"La inversión de EE.UU en el país es más sensible a la economía argentina que a un gobierno demócrata"


En diálogo con El Cronista, Roberto Bouzas, especialista en economía internacional y docente de la Universidad de San Andrés, sostiene que la clave con la nueva gestión demócrata es profundizar el vínculo siguiendo los ejes de la agenda de Biden en materia ambiental y energética.

 

-¿Qué puede esperarse del gobierno de Joe Biden?

-No veo demasiados cambios, sí una mejoría general en el tono, en las formas, en algo importante de contenido que es el unilateralismo vociferante que caracterizó a la administración de Trump. Pero una diferencia entre la administración de Trump y de Biden, desde el punto de vista de la política económica interna, debería estar por la intensidad de la expansión fiscal. Luego, están los efectos globales, en qué medida una recuperación más rapida en Estados Unidos, si la hubiera, tiene un efecto sobre variables que también afectan de manera directa por ejemplo el precio de los commodities, la cotización del dolar, las tasas de interés.

-¿Qué escenario ve para Mercosur?

-Al país que más le cambia, sin dudas, es a Brasil con una administración como la de Bolsonaro. No veo mayores cambios para Argentina, que tiene niveles de vinculación relativamente modestos con Estados Unidos. Si bien es cierto que la influencia de Estados Unidos sobre decisiones de organismos multilaterales es importante, uno no debería pensar que eso sea más hostil en el contexto de un gobierno demócrata.

-Algunos analistas sostienen que ahora podría pesar menos la política y más las condicionalidades técnicas en un acuerdo con el Fondo. ¿Lo ve de la misma manera?

-Uno de los problemas del Fondo es que después de muchos años de poner foco en las condicionalidades técnicas, que en muchos casos son políticamente insostenibles, el Fondo no ha tenido más remedio que flexibilizar y de algún modo ser más sensible a las dificultades y los obstáculos políticos para cumplimentar ciertas políticas que siguiendo el recetario tradicional sería indispensables. La Argentina es un gran dolor de cabeza para el Fondo y lo va a seguir siendo por un buen rato.

-¿Puede haber una retracción de inversiones estadounidenses en el país?

-El gobierno norteamericano no es quien decide dónde invierte el sector privado. Tampoco la tienen las agencias que hacen financiamiento de exportaciones y financiamiento de proyectos de inversión, donde sí hay alguna vinculación política, pero no son significativas desde el punto de vista del monto. El problema de la inversión norteamericana en la Argentina es mucho más sensible a la situación argentina y a las condiciones de la economía argentina que lo que pueda hacer un gobierno demócrata.

-¿Dónde están las luces amarillas?

-A mediano plazo, una administración demócrata puede ser más problemática para Argentina a nivel ambiental. Si en EE.UU la política de emisiones se hace más rigurosa a nivel federal, tendrá un efecto sobre los costos de producción y generará presión para tomar medidas compensatorias en frontera.

 

 

El Cronista
17 de Noviembre de 2020