docentes. Hay una frase que se menciona en el famoso estudio McKinsey, un informe que analizó las políticas educativas de los países con mejores resultados de aprendizaje. Dice que la calidad educativa de un país tiene como techo la calidad de sus docentes. El libro parte de allí, y comienza analizando cómo formamos a nuestros docentes. Allí da cuenta de los importantes avances que hubo en los últimos tiempos y también señala algunas cuestiones a mejorar, relacionada sobre todo con la importancia de contar con un sistema de información que permita planificar estratégicamente la oferta formativa a nivel nacional y provincial. Para darte una idea de la dimensión de esta cuestión, en Argentina tenemos unas 30 instituciones formadoras cada millón de habitantes, mientras que en otros países esta cifra ronda las 3 o 4 instituciones. Es difícil garantizar la calidad de la formación en todo el país con un sistema tan atomizado. Otro capítulo aborda la cuestión de cómo fluyen los docentes dentro del sistema educativo, que es un tema que está poco estudiado. Es fundamental para un director de escuela que busca lograr un proyecto educativo de calidad para todos poder armar un equipo sólido de docentes que lo acompañe, y a veces el sistema no genera las condiciones para eso. Hoy en día muchos maestros empiezan a trabajar en las escuelas más pobres simplemente para acumular algo de antigüedad y luego irse. Es una escalera hacia, por ejemplo, la escuela del centro de la ciudad que está más prestigiada. Esto hace que las escuelas que más apoyo necesitan tengan dificultades enormes para construir equipos.

El libro también aborda el tema de las condiciones en las que trabajan nuestros maestros. En cuanto a la cuestión salarial, por supuesto que reconocemos la recuperación importantísima que hubo en la última década, pero también damos cuenta de las desigualdades e inestabilidades que existen en esos salarios. Se hace también mucho énfasis sobre la importancia de otros tipos de condiciones, reconociendo lo difícil que es ser docente hoy en día donde el conflicto social repercute en las aulas y el docente está un poco solo a la hora de tratarlos.

El anteúltimo capítulo del libro habla sobre lo que son los dispositivos de apoyo a la enseñanza. Tenemos que formar buenos docentes y lograr que en su recorrido por el sistema puedan enseñar bien. El capítulo analiza cuáles son los dispositivos que existen hoy para apoyar y capacitar a los docentes más débiles. Ahí lo que hace el libro es recorrer los que son los dispositivos tradicionales, las maneras en las que el Estado regula la enseñanza y el aprendizaje, que son la supervisión, la normativa general, la capacitación, el currículum y los materiales didácticos; diagnosticando en cada caso los avances y los desafíos. Una de las cosas que planteamos tiene que ver con la necesidad de revalorizar el rol de la prescripción de materiales didácticos como herramientas de mejora de la calidad educativa. Muchos países que han hecho un “despegue” en su calidad educativa han apostado por poner a disposición de los docentes materiales de excelente calidad para trabajar cada uno de los temas del currículum en clase. Es algo que muchos docentes argentinos piden a gritos, lo ves en cada capacitación a la que asisten. Es un debate que hay que dar, pero en principio creemos que hay que complejizar la afirmación que dice que prescribir es cortar la autonomía, restringir un saber profesional. Vale preguntarse: si hay cosas que sabemos que dan resultados, ¿por qué dejar de contar con ellas y darlas a conocer?


+ San Andrés: ¿Hay que revisar, o no, esto de la prescripción de material para los docentes? Y si fuera así, ¿de qué modo?

Belén Sánchez: Sí, pero no hablamos de algo tan rígido como decir que ‘este día hay que hacer tal actividad’. El Ministerio de Educación produce contenidos pedagógicos muy buenos y los materiales son, en general, excelentes. Lo que se diagnostica en el libro es que se necesita asegurar el flujo de esos materiales para que el docente los tenga y pueda después contextualizarlos. Los años y, a veces, la debilidad de la formación hacen que uno en la práctica tenga que rebuscársela con lo primero que encuentra y eso quizá sea la revista que se compra en el quiosco. Se habla de prescribir porque le estas dando cierto guión, pero es de carácter optativo. Sí es cierto que en otros países está más desarrollado el tema de poner a disposición del docente orientaciones para el aula. No solo hay que prescribir sino que en paralelo hay que mejorar la formación para que se pueda trabajar con más autonomía profesional, pero la realidad es que a veces hay cosas que funcionan. Entonces, ¿por qué no vamos a ver eso y a dejar de lado lo que algunos autores llaman la superstición pedagógica, que es el ‘probemos a ver qué sale’? Hay mucho de eso en las aulas. El espíritu del libro es prestigiar la docencia y apoyarla allí donde está débil, porque la debilidad es producto del sistema y no del docente. Vos sos docente y estás solo en tu aula, llegás y te encontrás todos los días con los mismos chicos, no tenés horas de intercambio con tus colegas para ver si la estrategia que estás llevando a cabo está bien. Muchos docentes, sobre todo en nivel secundario, no tienen horas de intercambio en equipo. Un docente llega, apoya su cartera, da su clase y se va.

