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Diego Reynoso: Volver al territorio

"Los cambios en el gabinete nacional no obedecen a una crisis interna del Gobierno ni a problemas puntuales en la administración, sino a una estrategia que busca un equilibrio electoral. La Presidenta comprendió que no se puede regalar el territorio. Luego de luchar contra los medios y la Justicia, entendió que es el momento de volver a concentrarse en el escenario electoral", analizó el profesor de Ciencia Política. La versión original de la nota puede verse aquí: http://ar.bastiondigital.com/notas/volver-al-territorio

Las salidas de Jorge Capitanich y Juan Manzur de la Jefatura de Gabinete y del Ministerio de Salud, respectivamente, resultan cambios que no obedecen a una crisis interna del Gobierno ni a problemas puntuales en la administración de cada área, sino a una estrategia que busca un equilibrio electoral con miras a octubre próximo.

El regreso de Capitanich a Chaco y de Manzur a Tucumán tiene la intención de reinstalarlos  en el territorio para ordenar a la propia tropa partidaria. Si bien ninguna de estas dos modificaciones garantiza algo por sí sola, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner demostró comprender claramente que es en los territorios provinciales donde se ganan las elecciones nacionales.

Si nos centramos en el caso de Capitanich podemos ver que se trató de una figura política que al comienzo de su gestión, en noviembre de 2013, llegó al Gobierno con  la expectativa de construir allí su precandidatura a la presidencia por el kirchnerismo. Había sido en los comicios legislativos de ese año, junto al entrerriano Sergio Urribarri, los dos grandes ganadores del oficialismo en las urnas. Inclusive en el inicio de su gestión en la Jefatura de Gabinete tuvo una breve luna de miel con los medios de prensa, aun aquellos opositores al gobierno nacional, que hasta le dedicaron buenos comentarios en sus editoriales.

Sin embargo, el primer gran escollo que tuvo que enfrentar, junto al ministro de Economía, Axel Kicillof, fue el reclamo salarial de las policías provinciales apenas un mes después de asumir. Aquella disputa con la fuerza de seguridad, que se originó en Córdoba y que tuvo ramificaciones en Tucumán, Corrientes y otros varios distritos del país, amenazó con hacer polvo los equilibrios fiscales debido a que la demanda salarial no solo resultaba alta para el sector sino que subía la vara para el resto de los sindicatos al momento de negociar en paritarias.

Si bien el Gobierno salió bien parado del conflicto, la figura de Capitanich empezó a decaer y no paró de hacerlo hasta sus días finales en la Casa Rosada. Junto a su imagen de funcionario se rompió también la posibilidad de transformarse en el heredero de Cristina.

Más allá de haber acordado o no su salida del gabinete con la Presidenta, la renuncia de Capitanich forma parte de un juego en el que todos ganan. Su regreso a Chaco le permite nuevamente tener aspiraciones políticas a nivel local y le garantiza al gobierno nacional un armado electoral de cara a octubre. La mandataria sabe, como dijimos, que las elecciones nacionales no se ganan perdiendo las provinciales. Es por eso que los jefes políticos deben retornar al territorio para poner orden donde no existe, y Capitanich enfrenta en Chaco una dura interna con su vicegobernador, Juan Carlos Bacileff Ivanoff. La urgencia electoral empuja a realizar, junto al regreso de Manzur a Tucumán, estos cambios en un año electoral y muy revuelto tras la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Pese al desgaste de su figura a nivel nacional, Capitanich se encuentra entero políticamente para volver a liderar al oficialismo en Chaco, donde es un líder cuya presencia permite estabilizar el escenario y ganar elecciones por medio del manejo de las fuerzas sociales y la estructura partidaria.

Finalmente la Presidenta comprendió con estos cambios en su gobierno que no se puede regalar el territorio. Probablemente haya otros movimientos similares en el gabinete. En los últimos meses el kirchnerismo eligió a una parte de los medios de comunicación y de la Justicia como sus enemigos,  acaso como un ninguneo a la oposición. Sin embargo, es el momento de volver a concentrarse en el escenario electoral porque, de lo contrario, va a sufrir a manos de sus adversarios.

de Claudia A. Lugea, 05 de March de 2015

excelente análisis