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Rocío Galván

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Mariana Lomé: Los que se ponen la camiseta

" Los programas de voluntariado corporativo comenzaron a desarrollarse en el marco de la crisis del 2001- 2002. En ese camino, muchos se consolidaron y hoy están en una nueva etapa de diseño y definiciones, fruto del aprendizaje de todos estos años", expresó la directora del posgrado en Organizaciones Sin Fines de Lucro. La versión original de la nota puede verse aquí:  http://www.tercersector.org.ar/nota-info.php?id=939

Cada vez más empresas eligen fomentar el voluntariado corporativo como parte de su política de Responsabilidad Social Empresaria (RSE). El fuerte impacto que tiene este tipo de iniciativas en las comunidades y la alta adhesión que genera en los empleados, son sus grandes aliados. Y los números lo demuestran: el 57 por ciento de las firmas lleva adelante actividades de voluntariado, más de la mitad de ellas habilita que esas tareas se realicen dentro del horario laboral, y más del 60 por ciento cuenta con una participación de colaboradores que va del 3 al 20 de la totalidad de su staff. Sin embargo, frente a algunas acciones, como por ejemplo el Día de Niño, el índice de involucramiento de los empleados trepa abruptamente hasta alcanzar al 40 o el 50 por ciento del personal. Así lo demuestra una encuesta realizada por Visión Sustentable, una publicación digital especializada en Responsabilidad Empresaria.

Por otra parte, un trabajo realizado en España por el Instituto de Estudios Laborales de la escuela de negocios Esade y Valores & Marketing –que busca integrar marketing e iniciativas sociales de empresas y OSC en los objetivos de negocio– revela que un 92 por ciento de los empleados que desarrolla alguna actividad de voluntariado incrementa su rendimiento en el entorno profesional y que un 87 por ciento mejora su capacidad de trabajo en equipo.

“Aquí, los programas de voluntariado corporativo comenzaron a desarrollarse en el marco de la crisis del 2001- 2002. En ese camino, muchos se consolidaron y hoy están en una nueva etapa de diseño y definiciones, fruto del aprendizaje de todos estos años”, plantea Mariana Lomé, directora del posgrado en Organizaciones sin Fines de Lucro de la Universidad de San Andrés (UdeSA). En este sentido, identifica dos grandes motivos que hacen que las empresas se vuelquen hacia ese tipo de iniciativas: “Por un lado, se trata de generar un espacio de participación que genere entusiasmo y permita desarrollar en los empleados habilidades ‘no tradicionales’ del mundo empresario y, por el otro, hace que se constituyan en la cara de la empresa en la comunidad, llevando los saberes y talentos de los empleados y los recursos de la empresa a hacer un aporte concreto a una causa social”. A la vez, sostiene Lomé, son espacios que permiten “canalizar el compromiso y la sensibilidad de la gente que trabaja en la empresa”.

Valores compartidos

Promovidos desde la fundación de la empresa Gas Fenosa, la compañía puso en marcha, en el 2002, su Programa de Voluntarios. En el 2007, a partir de las inquietudes y deseos de los colaboradores, la iniciativa dio un giro muy importante. “Se adoptó un nuevo diseño para su desarrollo e implementación y el programa pasó a llamarse Emprendedores Sociales”, describe Betina Llapur, directora de Comunicación y de la Fundación Gas Natural Fenosa Argentina. En este sentido, explica que el programa consiste en “apoyar a los empleados voluntarios en la planificación conceptual, en las distintas etapas del desarrollo y en el otorgamiento de un aporte económico para la puesta en marcha de proyectos comunitarios, orientados al desarrollo sostenible, la superación de las condiciones de pobreza y la transformación social de las comunidades involucradas”. En ese contexto, los trabajadores de la compañía presentaron durante el 2014 un total de 27 proyectos, que representaron un 25 por ciento más que el año pasado.

El Banco Galicia fue otro de los que, desde el 2002, apostó por esta modalidad. En el último año, su Programa Interactivo de Ayuda por Regiones (Priar) contó con más de 350 participantes y, desde su nacimiento, lleva contabilizado el aporte de 4.477 voluntarios que impulsan proyectos sustentables en instituciones de bien público como hogares, escuelas y hospitales. En diálogo con Tercer Sector, la gerenta de Responsabilidad Social Corporativa, Constanza Gorleri, plantea que se registra “un cambio de tendencia del voluntariado” que pasó de “una mirada de corto plazo con participaciones aisladas”, a una con un “involucramiento de más largo plazo”. “Se ve una ción del voluntariado ‘hands on’, que abarcaba actividades de mano de obra con tareas meramente operativas, hacia el voluntariado ‘skill based’, alineado a las capacidades de los voluntarios para brindar su conocimiento personal y profesional en cada proyecto”, detalla.