Fundamentos Morales de la Decisión Política (P412)

Las cosas relativas al dominio son una combinación compleja de facticidad y aspiración de validez. Las prácticas, las costumbres, los rituales, las instituciones y las leyes tienen el propósito de ordenar y hacer previsible, y eventualmente, próspera, la convivencia de los hombres. Para ello, tienen que atender no sólo a una dimensión motivacional (las pasiones, los intereses particulares, las tendencias al desorden, a la confrontación violenta, etc.) sino también a una dimensión valorativa. No sólo importa cómo son y se comportan, de hecho, los hombres, sino también, y especialmente, cómo se piensa y se cree que deberían aspirar a ser, como individuos y como comunidad. Este cruce entre lo universal y lo particular concreto, que constituye el problema fundamental de la legitimidad del poder, se verifica con particular intensidad en la condición del dirigente político. En las situaciones que exceden la mera administración rutinaria, es decir, aquellas en las que se manifiesta la necesidad de liderazgo, el agente político tiene ante sí un escenario con dos facetas: de un lado, lo inminente, como peligro existencial, como oportunidad para un salto determinante de calidad, etc., del otro, el plexo, más o menos explícito y más o menos consensuado de valores, metas y medios que es deseable respetar, modificar y/o imponer. El nervio de la decisión política oscila entre la legalidad justa y la crisis. Soberano, dice Carl Schmitt, es quien decide sobre la excepción. El curso que aquí se presenta se propone, precisamente, visitar textos de la tradición occidental que tratan diferentes aspectos de la mediación que ejerce el líder entre lo universal y su comunidad. Se trabajará sobre textos clásicos de la filosofía política y también sobre algunos episodios, cargados de contenido politizante, de la Biblia.
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Departamento de Humanidades