Cómo funciona un cerebro bilingüe


Adolfo García
Codirector del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés

El equilibrio entre la activación de la lengua en uso y la inhibición de la que no está en juego es primordial para este sistema.

“¡Hola! Welcome a mi casa, my querido friend”. En una conversación cotidiana, es muy improbable que suceda este mix de idiomas. El cerebro de una persona bilingüe activa y desactiva, inhibe y desinhibe constantemente para poder llevar a cabo una comunicación efectiva sin una mezcla caótica de lenguas. Pero, ¿cómo sucede?

Antes de responder esa pregunta, hay que ir a la base: ¿Cuál es la definición de bilingüe? No hay una sola respuesta, y éste es uno de los principales desafíos que enfrentan los investigadores del tema.

“En las ciencias del lenguaje, se define como bilingüe a cualquier persona que maneja dos o más lenguas, en cualquier nivel de competencia, y que le permite llevar a cabo y satisfacer sus necesidades comunicativas”, explica a Con Bienestar el neurocientífico Adolfo García.

Bajo esta definición, que por ciento es amplia, “se estima que entre el 50 y el 70 por ciento de la población mundial califica como bilingüe, lo que supone un aproximado de 3.500 y 5.000 millones de personas", asegura el codirector del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés.

No existen personas que nacen con la capacidad y otras que no. Todas, “salvo casos patológicos”, tienen la “dotación necesaria” para desarrollar competencias en más de una lengua.

Ahora, el proceso por el cual uno aprende otra lengua dependerá de la socialización y de otros factores que no están determinados meramente por la biología o la genética.

Así, entonces, "la forma en que las personas son bilingües son muy variadas. El momento de tu vida en que vos comenzás a estar en contacto con una lengua, va a determinar qué mecanismos cerebrales ponés en juego para usarla. También será importante la práctica que tenés, el nivel de habilidad que alcanzás e incluso cuáles son las lenguas en cuestión”, detalla el especialista.

Por estos motivos, no se puede simplificar la definición, ni agrupar al conjunto de personas, ni la acción de los procesos internos. “Todo esto impacta en cómo tu cerebro se organiza para poder coordinar, poner en juego, comprender y producir cada una de estas lenguas”, señala el investigador del CONICET.

¿Cómo trabaja el cerebro de una persona bilingüe?

La expresión ‘cada persona es un mundo’ aplica perfectamente ante este interrogante, ya que el cerebro puede trabajar de modos muy distintos. El neurocientífico García explica que si bien utilizan el concepto “cerebro bilingüe” en sus investigaciones, es una idea “un poco confusa”.

“Da a pensar como que hay características esenciales que todos los bilingües comparten en su cerebro. Pero, en realidad, sostenemos que lo más acertado sería hablar de ‘cada bilingüe con su cerebro’”, describe.

“Tus experiencias particulares y generales a lo largo de tu vida, así como tu vivencia personal con las lenguas y con el bilingüismo, van a codeterminar cómo funciona tu cerebro”, argumenta.

Ahora bien, un rasgo que sí es distintivo del bilingüismo y que comparten las personas que lo desarrollan, tiene que ver con una acción clave que permitirá una comunicación fluida y entendible.

El cerebro de una persona bilingüe activa el idioma que se está usando, y además “inhibe, en parte, las lenguas que no están en juego”.

“Es una especie de equilibrio que tiene que lograr el sistema bilingüe constantemente para evitar que yo de repente comience a meter palabras o estructuras gramaticales de otras lenguas que conozco”, señala García, Atlantic Fellow del Global Brain Health Institute, en la Universidad de California, San Francisco. Eso supone un gran ejercicio cerebral de lo que se llama el “control inhibitorio”, que permite suprimir y ponerle un freno a procesos que no tienen que estar activos.

Pero esa inhibición “nunca es total”. Hay “coactivación de las lenguas” cuando uno habla o escucha y cuando uno lee o escribe, según explica el investigador. Y esto puede ser un beneficio: las palabras que tienen similitud en su forma entre las dos lenguas “tienden a procesarse más rápido”. Por ejemplo: cámara y camera (en inglés), hacen referencia al mismo objeto. Este tipo de palabras se llaman cognados.

Si bien hay varias lenguas que guardan correspondencias y cognados (español e italiano), no sucede así en todas (español y chino). Entonces, la forma en que cada uno procesa las palabras de una lengua podrá variar mucho entre bilingües según cuál es la otra lengua que manejan.

TN
Adolfo García
05 de Noviembre de 2020
Inteligencia artificial y lenguaje humano