Menos resaltadores y más evocación


A la hora de estudiar o aprender una disciplina nueva es clave detenerse a procesar los datos y espaciar la adquisición de los conocimientos.

Hay dos cosas fundamentales al momento de estudiar que nos ayudan a que ese tiempo sea bien invertido. La primera, es que a medida que incorporamos información, (por ejemplo vamos leyendo o viendo un video) podamos parar y decir con nuestras palabras lo que vemos o leemos. Hacer un esquema, cuadro o anotar algunas ideas con nuestras palabras al final de cada párrafo, ya que esto hace que los procesemos y que no nos pase de largo. La segunda, espaciar la adquisición de esos conocimientos. La que lo cuenta es la doctora en educación y bióloga Melina Furman, quien actualmente dicta un curso de técnicas de aprendizaje efectivo en la Universidad de San Andrés para jóvenes que empiezan la universidad.

En 2013, John Dunslosky, profesor de psicología e investigador de la Universidad de Kent, y sus colaboradores, revisaron cientos de estudios para explorar qué técnicas eran las más eficaces para promover el aprendizaje a largo plazo. Las más eficientes resultaron la práctica de recuperación y la práctica distributiva o espaciada. ¿Las menos? Releer y subrayar. Cuando Furman se refiere a procesar, incluye toda técnica o mecanismo que nos permita apropiarnos de eso que intentamos aprender. “Por ejemplo, conectarlo con otros temas que vimos antes, con experiencias de nuestra propia vida o con conocimientos previos como una película o lo que sea. Cuantas más conexiones hagamos, esa información más se transforma en conocimiento porque la recuperamos y consolidamos”, explica.

La otra parte del conocimiento que solemos subestimar es la de evocar. En cambio solemos elegir releer o subrayar, que puede generar una ilusión de saber, es decir sentir que sabés algo más de lo que realmente lo sabés, porque te da familiaridad con el texto, pero esto no necesariamente ayuda a incorporar conocimiento. “Evocar es clave, sin mirar las notas o texto, intentar decir con nuestras palabras, escribirlo o contarle a otro todo lo que te acuerdes es más efectivo. Nos olvidamos de entrenar la evocación y es tan importante como la primera parte en la que leemos por primera vez algo”, dice Furman.

Otro concepto que nos puede ayudar es el de la práctica espaciada versus la masiva. Práctica masiva se denomina a estudiar todo junto al final y quizás hasta sirve para aprobar un examen, pero luego se olvida el contenido. La práctica espaciada es ir dosificando las sesiones de estudio, un rato o unas horas por día, porque lo que pasa en el medio es clave para consolidar la memoria: dormir. Gasté marcadores fluo completos en la facultad y me di atracones a último momento de los que honestamente no recuerdo casi nada. Mejor, menos resaltadores y más evocación.

 

La Nación
06 de Septiembre de 2021