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David Hopkins, Profesor Emérito del Instituto de Educación de Londres, inauguró la Cátedra Reino Unido

“Debemos tener una estrategia coherente que se relacione con el contexto en el trabajamos. Hay que pensar en el cambio educativo como un proceso constante y en equilibrio con todos los actores”, expresó el experto británico. La presentación estuvo a cargo de la directora del Doctorado en Educación, Catalina Wainerman.

David Hopkins, Profesor Emérito del Instituto de Educación de Londres y consultor internacional de reforma educativa, consideró que los países deben “tener una estrategia coherente” a la hora de implementar cambios en educación y pensar esta instancia como “un proceso constante” que requiere “voluntad política” para su aplicación.

Hopkins disertó este jueves por la noche en la apertura de la Cátedra Reino Unido de la Universidad de San Andrés, una iniciativa promovida en conjunto con la Embajada Británica en Argentina y el English Speaking Scholastic Association of the River Plate (ESSARP).

“Debemos tener una estrategia coherente que se relacione con el contexto en el trabajamos. Hay que pensar en el cambio educativo como un proceso constante y en equilibrio con todos los actores” involucrados, expresó Hopkins en su presentación, que se realizó en el auditorio del British Arts Centre (BAC), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El especialista británico resaltó que “mucho del éxito” de los cambios que se implementen en materia educativa “se debe al contexto cultural de cada país”, y en ese punto citó como ejemplo a Finlandia. “Todos sabemos los avances producidos allí y hemos viajado para verlos de cerca, pero mucho del éxito se debe al contexto del país. La cultura, en ese aspecto, es dominante”, mencionó.

En otro orden, Hopkins destacó que “la pobreza continúa siendo un determinante en el proceso educativo” de las naciones, al punto de que, según sus trabajos, “los pobres tienen malos resultados sin importar a qué escuela concurran”.

En cuanto a la relevancia de las mediciones internacionales como PISA para valorar la educación de un país, dijo que “resulta difícil usar una medida tan amplia para dar cuentas” de un panorama. Sin embargo, agregó, “permiten ver no sólo el nivel en que se encuentran los países sino también la trayectoria que realizaron para llegar al lugar que ocupan”.

“No se puede pasar de un nivel educativo pobre a uno excelente sin mediar otras escalas. Hay que atravesar todas las instancias del crecimiento”, indicó el profesor británico, que fue presentado al auditorio por Catalina Wainerman, directora del Doctorado en Educación de San Andrés.

Para Hopkins, “el cambio educativo se puede lograr rápido con una estrategia y un compromiso sólido” de todas las partes involucradas. Además, se debe “establecer una narrativa de la reforma que llegue a toda la sociedad” y contar con “una voluntad política que la sostenga en el tiempo”.

“Hay que tener un consenso nacional sobre el tipo de sociedad que queremos. Por ejemplo, ¿cómo queremos que sean los jóvenes que se gradúan del secundario? Es un cambio cultural que no se puede lograr de manera directo sino haciendo cosas”, sostuvo.

En su trayectoria Hopkins fue asesor de tres secretarios de estado del Departamento de Educación del gobierno británico, decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Nottingham y tutor en el Instituto de Educación de la Universidad de Cambridge. Más recientemente lideró la transformación de las escuelas de nivel primario y secundario en las ciudades australianas de Melbourne y Victoria.

Su presentación fue organizada para iniciar la Cátedra Reino Unido de la Universidad de San Andrés, una iniciativa mediante la cual la institución busca cubrir la carencia de conocimiento en la Argentina sobre esa nación europea, desarrollar tareas docentes, de investigación y de formación en diversos aspectos de la vida política, económica y social de ambos países.

John Freeman, embajador británico, destacó que la cátedra “contribuirá de manera directa a la clase de intercambio educativo que nos ayudará a dar forma al futuro, un futuro en el cual el cúmulo de conocimientos británico y argentino pueden resultar mutuamente beneficiosos. Es mucho lo que tenemos por aprender, en particular el uno del otro como países”.

“La apertura de esta cátedra se da a 190 años de la fundación de las primeras escuelas fundadas en la Argentina por inmigrantes británicos. Es un placer para nosotros trabajar de manera conjunta con una universidad de origen escocés como la de San Andrés”, dijo el diplomático.

Por su parte, Roberto Bouzas, vicerrector Académico de la Universidad, mencionó que la Cátedra Reino Unido es una “actividad muy importante” para San Andrés y representa un foco de “interés, esfuerzo y alta prioridad para afianzar el conocimiento mutuo de los países”.

Caroline Carlisle, presidenta de ESSARP, consideró que la iniciativa de la Universidad y la Embajada tendrá como misión principal que la “educación sea más rica y sus profesionales puedan crecer”.