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Cuatro miradas para analizar diez años de kirchnerismo

Los politólogos Marcelo Leiras, Diego Reynoso, Germán Lodola y Javier Zelaznik abordaron las virtudes y defectos del movimiento que desde la presidencia encabezó Néstor Kirchner y que en la actualidad lidera Cristina Fernández. https://soundcloud.com/udesa/un-balance-de-los-diez-a-os
“Creo que tiene un problema subjetivo y es que no puede explicar bien por qué hizo bien las cosas que hizo bien”, expresó Marcelo Leiras, director de las licenciaturas en Ciencia Política y en Relaciones Internacionales en San Andrés.

“Es fenómeno que excede a la Argentina, porque forma parte de una tendencia global y regional en el caso de América Latina”, sostuvo Javier Zelaznik, profesor de la Universidad Di Tella y Doctor por el Departamento de Gobierno de la Universidad de Essex, en Inglaterra.

“Algunas decisiones de política pública hicieron a la sociedad argentina más igual, o por lo menos más de la que teníamos”, aseguró Germán Lodola, también docente de Di Tella y Doctor en Ciencia Política de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos.

“Si uno analiza estos diez años es difícil ver una coalición unívoca a la cual asignarle directamente un resultado concreto. Muchas de las decisiones tuvieron que ver con los equilibrios internos surgidos en la medida que se desplegó el gobierno”, señaló Diego Reynoso, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de San Andrés y Doctor en Ciencia Política por FLACSO, en México.

Los cuatro abordaron como objeto de análisis el kirchnerismo y realizaron un balance de la década de gobierno durante una charla organizada por el Centro de Estudiantes de San Andrés en el aula Agardy del Campus universitario y bajo la convocatoria “La semana del politólogo”.

“Al kirchnerismo hay que entenderlo en el contexto de la época. Es una expresión más dentro de una expresión general de Sudamérica junto con Nicaragua, que es el caso de este giro a la izquierda o nueva izquierda y entendiendo por nueva izquierda un conjunto de gobiernos que tienen una convicción de reducir desigualdades sociales, económicas y políticas”, indicó Lodola.

En ese sentido, Zelaznik opinó que resulta “imposible" comprender al kirchnerismo "sin tener en cuenta que, al igual que las otras experiencias vividas en Argentina en los últimos treinta años, es hijo de su época y de las oportunidades que el contexto internacional le dieron a las personas que tuvieron que encabezar” el movimiento político.

“Como tal, el kirchnerismo no empezó en mayo de 2003 sino después del conflicto con el campo en 2008, y claramente cobra entidad ampliada a partir de la muerte de Kirchner” en octubre de 2010, consideró Reynoso. Al respecto, mencionó que hasta 2005 ocurrió una etapa de “pos-duhaldismo” que continuó las políticas sociales y a la que luego del enfrentamiento entre Kirchner y Eduardo Duhalde (“hay cuestiones micro que determinan los momentos históricos y ahí hay una transformación de la coalición del kirchnerismo”) promueve, dos años después, la fórmula Cristina Fernández y Julio Cobos bajo el nombre de Concertación Plural.

Sin embargo, para Reynoso “el proyecto kirchnerista se forma en 2008 tras el conflicto con el campo y la salida de algunos fundadores como el jefe de Gabinete Alberto Fernández”, y se “organiza internamente ante la pelea con el grupo Clarín”, agregó.

“Si quiero reducir la desigualdad tengo que afectar intereses establecidos. Podemos discutir si el kirchnerismo hizo de esto una necesidad o una virtud, pero no es una actitud de loquito. El kirchnerismo logró transformar la agenda democrática con políticas públicas inclusivas y decisiones de gobierno que nos afectan a todos: Asignación Universal por Hijo; gastó público expansivo; fortalecimiento de las instituciones laborales; aumento del salario mínimo, que estaba congelado desde los 90; incremento de las jubilaciones, incorporación del personal doméstico al mundo de la formalidad; y generación de empleo. Esto no es viento de cola, es decisión política de este gobierno”, aseveró Lodola.

Desde el punto de vista económico, apuntó Leiras, “hay aspectos positivos y negativos”, y entre los últimos el primero es difícil de estimar, porque uno no sabe cuánta inflación hay pero parece que hay más que la que marca el INDEC”, indicó. Una distorsión de precios marcada, la regulación de la energía a un precio distinto a los del mercado y la necesidad de compensar con dólares ese déficit que provoca importar combustible “es un ejemplo” de los problemas de coyuntura del país, evaluó Leiras.

Pese a esto, sostuvo, “hay un dato del kirchnerismo insoslayable y es que la economía argentina desde 2003 creció a un ritmo que no sé si es chino pero que es más que el argentino en los últimos 50 años. Creo que eso es parte de la política económica y que el kirchnerismo no explica bien cómo hace la política económica y no estoy seguro de que entienda bien cómo hace política económica. Creo que es misteriosos por qué crece la Argentina, pero lo hace aun con políticas insensatas como hizo en los últimos tres años”, completó.

“No me queda claro que el hecho de que esta coalición de gobierno no continúe implique abandonar ese espacio ganado en términos de políticas sociales”, expresó Reynoso.

Y señaló Zelaznik: “Estamos haciendo un balance de algo que lleva diez años y por lo menos va a durar doce, aunque tal vez dure más”.