En contexto

Enfoques sobre la actualidad del país y del mundo

Comunicación Institucional

San Andrés en imágenes

Galería multimedia

+ San Andrés

Actualidad

José Luis Galimidi: Un llamado a cerrar las grietas

"Dada la magnitud de las potencias externas involucradas en el crimen de la AMIA, era esperable que los procesos judiciales que intentaran iluminarlas con verdad y justicia fueran sensibles a la obstrucción y la contaminación. Son casos que exigen al límite la calidad de nuestra vida colectiva", destacó el profesor de Filosofía de San Andrés. La versión original de la nota puede verse aquí: http://www.clarin.com/opinion/Kirchnerismo-AMIA-Nisman-Constitucion_0_1326467385.html

La pesadilla de la guerra de todos contra todos, de un lado, se espeja en el horror de una sociedad totalitaria sin diferencias ni opciones, del otro. Entre los extremos se encuentran las sociedades modernas autoconcebidas como Estados de Derecho. La calidad de una forma de vida en común se puede ponderar, precisamente, por su capacidad para propiciar el despliegue de las fuerzas colaborativas de sus integrantes, al tiempo que restringe los efectos más nocivos de sus tendencias agresivas. Las normativas se cumplen por motivos más nobles que el temor al castigo.

Con índices bajos de sociabilidad la desconfianza es signo de prudencia, los servicios estatales pierden crédito, la comunicación se rebaja a retórica, el entorno amigable de cada uno se limita a unos pocos, el horizonte se vuelve brumoso y se estrecha en tiempo y espacio. Ganan protagonismo la sospecha, la descalificación y el resentimiento. En situaciones agudas reaparece la muerte violenta, enemigo principal de toda civilidad.

La calidad de la vida colectiva argentina, en términos generales, no es elevada. Nuestra existencia cotidiana ilustra de diferentes maneras el retroceso del elemento libidinal frente a las tendencias tanáticas. La llamada “grieta”, el malestar casi inconciliable que hoy separa a los simpatizantes del cristinismo de sus críticos, no es novedosa. La historia reciente registra varias grietas: peronistas y antiperonistas, dictadura y lucha armada, radicales y liberales de derecha. A estos antagonismos ideológicos se pueden sumar otros, de índole sistémica, como el de representantes y representados, gerencia política y funcionariado de planta, capital financiero y mundo de la producción. La aparición de lo horrible como evidencia del fracaso en la tramitación civilizada del conflicto: las muertes violentas vinculadas a lo político. Deliberadas, como los asesinatos, o colaterales, como las tragedias de Río Tercero o Cromañón. Y como trasfondo, el fenómeno naturalizado de la indigencia.

Es en este contexto que se inscribe la muerte del fiscal Alberto Nisman, ocurrida hace poco más de dos meses. Dada la magnitud de las potencias externas involucradas en el crimen de la AMIA, era esperable que los procesos judiciales que intentaran iluminarlas con verdad y justicia fueran sensibles a la obstrucción y la contaminación. Son casos que exigen al límite la calidad de nuestra vida colectiva. Por tanto, nuestra responsabilidad colectiva es combatir la escisión desmadrada. La lucidez amorosa para con nuestros muertos y nuestros hijos se llama hoy respeto y mesura. Calidad en el espacio público y, especialmente, calidad al exigir claridad. Claridad, sobriedad argumentativa y lealtad. No hay enemigos al interior de la Constitución.