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Federico Merke: La trampa Underwood para pensar a EE. UU.

"House of Cards nos engaña. La política no es un juego de un solo jugador que sabe lo que quiere rodeado de políticos que rebotan por las paredes. La política es el resultado de muchos Underwood, individuales o colectivos, interactuando entre sí y arribando a equilibrios más o menos estables según el caso", consideró el director de las licenciaturas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
La imagen suele ser la misma. Y parece querer decirnos dos cosas. La primera es que el juego de la política estadounidense funciona bajo la lógica de comportamiento que exhibe Frank Underwood en House of Cards. La segunda es que la política exterior de Estados Unidos siempre está en manos de un Frank Underwood que en sucesivas reencarnaciones concentra de manera sistemática la racionalidad necesaria y suficiente para conducir los asuntos externos de su país.

La imagen puede ser correcta. Pero lo es parcialmente. En primer lugar, porque House of Cards nos engaña. La política no es un juego de un solo jugador que sabe lo que quiere rodeado de políticos que rebotan por las paredes. La política es el resultado de muchos Underwood, individuales o colectivos, interactuando entre sí y arribando a equilibrios más o menos estables según el caso. En segundo lugar, porque los Underwood no son puras calculadoras de poder. Son actores con preferencias políticas y actitudes normativas dispares, buscando un delicado equilibrio entre intereses y valores, entre poder y principios.

Así las cosas, el diseño y la implementación de la política exterior de Estados Unidos esconden un complejo sistema que no siempre opera con la misma voz y las mismas preferencias a lo largo del tiempo. Estados Unidos es Kissinger en 1976 alentando a los militares argentinos a resistir el comunismo y es Cyrus Vance en 1978 presionando a la Junta por sus crímenes en marcha. Es Ford bendiciendo el golpe en 1976 y es Carter sancionando a la Junta en 1978. Es la CIA compartiendo información con el régimen y es "Tex" Harris recibiendo a las madres de desaparecidos en la embajada de Estados Unidos. Es Patricia Derian en la ESMA en 1977 preguntándole a Massera qué había en el subsuelo y es Reagan levantando el embargo de venta de armas a la Argentina cuatro años después. Es Obama queriendo terminar el embargo con Cuba y es Ted Cruz diciendo que lo mantendrá en caso de llegar a la Casa Blanca.

Elija usted con qué Estados Unidos se queda. Aclamar o denunciar a Estados Unidos de manera sistemática es relativamente fácil. Sólo hace falta llevar la lógica de la continuidad jurídica del Estado al plano político y asumir que ese país fue, es y será más o menos lo mismo.

Entender a Estados Unidos es una tarea mucho más compleja. Supone examinar cada presidente en su contexto histórico, entender las dinámicas más inmediatas y las fuerzas profundas que lo llevaron a actuar de una u otra manera y juzgar los méritos o deméritos de acuerdo con distintas métricas: geopolíticas, económicas, políticas o sociales.