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José María Fanelli: “El bono demográfico de la Argentina se acaba en 2035 y tenemos que aprovechar este tiempo”

Crear empleos de calidad, generar incentivos para el ahorro y garantizar reglas de juego claras desde las instituciones son algunas de las medidas que José María Fanelli, profesor en San Andrés y Doctor en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), consideró que deben aplicarse para "no dejarle un gran pasivo a nuestros hijos".
“Argentina se encuentra en una etapa que se denomina ‘bono demográfico’, que es el período en el cual hay más habitantes en la población económicamente activa. Es decir, pocos chicos, pocos viejos y mucha gente trabajando. Nuestro bono demográfico, sin embargo, se nos acaba en 2035. Es por eso que tenemos que aprovechar este período, es nuestro tiempo”, aseguró Fanelli.

¿Qué indicadores se toman en cuenta para llegar a este dato? ¿Desde qué momento se vislumbraba esta situación? 

José María Fanelli: Si bien la evolución de la población activa es central, lo que es clave es la evolución de la tasa de dependencia. Esto es el cociente entre el número de niños y adultos mayores retirados de la fuerza laboral, por un lado, y los personas en edad de trabajar, por otra. Cuanto menor la tasa de dependencia mayor la fuerza de trabajo potencialmente disponible y, por lo tanto, mayor la cantidad de personas para mantener a los que no trabaja. Desde mediados de la década de los 90 hasta mediados de la década del 30 en este siglo ese cociente es muy favorable para la Argentina. Luego de ese período, aumentará muy rápido la cantidad de retirados y se hará más difícil crecer. Por ser muy favorable, la etapa en que está la Argentina actualmente se ha denominado del "bono demográfico" o, también, "ventana de oportunidad demográfica". La etapa posterior, por razones obvias, se llama de envejecimiento.

¿Qué medidas se pueden implementar desde ahora para revertir esta tendencia? 

José María Fanelli: Según los economistas y demógrafos, durante el período de la ventana de oportunidad demográfica se producen dos efectos positivos. El primero es que, como hay más gente en edad de trabajar, el PBI puede crecer más rápido. Y para aprovechar esto debemos crear empleos de calidad. El segundo efecto es que durante el bono hay más "ahorradores primarios"; gente en edad de ahorrar mucho. Esto genera mayor disponibilidad de ahorro y, por lo tanto, mayor capacidad de acumulación. Para aprovechar esto no hay que distorsionar los incentivos para el ahorro.

¿Este es un problema que se considera a nivel estatal o gubernamental? 

José María Fanelli: El papel que debe cumplir el Gobierno con relación a esta situación debe ser el de implementar las medidas correctas. La política debe encargarse, a su vez, de que las instituciones jueguen a favor y no en contra del bono. Si se fomenta el consumo durante el bono o desincentiva la inversión, llegaremos a viejos sin ser ricos; si el sistema de seguridad social y de salud están mal diseñados, en la etapa de envejecimiento habrá problemas y le dejaremos un pasivo a las generaciones futuras. Si la seguridad jurídica es endeble, no habrá inversiones. Si las reglas de juego no ayudan, el bono demográfico se convierte en un pasivo. En resumen: si no se acciona ante el tema le dejaremos un gran pasivo a nuestros hijos y, además, desaprovecharemos una oportunidad de convertir a la Argentina en un país desarrollado.

¿Esta situación ocurrió en otros países? ¿De qué modo fue solucionada? 

José María Fanelli: Ocurrió en todos los países desarrollados que hoy son viejos pero también son ricos. Pero aun así, en el plano de la seguridad social y la salud cometieron errores. Parte de los problemas financieros actuales en el mundo desarrollado tiene que ver, justamente, con que están entrando ya en la etapa de envejecimiento y en algunos casos tienen sistemas jubilatorios excesivamente generosos.