En contexto

Enfoques sobre la actualidad del país y del mundo

Comunicación Institucional

San Andrés en imágenes

Galería multimedia

Francisco Jueguen

Actualidad

Raúl Katz: "Hay que desarrollar una industria digital de avanzada"

"Cuando nos comparamos con los países de la OCDE, la Argentina tiene la mitad de ingenieros por habitante", sostuvo el profesor de la maestría en Gestión de Servicios Tecnológicos y Telecomunicaciones y del Centro de Educación Ejecutiva. La versión original de la nota puede verse aquí:  http://www.lanacion.com.ar/1786472-sin-infraestructura-la-inversion-fue-menor-que-en-los-80-y-los-90

El olor a cloaca -o, más bien, a su inexistencia- torna el aire más espeso. Incluso en un día otoñal y soleado, el ambiente viciado es una marea que va y viene en el barrio Pintemar, donde los perros se divierten entre la basura y los hierros retorcidos que decoran muchas esquinas. Gracias al agua que bordea los cordones de las veredas de Ezpeleta oeste, el recorrido por la avenida Florencio Varela, por lo menos hasta la calle Bahía Blanca, huele a mil demonios. A dos cuadras, una treintena de chicos juega al fútbol en lo que parece una obra en construcción.

Y en rigor lo es. "Hasta el año pasado no teníamos cloacas", cuenta Delia, voluntaria en la iglesia San Vito, que controla el hogar de niños, hoy en plena reforma. "Las que se instalaron las pagamos nosotros con ayuda de la comunidad. Haciendo sorteos, bingos o vendiendo huevos de Pascua. Los políticos no hicieron nada", sonríe. En otros tiempos todo lo que había en el pozo ciego solía desbordarse.

A unos metros dos hombres conversan. "Mi vecino no tiene cloacas. Todo lo que limpia, cocina o lava llega hasta la puerta de mi casa por el desagüe", relata uno. "¿Qué pasa cuando llueve? ¿Se inunda mucho?", pregunta LA NACION. "No. Hasta acá más o menos", afirma y hace una marca por encima de la rueda de su auto. Ese nivel no lo sorprende. "Igualmente en la esquina vive un puntero y, de vez en cuando, llama a los de AySA para que vengan a vaciar los pozos", explica.

Casi la mitad de los argentinos -el 46%, según el Indec - no tiene acceso a cloacas. Expertos afirman que, desde 2001, la cobertura de agua potable, cloacas y saneamiento está estancada. Esta escasez de lo básico es el símbolo de la carencia de infraestructura en un país que, según el relato oficial, creció a tasas chinas desde 2003. En una Argentina colapsada, falta agua potable, se corta cada vez más la luz, las redes de transporte son deficientes y las comunicaciones fallan.

"La inversión en infraestructura experimentó una tendencia decreciente en la última década en la Argentina", concluye una investigación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Según el informe, elaborado por Lucio Castro, Paula Szenkman y Estefanía Lotitto, mientras la inversión en ese campo promedió casi el 6% del PBI en los 90, no alcanzó el 3% en la primera década de este siglo. Según los expertos del centro de estudios, la participación del sector privado como porcentaje del PBI en la inversión en infraestructura cayó ocho puntos en la última década -dominada por el kirchnerismo- en relación con la anterior.

"La infraestructura argentina es como un remise comprado a nuevo hace diez años", describe Castro. "Se usó al máximo en la última década, con una muy elevada demanda, pero con baja inversión. Por eso, el remise aparece desvencijado y cada vez en peor estado. Nos consumimos parte del stock de inversión", completa el director de Desarrollo Económico del Cippec.

"La Argentina tiene un problema de hardware, o sea, de baja inversión en capital físico. Pero también hay dificultades de software. Quiere decir, de la capacidad del Estado para seleccionar y ejecutar proyectos", sentencia Castro, y cierra: "La experiencia reciente de Brasil y Colombia muestra que el hardware es condición necesaria, pero no suficiente para cerrar la brecha de infraestructura. Es prioritario reconstruir la capacidad institucional del Estado".

La investigación del Cippec revela que la inversión en infraestructura en la última década "exhibió un marcado sesgo hacia la red vial". En ese sentido, aclara que casi el 80% de la inversión pública entre 2003 y 2013 tuvo como destino el sistema de caminos y carreteras nacionales. En cambio, la red de ferrocarriles recibió menos del 1% del esfuerzo de inversión del sector público hasta 2012, según los datos del centro de estudios, sobre la base de la Cepal.

