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Carlos Rosenkrantz: “Los únicos que estamos sometidos a las normas somos los sujetos, no las autoridades”

El rector de San Andrés; Roberto Gargarella, Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires; y Marcelo Alegre, Doctor en Ciencias Jurídicas por la Universidad de Nueva York, Estados Unidos, participaron de la segunda charla del ciclo “Argentina Hoy -Diálogos San Andrés”. El acatamiento de las leyes, la reforma judicial y la corrupción fueron algunos de los temas abordados por los académicos.
El cumplimiento de las normas, el proyecto de reforma judicial impulsado por el gobierno nacional y la corrupción fueron algunos de los temas abordados bajo la consigna “La ilegalidad del poder. Entre la emergencia y la ley”, organizada por San Andrés en el British Art Centre (BAC), de Buenos Aires, y moderada por el periodista del diario La Nación Carlos Pagni.

“En la Argentina tenemos la percepción de que los únicos que estamos realmente sometidos a las leyes somos los sujetos, no las autoridades”, expresó Rosenkrantz durante su exposición. Para el rector de la Universidad, es necesario “recuperar el apego a las formas y los procedimientos” de las normas.

“Si queremos reconstruir las condiciones necesarias para que todos cumplamos con las leyes hay que volver a sacralizar las formas y los procesos. De ese modo es probable que nos sintamos regulados por las mismas normas. Pero es difícil consagrarlo en un país como el nuestro, en el que las necesidades de respuestas urgentes a problemas notables se suceden con una velocidad vertiginosa”, dijo.

Alegre, por su parte, consideró que en el último tiempo la sociedad comenzó a “ver a la corrupción como un problema que impide la resolución de todos los demás problemas”.

“Lo que me hace ser optimista no es que la gente haya empezado a ver la corrupción como un problema ético, sino que lo observe como un problema que impide la resolución de todos los demás problemas. Tener líderes honestos es una muy buena estrategia para terminar con la corrupción. Un presidente honesto termina de manera automática con la gran corrupción, y después quedará solucionar la corruptela a nivel puntual”, afirmó Alegre.

Rosenkrantz comentó que la “ejemplaridad pública es fundamental” para poner fin a la corrupción, aunque indicó que “tampoco hay que esperar mucho del ejemplo de la autoridades porque los argentinos no han sido capaces de reproducir el tipo de liderazgo que se necesita” en el país para salir de esa situación.

Gargarella, en otro sentido, se refirió al proyecto de reforma judicial impulsado por el gobierno nacional. “Esta idea de democratización de la Justicia se ha utilizado como clave para un avance definitivo del Poder Ejecutivo sobre el Judicial”, sostuvo.

Sin embargo, aseveró que hay razones para preocuparse por cómo se compone la justicia y por las dificultades que tienen los sectores menos favorecidos de la sociedad a la hora de acceder a ella. “En el discurso de democratización de la justica había razones para que tuviera cabida social porque fue montado con una idea general de que los problemas judiciales tienen que ver con funcionarios corruptos y con una doctrina muy pobre. Pero también tiene causas institucionales”, señaló Gargarella.

Para Alegre, en cambio, no se requiere “una Justicia democratizada sino para la democracia. La Justicia debe estar al servicio de los ciudadanos uno por uno. Y hay iniciativas que están ajenas a esta propuesta de pseudo reforma promovida por el Gobierno: el juicio por jurados democratizaría mucho a la Justicia y que los funcionarios judiciales no paguen el Impuesto a las Ganancias es de una desigualdad insultante”, afirmó.