¿Clases al aire libre pero repitiendo el modelo de aula tradicional?


Melina Furman
Profesora e Investigadora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés

Bajo el cielo, pero con un pupitre detrás del otro y todos mirando al pizarrón mientras el o la docente explica. Así muestran las imágenes lo que podría ser la vuelta a las clases. Tras tanto debate hacia lo que debería ser la educación post-pandemia, las primeras fotos devuelven una imagen de la escuela tradicional. Qué dicen docentes, una especialista y un ministro de Educación.

 

#3 preguntas a Melina Furman. Es doctora en Educación, profesora de la Universidad de San Andrés e investigadora del Conicet. También a ella le pregunté por el formato de las escuelas post pandemia y cómo podían influir los espacios en ese diseño pedagógico. 

¿Cómo te imaginas la escuela post-pandemia?

 Aún me resulta difícil pensar en esa escuela. No sabemos cómo ni cuándo va a suceder. Pero algunas cosas estamos aprendiendo en estos meses de experimento colectivo forzoso y ojalá podamos capitalizar.

Por ejemplo. La enorme reinvención de docentes de todos los niveles que incorporaron tecnologías digitales en la enseñanza. Tanto para la presentación de contenidos como para la comunicación con los alumnos.

A partir de ahí. Me imagino a la escuela bajo un modelo más híbrido, semipresencial, que combine todo lo que añoramos de la escuela física -el encuentro, el estar cara a cara, el juego, ese vivir con otro que es irremplazable- con instancias a distancia que ojalá recuperen todo este envión tecnológico que vemos en muchos docentes.

¿Y respecto a las disparidades que aparezcan en las aulas?

 La escuela. También se va a tener que ocupar de recuperar todo eso que no sucedió para muchos chicos durante este tiempo: aprendizajes irrenunciables como la lectoescritura o saberes esenciales de cada año que no se alcanzaron.

 La pandemia amplió la brecha educativa. Hubo trayectorias de chicas y chicos realmente muy heterogéneas dependiendo de las posibilidades de los hogares. Y me refiero a posibilidades materiales -como espacio para estudiar, dispositivos o conectividad- y también al acompañamiento de los adultos, las familias.

Se está planteando la posibilidad de escuelas al aire libre. ¿Creés que puede ser un espacio propicio para experimentar con nuevas propuestas pedagógicas?

 Crear espacios de aprendizaje. Al aire libre o en otros lugares que no sea el aula dentro de la misma escuela es algo que se viene trabajando desde hace rato en entornos de búsqueda de innovación educativa. Por caso: museos, parques, organizaciones de la comunidad.

 Ahora. Algunas jurisdicciones están considerando dar clases en los patios de las escuelas, las calles o la plazas. Aunque más como una medida sanitaria que habla de la posibilidad de estar al aire libre para que no circule el virus.

 Pero, el espacio no garantiza la buena enseñanza. Uno puede dar una clase tradicional, en un aula, un parque o un museo. Y lo mismos, uno puede usar un aula para una clase colaborativa, de resolución de problemas donde los chicos discutan, participen.

Entonces. Lo que tira del carro no es el espacio ni la tecnología, sino la pedagogía, qué visión tienen los docentes de qué se necesita para aprender.

Muchos docentes. Tienen claro que para aprender los alumnos tienen que cognitivamente hacer un trabajo activo. Es decir, uno no aprende escuchando y tomando notas, que es lo que ocurre en muchos de los secundarios y universidades argentinas.

Para aprender. Los alumnos tienen que participar, resolver, opinar, discutir, tomar notas y reflexionar sobre eso.

En ese sentido. Pensar en otros espacios ayuda, espacios más abiertos, donde se puedan hacer propuestas más participativas, de juegos, donde se pueda poner más el cuerpo, que sabemos ayudan al buen aprendizaje.

RedAcción
Melina Furman
28 de Septiembre de 2020