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Julieta Figini, graduada en Comunicación, fue premiada en Encuentro de Neurociencias Cognitivas

Logró el tercer reconocimiento en la categoría "Mejor Presentación de Póster" por su trabajo de tesis, en el que descubrió, mediante un procedimiento experimental que involucra un juego con fotografías, que las mujeres tendrían mejor introspección hacia sus decisiones. El trabajo “juega con el sujeto a través de la magia, de una ilusión para ver cuáles son nuestras limitaciones a la hora de tomar una decisión”, indicó. La presentación se realizó en el Primer Encuentro de Neurociencias Cognitivas (NeuroCog), auspiciado por San Andrés y organizado, entre otros, por Daniel Fraiman, profesor del Departamento de Matemática y Ciencias.

“Era simplemente razonable no ganar. Así que cuando alguien pronunció mi nombre, o algo parecido a él, no lo pude creer”, Julieta Figini, licenciada en Comunicación de San Andrés, logró el tercer premio en la categoría Pósters durante el Primer Encuentro de Neurociencias Cognitivas (NeuroCog), que se realizó en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en mayo pasado.

Allí se presentaron y analizaron los últimos descubrimientos de este nuevo campo de estudio interdisciplinario que, entre otros expertos, reúne a biólogos, físicos, médicos, matemáticos, psicólogos experimentales, licenciados en ciencias de la computación y lingüistas.

“Fue una experiencia única el poder participar de este encuentro. Me permitió introducirme en los avances de esta nueva disciplina, interiorizarme en las problemáticas de investigación actuales y conocer a los máximos referentes y autoridades de este campo. Tener la oportunidad de estar en contacto con personas que admiro y que dedican su vida a tratar de entender las complejas, y aún misteriosas, maneras en las que el cerebro opera me pareció una vivencia fascinante. No dejé de anotar todo lo que se dijo en mi cuaderno”, comentó Julieta.

Supo de la realización de NeuroCog por medio de Andrés Rieznik, su director de tesis, aficionado de la magia desde los 10 años que acaba de publicar su primer libro: “Neuromagia".

“Cuando averigüé más del evento, la convocatoria a la presentación de posters me pareció interesante y asequible, con lo cual me decidí a quedar entre los trabajos seleccionados”, aseguró.

Julieta “ya estaba encantada con ser oyente del evento”, pero cuando se enteró que también iba a poder presentar su investigación vivió “una mezcla de nervios, responsabilidad y mucho entusiasmo. El póster –contó – es como tu carta de presentación hacia esta comunidad de científicos a la que esperás pertenecer”.

A las jornadas de NeuroCog asistieron otros representantes de San Andrés, entre ellos las profesoras Belén Igarzábal y Piroska Csúri.

“Se habían presentado 130 pósters de instituciones expertas en el área como INECO, CEMIC, el Instituto Balseiro, el Laboratorio de Neurociencias de la UBA y de Di Tella. Era simplemente razonable no ganar un premio. Así que cuando alguien pronunció mi nombre, o algo parecido a él, no lo pude creer. Al repetirlo bien, me dije: “Bueno, parecería ser que me están llamando”, recordó.

Después de recibir su premio a la “Mejor Presentación de Póster”,  Julieta cruzó “miradas de incredulidad” con su mentor, que se había llevado el segundo reconocimiento de la categoría junto a Federico Zimmerman y el grupo de El Gato Y La Caja. “Pensé que había sido un muy buen día para todos. Volví a casa radiantemente feliz, todavía impresionada por el acontecimiento”, reconoció Julieta.

La noticia tomó desprevenidos tanto a alumna como a director: “Fue sin dudas la mayor sorpresa que me llevé en 20 años como investigador. Es que éramos realmente dos paracaidistas en ese encuentro. Solos, sin la ayuda ni apoyo de ningún otro grupo o investigador, sin un peso de presupuesto y sin que nos conozca nadie del área, decidimos presentar nuestro trabajo, la investigación que hizo Julieta para su tesis de grado, que dirigí.”, ilustró Rieznik a sus allegados en las redes sociales.