En una Argentina colapsada, falta agua potable, se corta cada vez más la luz, las redes de transporte son deficientes y las comunicaciones fallan.

Además, la inversión privada en infraestructura entre 1990 y 1999 fue, en promedio, de 5% del PBI, mientras que entre 2003 y 2013 apenas superó medio punto del producto. La baja participación de la inversión privada en la Argentina (23% del total) contrasta con lo que ocurre en otros países de la región, como Brasil o Chile, donde ese porcentaje supera el 50%.

"A pesar de la concreción de algunos proyectos específicos relevantes, como el Plan Federal de Transporte Eléctrico, el reinicio de las obras de Atucha II y la finalización de la represa de Yacyretá, las centrales de Timbúes y Campana, la inversión pública no alcanzó a compensar la reducción de la iniciativa privada, en particular a partir de 2010, en paralelo con la situación de deterioro fiscal del gobierno nacional", explican en el Cippec, y agregan: "La inversión fue insuficiente para reemplazar el deterioro de la infraestructura existente y ampliar el stock".

En el Ministerio de Planificación, dan sus números a LA NACIÓN. "Entre 2003 y 2014 se ejecutó el plan de obras récord en la historia argentina, con US$ 89.000 millones", aseguran. "Esa cifra es 3,6 veces los US$ 25.000 millones registrados entre 1983 y 2003", ejemplifican.

En el Cippec también reconocen la importancia de obras como el Paso de Jama, el puente Rosario-Victoria, la ruta 81 en Formosa y la ampliación de capacidad en las rutas nacionales 14, en las provincias de la Mesopotamia, y la 9, entre Rosario y Córdoba. Celebran por otro lado el "fuerte impulso" a la renovación de los ferrocarriles metropolitanos en los últimos dos años, las nuevas terminales de puertos en el Litoral y de contenedores en La Plata y la licitación tardía del espectro radioeléctrico para el 4G.

PENUMBRAS

"Me acostumbré a vivir en penumbras", cuenta Alejandro, que se jacta de saber de memoria los 0-800 de Edesur, el ENRE y el Ministerio de Planificación. En los últimos 18 meses sufrió 37 cortes de luz. "Tengo un hobby: coleccionar números de reclamo. Tengo más de 50 en mi teléfono, además de una causa judicial iniciada contra la distribuidora, que gané en 2013", relata el joven, que vive en Bolivia al 300, en el barrio de Flores, donde la luz escasea a menudo.

Alejandro siempre recuerda la misma anécdota. Un día un operario lo paró y le dijo: "Si la temperatura pasa los 32°, recen". Y eso es lo que suelen hacer. "Mi mujer y mi hijo de apenas un año somos expertos en cenar a la luz de las velas", ironiza el joven.

La negada crisis energética es una crisis de infraestructura. La Argentina depende del gas y del petróleo. Entre 2003 y 2013, explica el trabajo del Cippec, los precios locales de los hidrocarburos y sus derivados se ubicaron en promedio 30% por debajo de los precios de importación. Esto hizo declinar la productividad de los yacimientos y la ausencia de nuevos descubrimientos importantes. La producción de petróleo cayó 23%, se estancó la producción de gas y se redujeron las reservas. La Argentina dejó de autoabastecerse y debió importar. En 2013, se registró un déficit histórico de más de US$ 6000 millones en la balanza energética. Los subsidios para financiar la brecha entre el precio internacional y el local representan en la actualidad 3,5% del PBI.

La descapitalización del sector provocó problemas con el suministro y limitaciones para expandir la red. A pesar de ajustes parciales en los precios desde 2008, los cortes de luz crecieron 150% en la última década. "Hace un par de años, el sector energético argentino se encuentra saliendo de una etapa prolongada de precios relativamente bajos en el mercado local, que afectaron tanto a la demanda como a la oferta", explica Nicolás Gadano, investigador principal del Cippec.

"La recuperación reciente de los precios recibidos por la oferta en el segmento de los hidrocarburos impactó positivamente en la extracción de petróleo y gas", afirma Gadano, pero agrega: "En el sector eléctrico, sin embargo, aún subsisten brechas de precios muy significativas".

El transporte argentino es pura congestión y escasez. En la Argentina, el 90% de la carga es transportada por camión (el transporte menos eficiente), el 80% de la exportación sale de un único puerto: Rosario, y un 65% de la red vial nacional, 75% de la provincial y casi la totalidad de la municipal no son vías pavimentadas.

