Nació en La Cava, pudo estudiar e irse, pero no olvidó sus orígenes y regresó para fundar una ONG que le devuelve sueños a sus vecinos


Edith Iraola creció en un barrio vulnerable de San Isidro, se formó y pudo salir. Volvió como directora de Casa Galilea, una institución que junto a los voluntarios del lugar brinda asistencia y acompañamiento a los residentes

Camina por la calle de asfalto, que rápidamente se vuelve de tierra al doblar por un pasillo estrecho, húmedo y angosto. Sigue unos metros más, y vuelve a aparecer el cemento. Más adelante, sobre la calle Gral. Alvarado está Casa de Galilea, un centro para la comunidad del barrio La Cava, en San Isidro.

La Asociación nació en 2001, en plena crisis económica del país. Empezó con apenas 19 chicos en situación vulnerable, de riesgo. De a poco, con gran esfuerzo, fueron generando varios espacios. Hoy reúnen a más de 60 voluntarios del barrio y trabajadores que brindan asistencia escolar, psicológica y fonoaudiológica, talleres de nutrición, costura, barismo y otros oficios para toda la comunidad. Son más de 500 familias.

“Para mi lo más grave de la pobreza es cuando se te cortan los sueños. Perdés los sueños y no podés, no podés seguir. No tenés un futuro. En Casa de Galilea es lo que se busca, los sueños”, dice Edith Iraola, ex residente de La Cava, y directora de uno de los motores de cambio de este barrio vulnerable.

Esta mujer de 47 años no tiene un trabajo informal como sus compañeras y pudo estudiar. Es licenciada en Trabajo Social egresada de la UBA y se formó en Dirección y Gestión de Organizaciones Sociales en la Universidad de San Andrés. También es la directora y el corazón de Casa de Galilea.

Hace más de una década que no vive en el barrio, se mudó gracias un plan de vivienda con su marido, y su hijo de ocho año, al igual que su madre y su hermano. Sin embargo no dudo en volver para aportar su granito de arena. Conmueve su fuerza, su coraje y sus ganas de devolverle los sueños a los residentes.

-Con una realidad desfavorable, con pocas oportunidades, igual pudiste superarte y alcanzar todo lo que te propusiste. ¿Quién estuvo ahí para incentivarte a soñar?

-Mucha gente, la red es todo. En especial mi mamá con su ejemplo de mujer trabajadora -empleada doméstica- pendiente de que nunca nos faltara nada. Entonces sin querer ella fue mostrando ciertas cosas en mi formación como persona. También una maestra que tuve en quinto grado, de la escuela 34... la suya no fue una ayuda sino una palabra, un gesto, una manera de reconocimiento para reforzar la autoestima.

-¿Querías salir de la Cava?

-Nadie quiere vivir como se vive en el barrio. Me acuerdo que me generaba angustia salir del colegio y entrar por los pasillos.

-¿Qué te motivó a volver de un lugar que quisiste dejar?

-Mi misma historia de vida. Te repito, nadie quiere vivir en un lugar como este con varias necesidades no solo de infraestructura, y problemáticas sociales. Pero desde Casa de Galilea tratamos de ser el puente.

Infobae
27 de Noviembre de 2020