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Mora Matassi (Estudiante de Comunicación 2do año) y Facundo Suenzo

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Carolina López Capo

Fue convocada para representar a Argentina en París en el G(irls)20 Summit.
Carolina López Capo tiene 19 años y está en segundo año de las carreras de Administración de Empresas y Contador Público en la Universidad. El año pasado, fue convocada para representar a Argentina en París en el G(irls)20 Summit, una cumbre internacional que desde 2010 reúne a veintiún chicas de entre 18 y 20 años, interesadas en debatir sobre temas actuales de la agenda del G20 desde una perspectiva de género, así como de soluciones para algunos de los problemas más serios que aquejan a las niñas y mujeres en distintos países del mundo.

- ¿Carolina, ¿cómo te enteraste de la convocatoria para formar parte del G(irls)20 Summit?
Una amiga me contó que había una convocatoria para este encuentro internacional, pero en el que ella no podía participar por tener 21 años. Me insistió mucho en que lo viera, porque le parecía que iba a interesarme. Terminó teniendo razón: cuando leí el newsletter con la información, la propuesta me encantó y me entusiasmó mucho, así que decidí postularme.

- ¿Y qué tenían en cuenta para la selección de postulantes?
Específicamente, se interesan por tu espíritu de liderazgo y si mostrás haber tenido iniciativas en cuestiones sociales. También analizan tu currículum, las cartas de recomendación que presentes, tus propuestas y experiencias personales. Al final, pre-seleccionan a dos chicas por cada país -una por cada país miembro del G20 más una chica en representación de la Unión
Africana- y después la directora de la organización, Farah Mohammed, tiene una entrevista telefónica con ellas.
A mí me llamó el 25 de mayo, me acuerdo porque era feriado y estaba en casa, muy ansiosa, esperando. Una de las cosas que me pidió fue que le hablara de alguna mujer argentina destacada, le nombré a Alicia Moreau de Justo, una de las primeras médicas argentinas y una política y periodista que luchó mucho por los derechos de la mujer.

- En agosto, te avisaron oficialmente que habías sido elegida para formar parte del Summit, que iba a ser en la ciudad de París, en octubre del 2011. Ahora que ya viviste la experiencia, ¿por qué creés que, de tantas chicas que aplicaron, vos fuiste seleccionada en representación de Argentina?
Pienso que habrá sido por diferentes motivos... Yo fui abanderada de mi colegio secundario, lo que mostraba mi interés por el estudio. Además, desde chica, mis padres me dieron la oportunidad de hacer distintas cosas, de elegir dentro de una gama bastante amplia de actividades: artísticas, culturales, intelectuales, deportivas.
Entonces estudié idiomas, hice natación, ahora bailo tango en la Universidad; participé en voluntariados de apoyo escolar.
Pero lo que creo que fue clave fue que, desde que entré en la secundaria, participé en “Debate”, una actividad extracurricular en inglés, organizada por mi colegio. Hacer debate me sirvió muchísimo, no sólo porque me permitió mejorar mi capacidad de comunicarme en inglés sino también porque me ayudó a desarrollar mi capacidad de oratoria y argumentación y me entrenó para hablar en público. Me hizo perderle un poco el miedo que todos tenemos a las presentaciones orales. En 2009, me seleccionaron para integrar el equipo nacional de debate, con el que viajamos al World School’s Debating Championship (WSDC) que se hizo en Doha, Qatar. Esta experiencia y toda la preparación previa me enseñaron muchísimo.

- Bueno, ¡realmente no se equivocaron! Demostrás ser una chica muy preparada e instruida.
Bueno, ¡gracias! De hecho, me olvidaba que otra de las cosas que creo que me ayudó para poder participar del Summit, fue que también a fines del 2009 la dirección de mi colegio me seleccionó para asistir al Global Young Leaders Conference (GYLC), un congreso internacional que congrega a jóvenes entre 15 y 18 años, que se destacan en sus colegios y tienen interés en política y relaciones internacionales, y que se hizo en Washington D.C. y New York City. Fue una experiencia muy linda y me conectó con jóvenes de muchos países.