En el Cippec advierten que, ajustadas por inflación, las tarifas del transporte público de pasajeros de la ciudad y el conurbano cayeron 40% desde 2003. Como siempre, los subsidios cubrieron la brecha: representan hoy 1,5% del PBI. Entre 2003 y 2011, la inversión en ferrocarriles del área metropolitana sólo alcanzó a cubrir el 10% del stock de capital. Incluyendo pasajeros y cargas, entre 2003 y 2013 recibió sólo 1% de la inversión pública ejecutada. "En las redes urbanas, el congelamiento tarifario inhibió la inversión. La recaudación sólo cubría una pequeña porción de los costos operativos, por lo que cuantiosos recursos fiscales se destinaron a un subsidio masivo", explica José Barbero, decano del Instituto de Transporte de la Universidad de San Martín.

"En los últimos dos años, se han invertido de tres a cuatro veces más que en los nueve años anteriores juntos. El foco estuvo puesto en los ferrocarriles metropolitanos, probablemente para revertir la imagen de deterioro que puso en evidencia la tragedia de Once", completa Barbero.

Casi la mitad de los argentinos (un 46%) no tiene cloacas y el 16% no accede a agua potable de red, según el Censo 2010. Sólo Santiago del Estero, San Luis, Entre Ríos, Corrientes, Córdoba y Formosa ampliaron el camino al agua potable entre 2001 y 2010.

"Desde 2005, el gasto consolidado en agua y saneamiento aumentó casi cuatro veces y el presupuesto del ente regulador se multiplicó por seis", afirma la investigación del Cippec. "Sin embargo, el esfuerzo presupuestario fue insuficiente para cubrir la incorporación de más de 1,9 millones de hogares a la red de agua y 5,7 millones de hogares a la red cloacal", agregan. Los analistas critican además la falta de información precisa sobre el consumo de agua en el país. Según estiman, sólo entre el 10 y el 30% del consumo está efectivamente medido.

Según el índice de las Tecnologías de Información -elaborado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones-, sólo Uruguay y Chile muestran en América latina una buena nota en relación con el acceso y el uso de esas tecnologías. La Argentina retrocedió tres puntos en 2013 respecto del año anterior. En los países de la OCDE, según el mismo indicador, se gastaban en 2012 US$ 156 por habitante; en los países líderes de la región (Chile, Uruguay y Panamá), 92 dólares. En la Argentina, esa inversión es de 33 dólares.

"Si bien la Argentina tiene una de las tasas de penetración de telefonía móvil más elevadas de la región, el funcionamiento de la red presenta problemas de congestión", apuntan en el Cippec. Una auditoría de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) en 2014 determinó que tres de cada diez llamadas realizadas por celular en el centro de la ciudad de Buenos Aires no pueden ser completadas. Insuficiencias regulatorias, falta de antenas y deficiencias de coordinación jurisdiccional son los problemas, según estiman.

Los servicios de banda ancha de Internet en el país tienen los costos más altos de América latina. El 32% de los hogares accede al servicio de banda ancha fija y sólo el 24% al servicio de banda ancha móvil. "El acceso internacional a Internet es diez veces más lento que en los países de la OCDE y la velocidad de banda ancha es la mitad que en ese grupo de países", señala el Cippec. Entre las causas, afirman en el centro de estudios, surge un mercado concentrado en un número reducido de operadores con bajos niveles de competencia.

"La tarea fundamental que nos permitirá generar el mayor valor económico y social de la infraestructura de telecomunicaciones es el desarrollo de una industria digital de avanzada, lo que implica multiplicar las empresas e iniciativas en el área de software, aplicaciones, servicios y contenidos locales", afirma Raúl Katz, profesor adjunto en Economía y Finanzas del Columbia Business School y profesor en la maestría en Gestión de Servicios Tecnológicos y Telecomunicaciones de la Universidad de San Andrés.

"Para que esto ocurra hay que acelerar la formación de capital humano. Cuando nos comparamos con los países de la OCDE, la Argentina tiene la mitad de ingenieros por habitante, un 3,8% como porcentaje de la población total, comparados con 7,8% en los países de la OCDE", afirma Katz. "Más que una brecha de infraestructura, mi mayor preocupación al momento es la brecha en la formación de capital humano para extraer el mayor valor económico de la misma", explica.

Nerviosa, Clara camina de una punta a la otra del largo pasillo de su oficina en Retiro. Es la tercera vez que intenta comunicarse con uno de sus clientes. A la cuarta llega la sorpresa: la llamada no se corta. Entonces, hace una de las preguntas más repetidas en los últimos años, esa que probablemente simbolice la actualidad y la vuelta atrás de la infraestructura argentina: "¿Tenés un fijo?".