Adrián Darmohraj: El falso dilema continuidad o cambio lesiona el futuro colectivo

"La discusión sobre continuidad o cambio en el fondo no es un dilema real. Esta falsa dicotomía atenta contra la posibilidad de un verdadero debate de ideas. Y sin debate no hay condiciones para acordar las bases mínimas de un modelo de país", sostuvo el profesor del Centro de Investigaciones para una Cultura de Seguridad (CICS).


Tras definiciones del panorama electoral, los ciudadanos están presenciando debates que giran en torno a dos ideas fuertes. Por un lado, la continuidad de un modelo de gestión, encarnado por el oficialismo. Por otro, el cambio del modelo y de las políticas actuales, representado por los partidos opositores. Quienes defienden la continuidad destacan los principales logros del gobierno. Entre otros, los avances en materia de derechos humanos; los progresos en términos de igualdad social (asignación universal por hijo, unión civil igualitaria, por ej.); el fortalecimiento de la investigación y de la ciencia y técnica (repatriación de 700 científicos, construcción de la central nuclear Atucha II, creación del sistema satelital argentino y la prescripción obligatoria de medicamentos por nombre genérico).

Quienes defienden la idea del cambio no solo buscan modificar estilos de liderazgo, sino resolver problemas lacerantes que afectan a millones de argentinos. El primero es la inseguridad. No solo urbana sino también tecnológica y vial. La principal causa de muerte de los argentinos sigue siendo los accidentes de tránsito, sin contar las miles de personas que mueren en sus puestos de trabajo. El segundo problema grave es la inflación. El próximo gobierno no solo tendrá que sincerar las cifras sino gestionar los efectos perversos que tienen sobre la economía. Vinculado con ello está la asignatura pendiente de una reforma tributaria estructural, justa y en beneficio de los que menos tienen. Sin esas dos cuestiones resueltas tampoco se resolverá la fuga de capitales al exterior ni el incremento de la inversión extranjera. Por último, será necesario un cambio estratégico para resolver el déficit energético que va en desmedro de cualquier plan de desarrollo.

Como se observa, la discusión sobre continuidad o cambio en el fondo no es un dilema real. Esta falsa dicotomía atenta contra la posibilidad de un verdadero debate de ideas. Y sin debate no hay condiciones para acordar las bases mínimas de un modelo de país. Una democracia fuerte pone en discusión ideas, pero también crea acuerdos y políticas de Estado. Estamos frente a una oportunidad histórica para construir el país que nos merecemos. Esperemos que nuestra clase dirigente y la sociedad en su conjunto acepten el desafío.

Clarín
03 de Julio de 2015