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Alberto Föhrig: “No habrá un escenario de catástrofe para el Gobierno después de las elecciones”

El profesor de Ciencia Política en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés (UdeSA), aseguró que el kirchnerismo tendrá una “baja en los resultados” con relación a 2011, pero señala que para realizar una comparación deben tomarse en cuenta los comicios de 2009. “En caso de perder en la provincia de Buenos Aires, el oficialismo podría, de igual modo, aumentar o mantener en números similares su bloque de diputados y una mayoría en el Senado".
“Resulta obvio cuando se dice que el kirchnerismo está más abajo que en la última elección, pero no es la medida respecto de la cual hay que comparar”, destacó Alberto Föhrig, profesor de Ciencia Política en el Departamento de Ciencias Sociales de UdeSA.

En su análisis, el resultado de los próximos comicios legislativos del 27 de octubre debe ser emparentado con el de 2009, cuando el oficialismo estuvo encabezado en la provincia de Buenos Aires por el ex presidente Néstor Kirchner como candidato a diputado.

“Si los números que dan las encuestas se mantienen, al día de hoy todo parece indicar que el Gobierno tiene un sólido 30 por ciento de apoyo en la sociedad. Si eso se trasladase a votos estaría repitiendo la elección de 2009 y, por lo tanto, no sufriría un debilitamiento”, opinó Föhrig. 

¿En qué escenario político encuentran al Gobierno las elecciones legislativas?

Alberto Föhrig: El Gobierno llega a estos comicios respecto de 2011, cuando obtuvo un resultado excelente, casi por definición debajo de esa marca, porque mantener el 54 por ciento de los votos repetir al décimo año de gestión sería realmente una situación inédita en América Latina. Por lo tanto, seguramente veremos una baja respecto de los resultados de 2011 pero, sin embargo, es poco probable que esté más abajo de lo que realmente renueva el Gobierno y que son los legisladores votados en 2009. Ese año, a nivel nacional, obtuvo el 31 por ciento de los votos y en la provincia de Buenos Aires llegó al 30 por ciento con Kirchner como primer candidato a diputado nacional. Por lo tanto, los legisladores que renueva ahora son los de aquella elección y no los de 2011. Paradójicamente se podría dar una lectura en la que el Gobierno “pierda” la elección en la provincia de Buenos Aires, tenga un resultado muchísimo peor en 2011 pero gane diputados en la cámara y su bloque se expanda. Yo no diría que hay un escenario de catástrofe ni de desgobierno, lo que va a haber para el Gobierno un escenario parecido y hasta un poquito mejor que en 2009. 

Y ante este panorama, ¿qué debería hacer la oposición, que en 2009 salió con cierta fortaleza pero después terminó por diluirse?

Alberto Föhrig: No repetir los errores del pasado. En política hay un problema muy serio y es el de las expectativas. Cuáles son las expectativas que uno proyecta y luego puede cumplir. Es lo que hizo la oposición en 2009 y no pudo cumplir; prácticamente no tuvo proyectos comunes. Eso se resolvería de forma muy sencilla: con tres o cuatro puntos en los cuales todo el arco político pudiese, al menos en la Cámara de Diputados, sancionar determinadas leyes que vayan en sintonía con, por ejemplo, dar vuelta algunas cuestiones vinculadas a la llamada reforma judicial. Sería un ejemplo de acción concertada en un tema en el cual la oposición evidenció en este último tiempo cierta coincidencia porque analizó la posibilidad de conformar una lista única de candidatos al Consejo de la Magistratura. El problema que va a seguir teniendo la oposición aun en el caso de una victoria es que seguirá sin tener influencia en el Senado, por lo tanto es fundamental que no genere expectativas de que al día siguiente de la elección la Argentina va a cambiar porque no va a ocurrir. Las mayorías en el Congreso, en el mejor de los casos para la oposición, solo van a sufrir cambios marginales y eso no va a ocurrir en el Senado. 

¿Cómo imagina que será la relación entre los opositores luego de las PASO?

Alberto Föhrig: En el caso de la centro izquierda en la Capital Federal me imagino que hasta octubre van a seguir unidos y espero que también después de la elección. Ese es un problema muy grave que tiene la oposición en términos de promesas: pasar de una coalición electoral a una de oposición y, eventualmente, de gobierno. Ahora, los incentivos están dados para que entre las PASO y la elección general haya acompañamiento sin dobleces, fundamentalmente por cómo es el sistema no por virtud de los actores. En el sentido de que es probable que de las cuatro listas que hay en Capital agrupadas en UNEN, dos o tres superen el piso necesario para integrar listas en diputados. Es obvio, entonces, que van a apoyar al conjunto producto de esa situación. En Senado es distinto porque el que pierde se elimina. Sin embargo, imagino que los propios compañeros de lista potencialmente seguirían jugando en favor de los candidatos a diputado. 

La candidatura de Sergio Massa provocó una gran adhesión en su presentación, pero en las últimas semanas las encuestas mostraron una disminución en la diferencia con el kirchnerismo. ¿Qué ocurriría si finalmente pierde en la provincia de Buenos Aires?

Alberto Föhrig: Massa despertó una expectativa notable en la Provincia, donde arrancó con un 35 por ciento de intención de voto sin decir absolutamente nada. Hay mucha gente jugada con Massa no sólo desde el punto de vista político sino económico. Muchos grupos de interés, empresarios, algunos sindicalistas que trabajan para que se dé una renovación adentro del peronismo. Si Massa fracasa tendríamos un fortalecimiento de los sectores más radicalizados del Gobierno, fundamentalmente los vinculados a la juventud, a La Cámpora, al kirchnerismo puro. Para su situación personal, una derrota sería un retroceso porque es probable que ni siquiera pueda aspirar ser gobernador bonaerense en 2015. En política para jugar en Primera los dirigentes tienen que jugar fuerte. Todos saben eso. Es a cara o cruz. Por eso está en juego el futuro político no sólo de Massa y el del Gobierno: si Martín Insaurralde hace una mala elección, también Daniel Scioli tendrá que pensarse muy debilitado en sus aspiraciones a futuro. Y Francisco de Narváez, si llega a salir tercero o cuarto en los comicios, será un hombre más vinculado al pasado que al futuro.

de minotti, 27 de July de 2013

No solo no existirá un escenario de catástrofe, sino que frente a un traspié electoral en la prov. de Bs. As., el Kirchnerismo ha dado sobradas muestras que fuga hacia adelante, por lo que es claro y evidente que profundizará el modelo con un mayor giro a la izquierda