Adrián Darmohraj: Contra los talleres clandestinos, seguridad laboral

"Es necesario desarrollar una red de controles cruzados y fortalecer los lazos institucionales entre los organismos de control. Los circunstanciales colores partidarios que tengan las instancias de gobierno no deberían ser una barrera sino un dato anecdótico. Nadie sacará rédito político de una nueva catástrofe en la Ciudad. Mientras que todos pueden adjudicarse el éxito de una política exitosa", opinó el profesor del Centro de Investigaciones para una Cultura de Seguridad (CICS).


Normalmente, la seguridad laboral se gestiona mediante herramientas técnicas y organizacionales. Existe una variedad de métodos e instrumentos para prevenir riesgos y evitar accidentes. Hasta es posible estudiar el error humano y reducir su impacto en el trabajo.

Sin embargo, todo está destinado al fracaso si no hay una real voluntad política en las más altas instancias de gobierno dedicadas a realizar un efectivo seguimiento y control.

La tensión entre productividad y seguridad existe en todas las industrias.

Las más seguras lo resuelven con sistemas de gestión eficaces, el desarrollo de una cultura preventiva y la sujeción a controles internos y externos. Es el caso de las industrias nuclear y aerocomercial, entre otras.

Las más inseguras lo resuelven a favor –exclusivamente- de la productividad, con procesos de trabajo riesgosos e inhumanos, degradación del medio ambiente y accidentes de gravedad. Es a veces el caso de las industrias minera, de la construcción y textil, entre otras.

Los últimos acontecimientos ocurridos en los talleres clandestinos del barrio de Flores son solo una muestra del descontrol y del potencial de riesgo catastrófico que existe hoy en muchas actividades, entre ellas la textil.

Es urgente un trabajo conjunto y coordinado entre la Agencia Gubernamental de Control (AGC), la Subsecretaría de Trabajo de la Ciudad, el Ministerio de Trabajo de la Nación y la Justicia Federal para establecer una verdadera política de Estado que fije reglas de juego para el desarrollo de sistemas de trabajo responsable, sustentable y seguro.

Es necesario desarrollar una red de controles cruzados y fortalecer los lazos institucionales entre los organismos de control. Los circunstanciales colores partidarios que tengan las instancias de gobierno no deberían ser una barrera sino un dato anecdótico. Nadie sacará rédito político de una nueva catástrofe en la Ciudad. Mientras que todos pueden adjudicarse el éxito de una política exitosa.

La falta de controles, o lo que es peor, la corrupción de los funcionarios públicos para que dichos controles no tengan efecto, ponen en peligro a los trabajadores y a toda la comunidad que circunda a las factorías ilegales.

Se calcula, por ejemplo, que sólo en el barrio porteño de Flores existen unos 30 talleres clandestinos, identificados por algunas organizaciones sin fines de lucro y por los propios vecinos, quienes temen denunciarlos por miedo a posibles represalias.

Si no es suficiente la muerte de dos niños, ¿cuántas muertes más deberán producirse para que la necesidad del cambio sea evidente?

Actualmente se dispone de todos los recursos técnicos, materiales e institucionales para resolver el problema. Solo falta la decisión política de hacerlo.

La versión original de la nota puede verse aquí: http://www.clarin.com/opinion/Industria_Textil-Barrio_de_Flores-Ministerio_de_Trabajo_0_1373862642.html#

Clarín
22 de Junio de 2015