- ¿Cómo fue tu preparación antes de llegar al Summit?
Unos meses antes de viajar, me mandaron varios artículos para que me fuera interiorizando con los temas que se iban a debatir en París y, en particular, sobre temáticas de género. En la universidad, recibí la ayuda de la Dra. Paola Bergallo. Ella supo guiarme y me sugirió distintas lecturas e informes que me sirvieron mucho para conocer más la situación en nuestro país y enriquecer el debate cuando formé parte del Summit.

- ¿Y tu experiencia allá?
Mi experiencia en el Summit fue increíble. Todos esos días fueron muy intensos. Hubo paneles sobre el impacto que tienen y aún pueden tener las mujeres en el crecimiento económico, la manera en qué podemos usar nuestra plataforma para darles mayor participación y poder y sobre la forma en que podemos utilizar nuestra voz para generar cambios políticos; se habló sobre lo que se suele decir “trata de mujeres” como mercancías y de distintas formas de violencia de género. Recibimos conferencias de profesionales muy importantes y de especialistas de organizaciones como la ONU, el Banco Mundial, The Elders. También participamos en talleres sobre cómo usar herramientas tecnológicas en las oficinas de Google en Paris. Tuvimos un workshop sobre entrepreneurship con hombres de negocios. También asistimos a un taller sobre medios de comunicación con una especialista de Edelman, una agencia de comunicación internacional.

- ¿Y qué podés contarnos de lo que significó compartir esto con jóvenes de diferentes partes del mundo?
La verdad es que de las otras delegadas que participaron conmigo en el congreso aprendí muchísimo. Todas ellas habían hecho cosas admirables y eran personas muy capaces. Fue interesante escucharlas y saber qué pensaban, en especial porque todas éramos de diferentes países y culturas. ¡Terminó formándose un grupo muy lindo! Las relaciones que entablé con las chicas durante esos pocos días perduran y son muy valiosas para mí. Una imagen que tengo presente del Summit son las charlas que teníamos después de cenar, cuando terminaban las actividades, todas queríamos seguir indagando en los temas que habíamos escuchado y debatido en las jornadas.

- Ahora sos considerada como “embajadora” del G(irls)20 Summit. ¿Cuál es tu misión?
El congreso está organizado para chicas de 18 a 20 años. Está pensado con un fin concreto: que jóvenes líderes de distintos países entren en contacto con las problemáticas de la realidad en que están insertas y tomen conciencia sobre ellas. Se trata de que la experiencia las impulse a actuar en sus lugares de origen como catalizadoras del cambio, desarrollando una actitud proactiva y de liderazgo.

- ¿Y cómo vivís vos esa misión?
Mi misión desde que volví de allá fue la de difundir la oportunidad que representa el Summit, contarle mi experiencia especialmente a chicas de mi edad que puedan estar interesadas en participar y motivarlas a hacerlo. También me gustaría generar un impacto positivo mayor; en el verano me contacté con Cimientos, una ONG argentina que trabaja para brindar igualdad de oportunidades educativas a chicos y adolescentes que asisten a escuelas y universidades públicas en distintos puntos del país. Estuve yendo como voluntaria del área de Comunicación y Eventos, desde mediados de enero hasta que empezaron las clases en la facultad, para conocer más a la organización.
Por otra parte, en este momento estoy trabajando en un proyecto de comunicación en conjunto con la delegada de México, para generar concientización. Espero poder seguir colaborando en estos temas y, aunque mi aporte sea muy pequeño, pienso que es importante trabajar para su difusión.
Creo en el efecto multiplicador que tienen la niña y la joven que se educan, para ayudar a su propia familia, a su comunidad y a su sociedad.