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Rocío Carbajal: La maternidad, la gestación y el deseo de tener hijos

"El anteproyecto de Código Civil argentino que en su momento fue presentado a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, reconocía la 'maternidad por subrogación' de manera altruista. Ese enfoque, sin embargo, fue retirado de la normativa que comenzará próximamente", destacó la graduada en Abogacía y ganadora del concurso de tesis sobre América Latina, promovido por Baffin Advisors LLC, a iniciativa del Dr. Martín Anidjar, licenciado en Economía de San Andrés. El trabajo de la autora tuvo como mentora a Gloria Orrego Hoyos y se tituló fue “Análisis de la maternidad subrogada en Argentina. Una mirada extensiva a países de Latinoamérica”. La versión original de la nota puede verse aquí: http://goo.gl/3O9p9u

Un matrimonio porteño recurrió a la técnica de “maternidad subrogada” para tener su descendencia. Acordaron esta práctica, por medio de una institución privada, con una joven mendocina, alumbrar el embrión concebido in vitro con el esperma y óvulo de la pareja. El bebé nació en enero último. Los médicos que atendieron a la mujer sospecharon que se trataba de un caso de “alquiler de vientre” y lo denunciaron a la justicia. La madre biológica fue acusada del presunto delito de “tornar incierto el estado civil del niño”, que prevé una pena de entre uno y cuatro años de prisión. Los abogados del matrimonio presentaron la copia de un acuerdo entre las partes para llevarse al bebé, pero el fallo judicial le otorgó la tenencia a quien lo gestó. La noticia se conoció días atrás en nuestro país, pero casos de este tipo se repiten en otras partes del mundo.

El alquiler de vientre es una práctica en la que un individuo o pareja homosexual o heterosexual contratan o pactan con una mujer la gestación de un embrión. La moralidad reza que al momento de contratar el vientre de una mujer, que es quien gestará y dará a luz, ésta renunciará a sus derechos como madre y entregará al nacido. Pero la moralidad es una costumbre inserta en la sociedad por la cual se considera (y juzga) bien o mal cierta acción, conducta o acto. Y, en el mismo sentido, ser madre no sólo lo determina el canal de parto (como lo plantea el actual Código Civil en su artículo 242), sino que es una relación que se construye y desarrolla, que cuida y da amor. Por lo cual deberíamos ir más allá de lo que Dalmacio Vélez Sarsfield planteó en el mismo artículo y movernos hacia otra dirección. El anteproyecto de Código Civil argentino que en su momento fue presentado a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, reconocía la “maternidad por subrogación” de manera altruista. Ese enfoque, sin embargo, fue retirado en la normativa que comenzará a regir el 1 de enero de 2016. En el país, la maternidad por sustitución no se encuentra prohibida ni permitida, pero se realiza. Quienes sienten la necesidad de recurrir a dicha técnica, y poseen los recursos económicos para hacerlo, viajan al exterior en la búsqueda de respuestas y alternativas legales. En cambio, quienes no pueden realizar la práctica por resultarle muy cara y/o deciden encararla en el país, la concretan sin la certeza que se le reconozca la filiación y a la sombra de la legalidad. Es decir, de manera clandestina y desprotegidas ante la ley.

Para citar ejemplos de otros países, en India, Ucrania, Bélgica y en ocho estados de Estados Unidos se permiten los contratos de maternidad subrogada con fines comerciales. En cambio, en Canadá, Brasil o México se autorizan convenios altruistas, sin dinero de por medio.

La moralidad es la esencia del ordenamiento civil, por lo cual los actos jurídicos llevados a cabo por las personas necesitan de un vector moral que los conduzca a buen puerto. La sociedad argentina no puede quedar estancada, desaprovechando oportunidades de las que hoy podemos disponer gracias a los avances científicos. Debe preguntarse quién establece que prestar un vientre a cambio de remuneración sea inmoral, y también quién dice que prestarlo con fines altruistas sea un acto solidario y no vaya en contra de las buenas costumbres.

de Romina, 05 de March de 2015

Muy interesante el artículo. Cuando los actos suceden en la clandestinidad, sin regulación ni control, lleva a grandes disparidades entre las posibilidades y/o riesgos para personas de diferentes clases económicas. La gente con recursos económicos siempre encuentran una manera de lograr su objetivo. la legalización, le daría la misma oportunidad a quienes no tienen los recursos económicos. Es el mismo dilema que existe con la ilegalidad del aborto, la criminalidad del aborto lo único que logra es que sea peligroso, y hasta fatal, para las mujeres que no pueden pagar por un aborto seguro.