Federico Merke: China, EE.UU. y la trampa de Tucídides


El profesor Graham Allison, reconocido por su estudio de la crisis de los misiles cubanos, ha popularizado la metáfora de la "trampa de Tucídides", nombre de su reciente proyecto presentado desde el Centro Belfer de la Universidad de Harvard. La metáfora describe la tensión recurrente que se genera entre un Estado en la cima del poder y otro Estado en ascenso. Esta tensión fue señalada en el siglo V a.C. por Tucídides, historiador y militar ateniense, en su agudo análisis de la guerra del Peloponeso. En sus palabras, "fue el ascenso de Atenas y el temor que esto inspiró a Esparta lo que hizo inevitable la guerra".

Desde entonces, una extensa tradición intelectual, el realismo, ha sostenido que la historia de la política internacional puede ser descripta como una competencia entre potencias declinantes y potencias en ascenso. En su reciente examen de este patrón histórico, Allison identifica al menos dieciséis casos en los que una potencia en el poder entró en tensiones con una potencia en ascenso. Más aún, Allison encuentra que doce de estas tensiones terminaron en el enfrentamiento armado.

Preocupado por el futuro, Allison se pregunta si Estados Unidos y China pueden escapar de la trampa de Tucídides. Hay dos cosas que no sabemos y una que sí. No sabemos aún hasta dónde llegará el ascenso de China y de qué manera transformará su poder económico en poder militar para perseguir el liderazgo mundial. Quienes creen que caer en la trampa de Tucídides es inevitable apuntan al Este de Asia y la probable decisión de China de anunciar su doctrina "Asia para los asiáticos" como la decisión que inspirará temor en Washington.

Tampoco sabemos cuál será la reacción de Estados Unidos. ¿Aceptará su lenta declinación, al menos en el Este de Asia, o la proyección hegemónica de China en Asia será considerada una amenaza a su seguridad? Demasiado temprano para saberlo. Pero hay algo que sí sabemos y que Allison parece descontar: el contexto.

En su examen histórico, Allison le otorga un valor de cero al ambiente internacional, como si fuera lo mismo hablar de Francia y los Habsburgo que de Estados Unidos y China. Desde 1945, la tendencia ha sido el desarrollo de una sociedad internacional sin guerras entre potencias, con menos guerras entre Estados y con más conflictos internos. La extensión global del capitalismo a través del comercio y las finanzas (China es el principal acreedor de Estados Unidos) se ha convertido en un poderoso incentivo para evitar los grandes conflictos. Esto no elimina la trampa de Tucídides pero probablemente la vuelve menos peligrosa.

La Nación
13 de Octubre de 2015