Melina Furman: "El pensamiento científico nos da más libertad y nos empodera en un mundo más incierto"


Melina Furman
Profesora e Investigadora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés

Bióloga, docente e investigadora, Melina Furman dialoga con Clarín acerca de las marcas que dejó la cuarentena en la educación y sobre la necesidad cada vez más evidente de un enfoque transversal del pensamiento científico en las escuelas. “Hoy es difícil ser un ciudadano pleno sin una alfabetización científica”, sugiere.

Furman ha trabajado en proyectos de investigación para la mejora educativa en más de 300 escuelas de nivel primario y secundario en contexto de vulnerabilidad social en Argentina. Desde ese lugar, asegura que actualmente se ofrece “una enseñanza muy enciclopedista”, habla de la relevancia de enseñar a construir el pensamiento científico desde la infancia y hace foco en la urgencia de “cerrar la brecha digital” para que “todos los chicos puedan acceder a las posibilidades que da el aprendizaje mediado por tecnologías”.

¿Cómo se enseña hoy ciencias en las escuelas?

- Hay mucho consenso de la importancia de la formación del pensamiento científico para la ciudadanía, para tomar buenas decisiones y resolver problemas. Pero todavía lo que se ve a nivel sistémico, con honrosas excepciones, es una enseñanza muy enciclopedista. En los resultados de aprendizaje de diversas evaluaciones de Argentina, tanto en las internas de las escuelas como en las estandarizadas, se ve que los chicos están en los niveles más bajos de capacidad para resolver problemas y aplicar la información.

¿Por qué es relevante la construcción del pensamiento científico y tecnológico en la infancia?

- Porque nos da alas para hacernos cada vez más y mejores preguntas, para aprender a argumentar y debatir, lo cual necesitamos para ser buenos ciudadanos y vivir en democracia. Ya no se habla solo de alfabetización centrada en la lecto-escritura, hoy está muy consensuado que hay otras alfabetizaciones, como la digital y la científica. Estas primeras semillas del pensamiento crítico y más riguroso, de la posibilidad de hacer experimentos y analizar datos, es importante activarlas desde la infancia porque es un terreno muy fértil.

¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías?

- Son grandes aliadas para poder explorar el mundo, registrar, analizar y comunicar lo que descubrimos. Tenemos la biblioteca del mundo al alcance de un clic. Existen simuladores para hacer experimentos y manipular variables en la computadora. Hay sensores que ayudan a medir un montón de cosas, como temperatura, ritmo cardíaco, velocidad. Se puede filmar cómo van cambiando las cosas a lo largo del tiempo. Los docentes disponemos de un montón de recursos para tener experiencias más ricas.

¿Cómo se adapta esto a las escuelas rurales con acceso limitado a las nuevas tecnologías o contextos de vulnerabilidad social?

- Tenemos una gran deuda social que se hizo más visible con la pandemia: la enorme brecha digital que todavía existe en Argentina. En algunas escuelas rurales está saldada y en otras no, depende de la región. Muchos hablan ya del acceso a internet como un derecho humano. Es esencial cerrar la brecha digital tanto en las comunidades vulnerables como en las escuelas rurales, para que todos los chicos accedan a las posibilidades que da el aprendizaje mediado por tecnologías.

En su libro “Educar mentes curiosas”, habla de la importancia de la integración de la Educación en Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemática (STEAM) en la educación en “un mundo cada vez más permeado por la ciencia” y sus posibilidades transformadoras. ¿En qué se basa la relevancia de esto?

- Se habla de una formación troncal para la vida, no necesariamente para quienes vayan a ser científicos y tecnólogos. La relevancia es enorme porque el conocimiento va evolucionando. Es esencial que los chicos vayan formando cimientos de pensamiento crítico y curioso para saber aprender, analizar, debatir. Va más allá de aprender cosas. Las capacidades científicas nos ayudan a poder pensar críticamente ante el bombardeo de información. La construcción del pensamiento científico nos da libertad y empodera para un mundo cada vez más incierto.

Clarín
Melina Furman
15 de Septiembre de 2020