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Silvia Ramírez Gelbes. Doctora en Lingüística, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Directora de la orientación en Comunicación y Profesora principal de cátedra de tiempo completo de la Universidad de San Andrés.

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Quaerere verum

La frase latina Quaerere verum está formada por el verbo quaero, ‘buscar’, y el sustantivo verum, ‘la verdad’, con función de objeto.
Esta frase aparece en los diccionarios etimológicos relacionada con un segmento de las Disputas de Tusculano de Cicerón (Libro Segundo, 55): “Hay en efecto algunas similitudes entre el alma y el cuerpo. Así como la carga, que es llevada fácilmente por los músculos en tensión, aplasta los músculos relajados, el espíritu, que soporta lo pesado con su voluntad, no sería capaz ni de levantarse a sí mismo si fuera atacado por la indolencia. Para buscar la verdad, en todos los deberes, es necesario aplicar el esfuerzo; este es como el único centinela del deber”.1

Buscar la verdad no parece ser solo un objetivo noble y deseable o únicamente un imperativo moral: parece ser, más vale, una filosofía de vida. Una filosofía de vida, por ejemplo, para profesionales comprometidos con el mundo en el que viven, sobre todo en la confianza de que pretenden, con su tarea, servir a la sociedad. Profesionales altamente competentes, manifiestamente honestos. Sinceramente apasionados por lo que hacen y con un apetito constante de superación.

Las palabras de Cicerón parecen destinadas al lema de una universidad. Porque en la universidad, qué estudiante lo duda, el deber –el deber de estudiar, de trabajar, de llegar a la meta– siempre resulta vinculado con el esfuerzo. Pero no solo eso: la expresión que usa Cicerón para ‘esfuerzo’ es contentio, término que se relaciona con ‘contienda’. Así, Cicerón parece referirse a un mundo en el que es necesario competir para hacerse un lugar, esforzarse para destacarse del resto; luchar para acceder a alguna forma de poder.

Por mi parte, prefiero pensar esa competencia en el sentido del conocimiento en acción en todos los ámbitos de la vida: lo personal y lo social, el individuo que se realiza en el equipo. Porque creo que buscar la verdad en una universidad debe asociarse al estudio, a los logros y también al compañerismo: no se me ocurre otro modo de entender el triunfo que no sea entre todos y con entusiasmo. Con garra y con alegría.

Quaerere verum es, en definitiva, buscar o, más aún, querer la verdad. Y, permítanme agregarlo –aun a riesgo de sonar naif–, con un horizonte de bien común.

1 Versión bastante libre de Sunt enim quaedam animi similitudines cum corpore. Ut onera contentis corporibus facilius feruntur, remissis opprimunt, simillime animus intentione sua depellit pressum omnem ponderum, remissione autem sic urgetur, ut se nequeat extollere. Et, si verum quaerimus, in omnibus officiis persequendis animi est adhibenda contentio; ea est sola offici tamquam custodia. Agradezco a Ana Mosqueda sus correcciones a mi traducción.