Es el llamado fenómeno del “docente-taxi”. Es importante que el docente pueda sentirse parte de un equipo, intercambiar y aprender. En cualquier trabajo profesional uno recibe feedback de lo que hace y eso motiva. Los directores están desbordados y muchas veces no los observan, y los docentes siguen adelante sin un intercambio que es rico para el crecimiento profesional y la mejora de  la tarea. Una de las cosas que recomienda el libro tiene que ver con la formación de los equipos de conducción de las escuelas. Un director es el eje de la escuela, el motor, y no siempre es suficiente con tener muchos años en la docencia para ser buen director: se necesitan, entre otras cosas,  habilidades de liderazgo y de gestión. Yo puedo ser un docente de 40 años con excelentes herramientas pedagógicas adentro de mi aula pero no tengo por qué estar calificado para ser director. Una cosa que se plantea es generar una oferta formativa específica para los directores, y eso también ayuda a que la escuela tenga por sí misma capacidad para mejorar. No cualquiera puede hacerlo.


+ San Andrés: A partir de los reclamos salariales y las huelgas que encaran para lograr sus reivindicaciones, ¿considerás que los docentes sienten que están en un ojo de tormenta?

Belén Sánchez: Creo que lo más fuerte, más allá del paro, es la precepción social que hay con respecto al docente y que pasa por una cuestión más de la relación entre familia y escuela. Es el docente que como colectivo perdió la confianza de la familia. Hoy en día los alumnos con mejores resultados en el secundario no eligen la docencia. Y eso tiene que ver con esto que te digo del prestigio de la profesión, así como con una cuestión de política de sistema. Hace poco estaba en una casa en la que la televisión pasaba una propaganda chilena. A un chico que se acaba de graduar en la secundaria con un promedio altísimo le preguntaban ‘bueno, ahora qué vas a hacer. Voy a ser profesor’, respondía. Y la cara de la familia que se queda seria, preocupada. ‘No, mentira, voy a ser ingeniero’, le dice el chico al final. Y después aparece un mensaje sobre la importancia que le estamos dando a la profesión más importante para el país. Esto es parte de un paquete de políticas que buscan prestigiar a la docencia. Hace poco se publicó un estudio muy importante que hizo el Banco Mundial, que observó 15 mil clases dictadas en toda América Latina. Un gráfico mostraba el promedio de notas de los futuros ingenieros y docentes. Los futuros ingenieros tienen en todo los casos notas mucho más altas que los futuros docentes, y en la Argentina la brecha es aún más amplia que en todos los países. A veces no preocuparse por hacer un buen reclutamiento de candidatos hace que la calidad de la docencia quede afectada.

También hay otro tema muy difícil de abordar y es que en Argentina hay 1.300 institutos de formación docente, la misma cantidad que en Estados Unidos, donde hay mucha más población. En los pueblos chicos estos institutos son muchas veces la única oferta de educación superior, pero lo cierto es que hay una calidad muy variada y dudosa en algunos casos. También es cierto que hay becas para dedicarse a la docencia, pero son pocas y poco incentivadoras. Hay estudios que destacan lo importante que es generar becas con buenos incentivos para los chicos con buenos promedios en el secundario y un buen salario inicial para atraerlos. Cuando uno sale de una trayectoria educativa exitosa en el secundario aspira a cierto reconocimiento, y no vislumbra eso en la carrera docente, que a veces es muy chata. Uno entra a una escuela como docente, quizá da unas clases espectaculares pero nadie lo sabe o nadie lo conoce. El reconocimiento es determinante a la hora de elegir una profesión. En algunos países el docente que tiene mejores prácticas se puede convertir en mentor de otros docentes; se utilizan dispositivos mucho más creativos y atrayentes para quien busca un ascenso profesional constante.

de Tomás, 04 de January de 2015

Excelente entrevista ! Muy buenas palabras, se necesitan mas docentes como Belen !