El tutor manifestó respecto de su alumna: “No puedo sino admirar el empuje de Julieta. No sólo confió en la idea alocada que le tiré, sino que se cargó todo al hombro. Literalmente todo. Como un ciclón. Aprendió las técnicas de prestidigitación necesarias, el manejo estadístico de los datos y, sobre todo, aprendió y me enseño que hacer ciencia muchas veces requiere de mucho coraje.

Su trabajo resultó el tercero más votado por los casi 500 participantes del encuentro. La investigación, resaltó Julieta, “tiene algo de lúdico” y busca “romper con el paradigma preconcebido de rigurosidad de la ciencia. Directamente juega con el sujeto a través de la magia, de una ilusión para ver cuáles son nuestras limitaciones a la hora de tomar una elección”, indicó.

El 30 de abril pasado, Andrés Rieznik publicó una nota en el diario Página/12 en la que se refirió al trabajo de Julieta. “Ellas no son manipulables”, fue el título. Así lo explicó: “En el experimento que, en la Universidad de Lund, mostraba pares de fotos para que el sujeto eligiera la más atractiva, se utilizaron fotografías de mujeres. Entre los sujetos que debían elegir había hombres y mujeres, y no se notó una diferencia significativa entre el comportamiento de los dos géneros: en ambos casos el 50 por ciento de los sujetos notó la manipulación y el otro 50 por ciento no lo hizo y ofreció explicaciones confabuladas. Con la licenciada Julieta Figini nos preguntamos qué ocurriría si se hiciera la investigación utilizando fotos de hombres. Y decidimos encarar el experimento, que luego se transformó en su tesis de grado en la Universidad de San Andrés. La tasa de detección de la manipulación de hombres eligiendo fotos de hombres se mantuvo igual a la de Lund: el 50 por ciento de los hombres notó la manipulación. Pero, cuando mujeres eligieron fotos de hombres, el 76 por ciento de ellas detectó la manipulación”.

“La gente no se percata si se le cambia una elección adelante de ella, y se le pide instantáneamente después una justificación de esa elección alterada. Lo que hacen es confabular una razón hacia esa elección no legítima, manipulada. Esos descubrimientos sobre los sesgos en el funcionamiento de nuestro cerebro, de nuestra parte analítica y racional, a la que le tenemos tanta confianza, hacen al campo de la neurociencia una disciplina tan llamativa, inopinada, misteriosa y deslumbrante”, describió Julieta.

Y agregó: “Lo interesante de nuestra investigación fue descubrir que, aparentemente, las mujeres tendrían mejor introspección hacia sus decisiones: se dan cuenta del cambio de la carta un 76% de las veces cuando miran a fotografías de hombres, contra un 43% cuando miran a fotografías de mujeres. No encontramos una diferencia estadísticamente significativa para los hombres (eligiendo entre pares del mismo sexo o del contrario). Tales resultados nos permiten concluir que habría una diferencia de género en el fenómeno de ceguera a la elección que había sido una de nuestras preguntas de investigación”. 


Semanas después del reconocimiento a su trabajo, Julieta agradeció “inmensamente” a su tutor “por su orientación omnipresente detrás de cada paso”.

La licenciada en Comunicación dilucidó también los pasos a seguir respecto de su trabajo: “Junto con los fundadores del Proyecto de Comunicación de Ciencia El Gato Y La Caja, Pablo González, Juan Manuel Garrido y Facundo Álvarez Heduán tenemos la idea de publicar los hallazgos de la tesis para luego llevar este diseño experimental a estudiar distintos tipos de ceguera a la elección. El objetivo es hacerlo con decisiones que se presuponen más “asentadas” en las convicciones personales de los individuos y verificar si este tipo de elecciones también son modificables, cuando son alteradas, sin que los sujetos se percaten”.

de damiana, 13 de June de 2015

Felicitaciones juli.! Beso grande!