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Diego Reynoso: El delicado equilibrio de las fórmulas presidenciales

"Es de esperar que la próxima elección nos encuentre con candidatos peronistas (o filo peronistas) del centro acompañados de vices radicales del interior", explicó el profesor de Ciencia Política de San Andrés. La versión original de la nota puede verse aquí: http://www.lavoz.com.ar/opinion/el-delicado-equilibrio-de-las-formulas-presidenciales

A pocos meses de los próximos comicios presidenciales algunas incertidumbres empiezan a reducirse. Por lo pronto, con una alta probabilidad el próximo presidente será “porteño”. Los tres principales candidatos que aparecen hasta el momento con chances de ganar la próxima provienen del Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA): Daniel Scioli y Sergio Massa, de la zona norte de Conurbano, y Mauricio Macri, de la zona norte de la CABA. A los efectos prácticos, la selección de candidatos se limita a unas pocas cuadras. La única excepción podría ser Florencio Randazzo, proveniente de Chivilcoy pero, de todos modos, bonaerense.

Este desequilibrio territorial en la proyección de las carreras políticas nacionales que viene en aumento elección tras elección, desde la reforma constitucional de 1994, se confirma contundentemente esta próxima elección. Los politólogos acuerdan que la eliminación del colegio electoral, en una proporción importante, es la causa del mismo. Paralelamente, el proceso de desnacionalización partidaria, por su parte, contribuye a profundizar el efecto.

Una consecuencia concreta e inmediata es el delicado y cuidadoso proceso de integración del binomio presidencial (esto es, cómo elegir al compañero de fórmula) para compensar, por un lado, el centralismo de la candidatura y así obtener votos en otras partes del territorio, y por el otro, no descuidar porciones del territorio en manos de los contendientes. Un TEG hecho y derecho.

Tanto Macri como Massa diseñaron en el último tiempo estrategias tendientes para lograr alianzas con diferentes sectores del radicalismo de las provincias que en parte contribuyó a la desintegración de UNEN y, en parte, quedó disponible una vez disuelta. El jefe de gobierno porteño se aproximó al senador por Mendoza Ernesto Sanz y al diputado por Córdoba Oscar Aguad, mientras que el líder del Frente Renovador logró el respaldo de otro senador, el jujeño Gerardo Morales, y del precandidato a gobernador tucumano José Manuel Cano.

Más recientemente el líder del PRO, además, fue en busca de los “peronistas disidentes”, potenciales socios y electores de Sergio Massa. La foto con el ex gobernador de Santa Fe Carlos Reutemann, una figura importante de una provincia electoralmente redituable por su población, y en donde el  PRO estuvo a punto de ganar en 2011 bajo la candidatura de Miguel del Sel. Esta jugada se reforzó discursivamente  cuando dijo revindicar “al cien por cien las banderas del peronismo". La incorporación de Reutemann tiene además el efecto de mostrar a Macri como un dirigente capaz de lograr acuerdos territoriales fuertes (más allá de las incorporaciones mediáticas que tradicionalmente sumaban en adhesión, como lo fueron Alfredo De Ángeli, el propio Del Sel, el ex árbitro cordobés Héctor Baldassi o el Colorado McCallister); y al mismo tiempo mermar la fuente de apoyos a Sergio Massa. Nota al pie, Massa necesita una foto de ese calibre para contrarestar el efecto “Lole”.

En el otro polo del espectro político, el Frente para la Victoria debe resolver quien será su candidato y quién será el segundo en la fórmula presidencial. La ley electoral, al menos hasta ahora, obliga a elegir al compañero de fórmula antes de resultar seleccionado como candidato. El FPV enfrenta allí un dilema estratégico de lo más complicado: que el candidato presidencial sea efectivamente competitivo y que su selección no genera fugas hacia los competidores o falta de apoyo hacia el elegido. Hay muchas señales para pensar que finalmente ese candidato será Daniel Scioli, con la consiguiente resistencia del “núcleo duro K”. No pareciera haber tiempo para instalar a otro competidor. Sin embargo, si ese dirigente fuera el ministro Florencio Randazzo, hasta ahora en carrera, podría ocurrir que en las PASO Scioli lo derrote -y con eso también al kirchnerismo- transformándose no sólo en el candidato del FPV si no en su nuevo jefe político, algo que sólo se podrían evitar negociando antes la integración de la fórmula y de las listas; evitando la compulsa interna.

Así la integración de la fórmula del FPV para ser estable y competitiva, tendrá que producir un equilibrio en dos dimensiones simultáneamente. La primera dimensión obedece al eje PJ-Kirchnerismo, esto es, la dupla debe estar integrada por un “justicialista” y un “kirchnerista”. La segunda se estructura entorno al eje BA-Interior, esto es la formula deberá ser diversa territorialmente, como lo indicábamos en los anteriores casos.

La formula Scioli -Kicillof, por ejemplo, o un referente de La Cámpora en lugar del ministro de Economía, puede inducir al equilibrio en la primera dimensión, pero no en la segunda. Por la misma razón, Randazzo no podría ser tampoco el compañero de fórmula. Así la definición de la candidatura a vice deja márgenes muy acotados para solventar el armado de una coalición oficialista competitiva y equilibrada política y territorialmente. Por otra parte, los gobernadores peronistas dispuestos a acompañar y, que al mismo tiempo reúnan las condiciones de sumar votos y profesar fe K, no son muchos. Incluso, esta dificultad de equilibrar la integración electoral, podría exigir formulas similares a las de 2007, donde candidatos peronistas fueron acompañados de vice radicales de las provincias.

Si esto fuera así, entonces es de esperar que la próxima elección nos encuentre con candidatos peronistas (o filo peronistas) del centro acompañados de vices radicales del interior ¿Será este el nuevo equilibrio político, territorial y partidario?