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Marcelo Leiras, Lorena Moscovich y Diego Reynoso: El legado K

El director del Departamento de Ciencias Sociales y los profesores de Ciencia Política participaron de la conferencia “Pensando la Argentina”, organizada la semana pasada por los estudiantes de la agrupación Politeia. Construcción, presente y futuro de un movimiento político surgido hace más de 12 años.

El 25 de mayo de 2003 Néstor Kirchner asumió la presidencia del país respaldado solo por el 22 por ciento de los votos y luego de que Carlos Menem renunció a la posibilidad de participar en la segunda vuelta electoral.

Doce años después, los politólogos de San Andrés Marcelo Leiras, Lorena Moscovich y Diego Reynoso analizaron qué legado deja al país y su sociedad el kirchnerismo. Lo hicieron durante la primera de las dos jornadas de la conferencia “Pensando la Argentina”, una iniciativa de los estudiantes de Politeia.

“El Frente Para la Victoria deja una memoria de gobierno exitoso. Hizo lo que se propuso hacer y no lo que se propuso no hacer”, aseguró Leiras.

Para el director del Departamento de Ciencias Sociales, “el sistema de partidos es un legado positivo”, tanto que existe “consenso sobre el progreso de la adopción de las PASO” como método de elección de candidatos.

Durante la gestión de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, agregó, “se han extendido derechos” sociales a la población y “con un costo manejable” para el Estado. “La Asignación Universal por Hijo, por ejemplo, es una herramienta de política pública que el próximo gobierno va a disfrutar”, sostuvo.

Sin embargo, “hay un legado indeseable: no tener acceso a los mercados de crédito. No sé manejó bien a los fondos buitres. Si bien la Argentina está desendeudada nominalmente, un legado kirchnerista es la falta de acceso a crédito”.

Quien suceda a Cristina Fernández, consideró Leiras, “deberá trabajar” en estabilizar “el tipo de cambio para que no se disparen los precios". Por su parte, tendrá la oportunidad de “recuperar la credibilidad en la estadísticas públicas” porque, dijo, “en la medida que a uno no le mienten, la gente cree”.

“La Argentina –advirtió Leiras– no es un país con actores sociales fuertes y Estado débil. Ambos son débiles”.

En ese contexto, Moscovich opinó que “nunca un presidente se fue con tanta popularidad” como lo hará Fernández de Kirchner el 10 de diciembre próximo. “Serán las próximas generaciones las que deberán evaluar cuál fue el verdadero legal del kirchnerismo”, indicó.

“Hay aportes del kirchnerismo para las minorías, pero faltan otros temas importantes de la agenda pública. Se logró que la pobreza sea internalizada por la gente como una responsabilidad del Estado pero hay disonancia cognitiva con el discurso sobre los derechos y la falta de despenalización del aborto”, mencionó.

“El próximo presidente la va a tener más difícil si no es del Frente Para la Victoria, con el que deberá generar alianzas”, sostuvo.

Entre las deudas del kirchnerismo, Moscovich señaló que “no es un descuido u omisión casual en que no se formulen políticas sobre el narcotráfico”, sino “una decisión”.

“No hay ningún tipo de planificación pública en la Argentina, o muy poca. El FPV usa las instituciones como instrumentos de poder, para ganar legitimidad o para descomprimir situaciones difíciles. Presenciamos –opinó– el surgimiento de un sello político desde la nada. Cómo el kirchnerismo llegó al poder define su legado, pero para saber cuál será falta tiempo. Pensemos que un 32% del electorado solo tiene memoria del Kirchnerismo. Es un electorado es joven. El FPV encauzó el impulso de la participación” en política, resaltó.

Diego Reynoso, por su parte, expresó que “con iniciativas como el matrimonio igualitario reafirmó una identidad de centroizquierda y de liberalismo político”, aunque el llamado cepo cambiario, la gestión del ex secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, la intervención al INDEC y las restricciones impuestas a las importaciones fueron medidas que “alejaron a sectores afines al kirchnerismo”.

“El Frente Para la Victoria no siempre fue polarizador. La tensión entre bueno y malo se redujo pero queda en el imaginario colectivo”, analizó.

Reynoso recordó que el efecto del triunfo electoral logrado por la oposición en las legislativas de 2009 significó “una gran derrota” que, sin embargo, “se evaporó en seis meses”. A partir de ahí, el FPV “se reorganizó y recuperó el poder. En 2010 empieza a hablarse del kirchnerismo”, indicó.

“En una presidencia tenés que ganar las elecciones, pero necesitás apoyo para sostenerte en el gobierno. La historia muestra clarísimo que una vez que lográs el poder no te controla nadie", finalizó.