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Rogelio Rodrigo: Desarmados

¿Hay que quitarle las armas a la policía? En los últimos años son más los agentes que mueren estando de franco que de servicio, lo cual confirma la idea de que portar un arma no necesariamente protege a las personas, sostuvo el licenciado en Ciencia Política de San Andrés. La versión original de la nota puede verse aquí: http://ar.bastiondigital.com/notas/desarmados

El debate sobre el uso de armas por parte de la policía se ha vuelto un tema de agenda por la autorización al uso de las pistolas Taser en la Policía Metropolitana. ¿Es posible una policía sin armas? Por supuesto los casos exitosos son Reino Unido, Islandia, Nueva Zelanda, Irlanda y Noruega. Pero la pregunta es ¿Argentina tiene condiciones similares a esos cinco países exitosos? Claramente no, incluso otros países tan desarrollados, como los mencionados (como Suecia o Dinamarca), los policías usan armas.

Los principales argumentos para desarmar a la policía:

i.  Violencia policial/gatillo fácil.

ii.  Los policías muertos (a causa de la delincuencia) son más en franco que en servicio.

Estas razones no tienen en cuenta varias cuestiones que hacen al funcionamiento del sistema policial argentino, específicamente el caso bonaerense.

Con respecto al primer argumento, insinuar que el gatillo fácil tiene como principal causa la portación de armas es pretender resumir a una resolución simple un análisis, a la vista, muy complejo. La ex ministro de Seguridad Nilda Garré dijo que “disparar con un 9 milímetros siete veces a ladrones desarmados, obviamente es un exceso inaceptable”. Es incuestionable que eso puede considerarse un exceso. Ahora bien, ante la ocurrencia de un hecho in fraganti rara vez el policía, en nombre de su propio resguardo, puede detenerse a sopesar si el sospechoso posee un arma. El problema del gatillo fácil parece alojarse en factores relacionados al rol del sistema judicial, los mecanismos de control al interior de la organización político-policial como Asuntos Internos, y las actividades ilegales de la Policía; a menos que se crea que en las actividades ilegales los policías usan el arma reglamentaria y por lo tanto se arriesgan a ser identificados. El segundo argumento aborda la teoría de que estar armado es más peligroso que estar desarmado, o como dijo el ex ministro de Seguridad Y Justicia bonaerense León Arslanian,“armarse es mucho más riesgoso que ser víctima de un delito”.

Lo cierto es que el número de los policías muertos desde 1999 a la fecha ha disminuido, específicamente desde el 2001; sin embargo ha ido en aumento en la gobernación de Scioli. Nótese que en los siguientes gráficos se toman los policías caídos en actividad y no en situación de baja o retiro, debido a que no existe certeza de que la muerte de estos últimos, ocurriera a consecuencia del ejercicio de su antigua función policial, sumado a  la no obligación de portar arma.

Pero el punto no es que mueran cada vez más policías,  sino en qué condiciones mueren, esto es en situación de servicio activo o por lo contrario,  franco de servicio.

Como se puede apreciar en el gráfico, en los últimos años son más los policías que mueren de franco que de servicio. Lo cual plantea aceptar la idea de que un arma protege menos que si se la tiene o si en realidad hay otras cuestiones que explican este hecho. La otra manera de comprenderlo es observar las funciones que cumple la policía, y las capacidades que ésta tiene, en el caso de que no use armas.

Muchos adjudican que los policías son reacios a abandonar sus armas debido a su cultura militarista. Frases clásicas como “el policía no puede vivir sin su arma” o “al policía lo matan porque está uniformado para no pagar el viaje” explican por qué el policía se rehúsa a dejar de ser policía, incluso estando de franco. Sin embargo la cuestión parece ser más compleja.

Primero, la ley vigente explicita que el policía debe intervenir para hacer cesar el delito, debido al estado policial, situación que no cesa estando aún fuera de servicio. De allí que estas intervenciones son consideradas como actos del servicio. Por lo tanto, la ley obliga al policía a actuar y muchas veces el apoyo llega tarde ¿Un policía desarmado puede actuar?

Segundo, aunque algunos policías afirmen sentirse “desnudos” al no portar su arma, otros esgrimen cuestiones de seguridad personal. Un policía me decía: “Yo vivo en un barrio inseguro y vuelvo del servicio por la madrugada, ¿usted cree que me respetarían más si no tuviera un arma?” Por lo tanto los policías ven el arma como un “seguro” a su condición de policía.

Con respecto al tema del boleto. Es sabido que los policías no reciben un plus por desempeñarse en un destino lejos de su hogar y por lo tanto viajan uniformados para “poder estirar el sueldo”. Sumado a esto último, los policías prestan servicio de adicional, donde la ventaja comparativa con respecto a la seguridad privada es claramente la portación de arma.

Por lo tanto el retiro del arma y en muchos caso la idea de no usar uniforme impacta en aspectos tanto económicos como legales del trabajador policial, volviéndolo vulnerable. Por esto es necesario elaborar nuevas políticas que pongan el foco en cuestiones estructurales sobre el accionar policial y no pensar que se lo puede modificar restringiendo el uso de armas.

Finalmente el  verdadero problema parece ser el riesgo de que les roben las armas a los policías, por lo cual muchos de ellos han sido asesinados y esto también aumentaría el circulante de armas en el mercado negro. Un estudio preliminar de la Comisión Provincial por la Memoria explica que en los últimos cinco años, en el 80% de los casos denunciados por policías están relacionados con el hurto o robo del arma reglamentaria.

El interrogante correcto debería entonces ser: ¿los policías son asesinados debido a su condición o para robarles el arma reglamentaria? Es difícil precisar una respuesta, porque lo cierto es que muchas veces los policías son asesinados por resistirse a robos y otras tantas para robarles el arma, o simplemente porque son policías.

Por lo tanto al momento de pensar el “desarme” de la policía deben pensarse cuestiones como qué hacer con las armas guardadas, ya que los depósitos de armas en las comisarías serían (y son) un buen botín, sumado al problema que presenta para un policía dejar su arma reglamentaria al resguardo de otro policía. ¿Es deseable un progresivo desarme de la policía? Pero llegar a esa primero hay que resolver otras cuestiones que aún son deficitarias en el sistema policial argentino.