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Rebeca Anijovich: "La repitencia no es un buen recurso pedagógico"

“El acompañamiento de la trayectoria escolar de cada alumno (por ejemplo, con tutorías integrales) es una herramienta clave, entre otras estrategias preventivas que pueden aplicar las escuelas para ayudar al chico a aprender”, indicó la profesora de la Escuela de Educación de San Andrés. La versión original de la nota puede verse aquí: http://www.clarin.com/sociedad/educacion-repitencia-secundario_0_1317468263.html

Hoy vuelven a las aulas los casi 4 millones de adolescentes que cursan la escuela secundaria en la Argentina. Pero cuando los profesores tomen lista, en la mayoría de los cursos los alumnos detectarán que falta algún compañero que cursó con ellos hasta el año pasado. Es que tras los exámenes de febrero, cuando termina de definirse la situación de quienes no aprobaron todas las materias, uno de cada 10 estudiantes secundarios repite el año. La cifra aumentó durante la última década, de la mano de la obligatoriedad y la consecuente ampliación de la matrícula del nivel medio, y es una de las más altas de la región.

Las mayores dificultades están en el primer y segundo año, donde la repitencia trepa hasta el 15%. A medida que avanza la escolaridad, la cantidad de alumnos que repiten desciende: el promedio de los últimos tres años ronda el 6,7%. Según el último dato oficial disponible, la repitencia en secundaria es del 11,81%. Diez años antes era el 8,31%. Este incremento se dio en paralelo con un aumento de la matrícula del nivel medio, que creció un 14,2% entre 2003 y 2013, según el último informe del Centro de Estudios de la Educación Argentina, de la Universidad de Belgrano.

La repetición no solo demora las trayectorias escolares de los adolescentes sino que, en algunos casos, puede ser el paso previo a la deserción, que es uno de los problemas más críticos de la secundaria en el país. Las causas son múltiples.

Para Axel Rivas, investigador de CIPPEC, una de las principales es “la herencia de un modelo selectivo de escuela secundaria diseñado para las elites: muchos profesores, materias muy enciclopédicas, muchos exámenes y toda la responsabilidad puesta en el alumno”. Rivas advierte: “Ese modelo está en crisis, pero no encontramos un reemplazo”.

Guillermina Tiramonti, docente e investigadora de Flacso y la Universidad de La Plata, coincide: “El nivel medio fue concebido y organizado con un propósito selectivo y hoy, sin demasiados cambios, estamos demandando su universalización. Las altas tasas de repitencia están asociadas a este hecho”. Para Tiramonti, el problema no es solo pedagógico, sino también socioeconómico: “Si desagregamos las estadísticas por quintil de ingresos de los repitentes, nos encontramos con que quienes más repiten provienen de los quintiles más bajos. Históricamente estos chicos no fueron a la escuela media, cuya propuesta cultural es muy ajena a la cultura de origen de estos chicos”. Así, la repitencia pondría en evidencia los desajustes pedagógicos de la escuela media, pero también las desigualdades sociales.

“La escuela media tiene una organización perimida en relación a la cultura imperante –dice Tiramonti–. Está organizada en bloques de materias que se cursan todas juntas en un año y, si no se aprueban todas con excepción de dos, se repite todo aunque ya se haya aprobado. Hay un contenido disciplinador en este modelo: se trata de castigar y poner en evidencia las diferencias de logros de los alumnos y legitimar así el fracaso de algunos por su desidia o falta de capacidad”. En otras palabras, se repite “porque se es vago y no se estudia” o porque “se carece de la inteligencia que requiere el estudio”.

En los últimos años empezaron a resonar con fuerza las críticas al mecanismo de repetir el año. Para Rebeca Anijovich, profesora e investigadora de la Universidad de San Andrés y la UBA, “la repitencia no es un buen recurso pedagógico en ningún nivel educativo, porque implica que el chico tenga que hacer de nuevo lo mismo que no pudo hacer la primera vez”. Anijovich señala, como Rivas y Tiramonti, que es necesario renovar la escuela media, que en muchos aspectos es la misma de 1880, aunque ahora tiene vocación masiva: “El acompañamiento de la trayectoria escolar de cada alumno (por ejemplo, con tutorías integrales) es una herramienta clave, entre otras estrategias preventivas que pueden aplicar las escuelas para ayudar al chico a aprender”.


Para Rivas, la repitencia tampoco tiene valor pedagógico: “Es una mala solución que muestra la falta de herramientas de las escuelas para educar a todos. Esto no implica que haya que eliminarla, sino reemplazarla progresivamente con nuevas prácticas pedagógicas y modelos de organización institucional que logren desafiar y apasionar a los alumnos”.


Rivas imagina, en el futuro cercano, una escuela secundaria no graduada, con núcleos curriculares y materias optativas. Rivas añade propuestas que podrían mejorar los aprendizajes: “Unificar los cargos docentes por escuela –con dedicación institucional para tutorías y trabajo en equipo pago–, formar y seleccionar a los directivos en base a sus capacidades de liderazgo pedagógico, y crear puentes curriculares para trabajar por ejes temáticos”.


Tiramonti apunta, a modo de cierre: “Es necesario cambiar el régimen académico en favor de un sistema basado en trayectorias personalizadas, sin tener que pasar por la experiencia de repetir, que no solo no tiene ningún valor pedagógico, sino que finalmente condiciona el abandono”.

de Sureño, 12 de March de 2015

Es un honor tener una profesora de esa magnitud y humildad.